Por las rutas del Capaq Ñan

Todos los caminos conducen al Cusco, esa también era la lógica y la consigna a la hora de crear los caminos incas. La ruta ancestral aún sigue cumpliendo dicho objetivo.

Por Diario La Primera | 03 jul 2008 |    
Por las rutas del Capaq Ñan

Una de las tácticas que usaba el ejército incaico para asegurar la obediencia de los pueblos dominados era movilizar parcialmente a los vencidos a otras ciudades y, en su lugar, instalar a familias incas para que acostumbraran a la población restante a las nuevas costumbres. Estos viajeros frecuentes eran conocidos como mitimaes y se les puede considerar como parte de la sofisticada maquinaria militar del imperio al que se denominó Tahuantinsuyo. Deben haber tenido una existencia agitada, considerando que en poco más de 100 años, los incas conquistaron un vasto territorio que iba desde el río Mayo, en Colombia, hasta el río Maule, en Chile.

La vía más rápida que tenían los mitimaes para llegar a cualquier punto era el “Capaq Ñan” (Camino Inca, en quechua), una red que conectaba a todo el imperio. Los caminos cruzaban las tierras que ahora son Colombia, Ecuador, Perú, Chile y Argentina, y se calcula que tenían 55 mil kilómetros de extensión.

En la actualidad, quedan pocos vestigios de esta sensacional vía que se adecuaba a nuestro accidentado territorio. El tramo más conocido es el que empieza en el kilómetro 88 de la vía férrea hacia Machu Picchu Pueblo y llega hasta la ciudadela, una ruta de eternas escaleras que suben y bajan, en medio de una naturaleza que cambia a cada kilómetro. Los caminantes transitan sobre una vía empedrada en la que hay puestos de control (tambos) y templos en buen estado de conservación. Tras cuatro días de sorpresas, se llega a la sagrada Machu Picchu.


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