Turismo: ¿Qué haremos el 2018?

Después de atravesar un año con grandes dificultades que impidieron una mejor performance del turismo en la economía peruana, es esencial hacer un alto para reflexionar sobre el pasado, sin detenerse demasiado en temas que ya no pueden alterarse, pero reconociendo que son un conjunto de experiencias que hay saber aquilatar.

Por José Soto Lazo | 27 dic 2017 |    
Turismo: ¿Qué haremos el 2018?

Después de atravesar un año con grandes dificultades que impidieron una mejor performance del turismo en la economía peruana, es esencial hacer un alto para reflexionar sobre el pasado, sin detenerse demasiado en temas que ya no pueden alterarse, pero reconociendo que son un conjunto de experiencias que hay saber aquilatar.

Seamos francos no tenemos toda la casa en condiciones de ser visitada, por ello empecemos por señalar que hablar del turismo implica, referirnos a un buen atractivo turístico y a un paquete de servicios complejos que hacen del turismo una experiencia única e inolvidable.

El país necesita superar los problemas de infraestructura turística que hemos tenido durante años y que se han agravado como consecuencia de los efectos del Niño Costero, a los cuales se añade la baja calidad de los servicios turísticos, pese a los esfuerzos que se realizan para satisfacer mejor las expectativas del turista.

El 2018 es momento para que el Estado defina e implemente, junto con todos los agentes involucrados, una serie de programas cuyos objetivos se orienten a la mejora o consolidación del producto turístico, así como a la creación de las condiciones necesarias para que las empresas turísticas compitan adecuadamente en el mercado internacional.

Es oportuno aprovechar el impulso que puede dar la Reconstrucción con Cambio que impulsa el gobierno, para junto con todas las partes involucradas, buscar medidas concretas que beneficien a la población nacional a través de la generación de trabajo y oportunidades de emprendimiento. La calidad y la competitividad que el turismo requiere, hace necesario un equilibrio entre los factores económicos, medioambientales y sociales.

El contexto actual obliga a la determinación de segmentos de mercado caracterizados por sus ventajas competitivas, donde se promueva una infraestructura turística que facilite la accesibilidad (conectividad) de los turistas y se ponga en valor los recursos, atractivos, productos y destinos turísticos con mejores estándares de calidad. Deberíamos tratar de articular el producto turístico existente con nuevos proyectos que diversifiquen la oferta actual.

Para el turismo, la meta del actual gobierno era duplicar el número de turistas internacionales en los próximos cinco años, con lo cual en el 2021 se llegaría a 7 millones de turistas extranjeros, ello implica el gran compromiso de consolidar el desarrollo turístico, lo que solo será posible si el Turismo se considera realmente como política de Estado y como pieza clave para la reactivación productiva del país.

Hace falta concertar políticas de promoción, inversión en infraestructura, formación y sensibilización para continuar por la senda del crecimiento que hemos estado impulsando. Tenemos un marco jurídico que fortalece la actividad y fomenta la inversión turística, apuntalando para que ese crecimiento sea exponencial y así podamos cumplir con las metas previstas. Por ello, es momento de promover el desarrollo de nuevos circuitos turísticos, en particular los vinculados al turismo histórico-cultural, turismo de naturaleza-aventura, turismo participativo y turismo gastronómico.

Además, sería provechoso que el año venidero apostemos por la investigación y desarrollo para ofrecer mejores productos, servicios y canales de distribución. Para esto no solamente es necesaria la capacitación técnica y articulada con el sector empresarial y productivo, sino el fortalecimiento teórico que permita obtener una visión amplia y crítica de nuestros propios recursos para poder transformarlos en nuevos mercados a los cuales podamos acceder.

El turismo no solo debe ser un fin, sino una herramienta de desarrollo económico y social, un medio de educación y de identidad para los peruanos, un espacio de oportunidades para emprendedores, jóvenes y mujeres y un aliado eficaz para generar trabajo, oportunidades empresariales y de liderazgo propositivo.

No es posible conocer con exactitud el futuro, pero si es factible concebir futuros alternativos y de entre ellos seleccionar el mejor, para luego empezar a construirlo estratégicamente. Necesitamos usar una herramienta donde se vean conjugadas de manera inteligente actitudes e instrumentos de alta creatividad e innovación.

El futuro del turismo para el 2018 es susceptible de ser creado por nosotros, por ende, no debemos esperar que el crecimiento ocurra de manera espontánea, porque entonces actuaremos siempre inoportunamente ante los problemas ya generados. El nuevo reto es lograr un crecimiento turístico acelerado y sostenido pero de mejor calidad que el alcanzado hasta la fecha.

El gran desafío es el de transformar el crecimiento experimentado a lo largo de décadas, en un proceso duradero, que apunte a un desarrollo sustentable, más equitativo y realmente incluyente.

Si hacemos bien las cosas dentro de poco estaremos en condiciones de convertir al Perú en un Destino Mundial de Turismo, desarrollando una infraestructura sostenible de primer nivel en base a circuitos turísticos y necesidades del público turista objetivo.

Vamos juntos…..sí podemos.

Eco. JOSE SOTO LAZO

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