Ucrania alza la voz. Conversamos con una persona que ha tenido acceso a información de primera sobre las negociaciones para la compra de tanques y nos advierte que en este caso el gobierno está metiendo al país en un grave problema comercial y diplomático.
¿Por qué crees que prefirieron China a Ucrania para comprar los tanques, cuando lo esencial de la tecnología era ucraniana?, me lanzó la pregunta e inmediatamente pasó a responderla. Muy simple, en las operaciones gobierno a gobierno, los ucranianos no dan comisión, en cambio los chinos que están buscando agresivamente nuevos mercados no actúan de la misma manera.
Este fue el momento clave de la conversación que sosteníamos en un café de Miraflores con la persona que me había entregado una carta con los sellos originales de la fábrica de armamento de Ucrania. Mi interlocutor insistía que la operación de los tanques que nos llevó al famoso desfile de diciembre, cuando, sin ningún aviso previo, aparecieron marchando un pequeño lote de cinco tanques de fabricación china MBT-2000, tiene gato encerrado.
¿Sabías que en mayo del 2009 una delegación de tres miembros del ejército peruano fueron a Ucrania a visitar la planta de la empresa estatal Morozov (Kharkiv Morozov Machine Building Design Bureau) en Jarkov? Algo de eso he leído, contesté, tratando de evitar terminar convertido en el interrogado.
Esa empresa era la mayor fabricante de tanques de la antigua Unión Soviética, con el mayor desarrollo tecnológico. Fue la que vendió los T-55 que actualmente tiene el
Perú. Cuando se disolvió la URSS, quedó como propiedad de Ucrania y es el abastecedor de repuestos y cambios técnicos en el material del Ejército peruano.
Por eso era natural que fuera
LA PRIMERA opción. No había aquí nada de lobistas rusos o cosas por el estilo, como se ha venido diciendo para contrarrestar la crítica a la decisión final. Lo que la delegación peruana tenía que discutir en Ucrania eran dos temas precisos: (a) la posible compra de tanques nuevos del modelo Oplot, que están dentro de la elite de los armamentos
mundiales y (b) el repotenciamiento y modernización de los T-55 que fueron adquiridos por Velasco.
Obviamente el ministro de Defensa, Ántero Flores Aráoz y el presidente García tenían que saber de estas gestiones, así como el presidente del comando conjunto. En julio del 2009 los ucranianos devolvieron la visita y para mantener la discreción los alojaron en el Círculo Militar, ahí mismo donde estuvo escondido
Fujimori por recomendación de Vladimiro Montesinos.
En la agenda de los ucranianos estuvieron el ministro y los jefes
militares. A esas alturas del año el trato parecía cerrado, había una oferta comercial de Morozov en la mesa del gobierno y un esquema de crédito para la compra. Pero, como explican los documentos de la empresa ofertante, a partir de allí el trato quedó estancado.
¿Qué había pasado? Una sola cosa. El presidente
Alan García, en persona, se fue de visita a China y se entrevistó con el presidente y las más altas autoridades de ese país. Y de ahí, la siguiente noticia iba a ser la los tanques MBT-2000, de origen chino, marchando como si fueran
peruanos en la parada militar del Campo de Marte del 8 de diciembre de 2009.
¿Te das cuenta? Sí, le digo, para animarlo a seguir adelante, ¿pero no es acaso legítimo que los gobiernos busquen la mejor oferta? Claro, pero en este caso se trata de tanques con motor y caja de transmisión ucranianos 6TD-2, algo así como que teniendo la oferta del original nos vamos a otro país para mejorar la oferta y ¿quién sabe? sacar cualquier otra ganancia.
Son los ucranianos los que han puesto el dedo en la llaga al indicar que ellos tienen un contrato GCEK para suministrar motores a la República China, con estricta prohibición de reexportación. Eso lo sabían los chinos y tienen que habérselo comunicado a
Alan García. ¿Por qué se han arriesgado a una demanda internacional por incumplimiento de contrato que podría significar duras sanciones para los dos países?
Ahí está el detalle. Porque además se sabe que lo que García fue a pedirle al presidente Hu Jintao y a la empresa Norinco, que vende armas (y que ya mostró sus malas prácticas en tiempos de
Fujimori y Joy Way), que también incluya en el paquete la repotenciación de lo T-55.
El general Mikhail Borisiuk, director del Centro de Investigación Morozov , ha calificado de brutales las violaciones en que se ha estado incurriendo en el negocio
Perú-China, en contra de Ucrania, y advierte que su país no tiene obligación alguna de abastecer de motores y cajas de cambio a los chinos para que los revendan a los
peruanos.
Otra cosa es que el gobierno de Kiev todavía esté llevando la fiesta por la ruta diplomática y haya evitado hacer pública su protesta. Pero si la carta de Borisiuk está circulando es porque se viene una cosa grande.
¿Dame una explicación para que se estén metiendo en un lío de estas proporciones si no es porque hay demasiado dinero de por medio? Bueno, ¿quién soy yo para dar respuesta a tamaño asunto? Pero sí puedo repreguntar. ¿Estas compras se tratan a nivel presidencial?
De ningún modo. En esos casos funcionan equipos técnicos
militares, se producen informes, se dan alternativas y esto finalmente es elevado al ministro y luego viene la decisión política. Aquí García viaja a Beijing en noviembre y en diciembre hay cinco tanques chinos marchando, entusiasmando a la gente y desatando un falso debate en el país, donde el gobierno se coloca en el plan de ustedes no querían que respondamos al armamentismo
Chileno, ahí tienen pues, ¿o ahora se oponen?
Pero el responsable no es sólo el presidente. Toda esta barbaridad se puede hacer porque lo consienten el ministro de Defensa Rafael Rey, el presidente del Comando Conjunto, general Javier Contreras, y el comandante general del Ejército, general Otto Guivovich. Sin la complicidad de estas personas no se puede. Y si hay comisiones de por medio, todos pican su parte. Así es como funcionan estos asuntos.
Los T-55
Hace casi cuarenta años, el
Perú de tiempos de Velasco, adquirió un lote de más de cien tanques T-55, de última generación, a la entonces URSS, a la empresa estatal Morozov, con sede en Ucrania, que entonces era una de las principales repúblicas soviéticas. Esas armas colocaron al
Perú, por única vez en su historia en posición de equiparidad y tal vez superioridad relativa, respecto a
Chile, en medio de las tensiones que trajo la llegada al poder del dictador Pinochet y la proximidad del centenario de la “Guerra del Pacífico”.
Según todas las referencias estos vehículos tuvieron un funcionamiento realmente bueno, a pesar de la falta de cultura de mejoras del Ejército peruano. Si algo se les cambió en el largo tiempo de servicios fue la pintura y nunca de les hizo un Upgrade (repotenciación). La
crisis económica y los costos de la guerra interna, fueron las razones que arguyeron los gobiernos para postergar las mejoras.
El tanque Oplot
En abril de 2009, se completaron las pruebas a la versión mejorada del tanque Oplot de fabricación ucraniana, que es el que recomendaron los expertos
militares peruanos para su compra. La empresa Kharkiv Morozov Machine Building Design Bureau, instalada en la región de Jarpov, uno de los escenarios principales de la guerra de tanques durante la segunda guerra
mundial, cuenta con un campo de pruebas donde se dispararon los cañones, se estudió la movilidad y se comprobó la economía de las cisternas, como da cuenta la página Web de la empresa.
Los oficiales
peruanos llegaron a Jarpov un mes después y fueron paseados por la fábrica y vieron al tanque Oplot o T-90, como se le menciona en algunos informes. Ellos redactaron un informe recomendando aceptar la oferta de Morozov de Ucrania, poniendo como segunda alternativa los tanques PT-91, polacos, fabricados por el grupo Bumar, que aparentemente tenían ventajas tecnológicas. Respecto a la posibilidad de adquirir tanques a China, la opinión de los expertos fue que no se tenía suficientes referencias. La percepción de los mercados es que podría tratarse de aparatos demasiado baratos para lo que ofrecen y que podrían tener fallas técnicas. Los
militares peruanos piensan que esto puede ser un tema de “percepción” y que hay un interés muy fuerte en Beijing por revertir la imagen lo que los mueve a tratar de conseguir a como de lugar nuevos compradores para entrar de lleno al negocio
mundial de las armas.
La Marina peruana ya ha comprado una partida de Misiles Tierra Aire portátiles o MANPADS, luego de fuertes presiones y negociaciones. Dentro de esta institución se afirma que parte de la estrategia de entrada de los nuevos productos es la oferta de atractivas comisiones a los compradores.
Raúl Wiener
Unidad de Investigación
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