La incertidumbre de siempre: ¿hacia dónde va el turismo?

Analizar un plan de desarrollo de aparente buenas intenciones y tratar de evaluar su viabilidad no es una tarea fácil, pero es todo un reto si se trata de turismo. Por ello, se debe empezar con una referencia a un amplio diagnóstico de la actividad turística, con los datos más actualizados posibles, pero el plan tiene cierta solidez cuando se ubica al turismo como un sector de importancia, con impacto positivo en la población por su capacidad para generar empleo directo e indirecto y por ser una esencial fuente de divisas.

| 12 enero 2017 01:01 PM | Turismo | 1.4k Lecturas
La incertidumbre de siempre: ¿hacia dónde va el turismo?
Fortaleza de Sacsayhuaman (Cuzco Perú)
Econ. José Soto Lazo
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Pero como en la vida, no todo es positivo así también urge el tener en cuenta los serios obstáculos existentes, que solo podrán ser superados si un país como el nuestro se plantea un conjunto de estrategias dirigidas al fomento del turismo, a una mejor infraestructura para intercomunicar los destinos de nuestro país y a dotar de una serie de servicios, que incluyen los referidos a la seguridad e información, de manera que en conjunto conviertan al Perú en un destino amigable para el visitante, al respecto no hay otra fórmula a utilizarse.

Desde esta perspectiva, resulta legítimo plantear el fortalecimiento de la gestión del desarrollo turístico y además valorar al sector turismo en todas las instancias de gobierno, sobre todo en la administración local, lo cual es prudente dado el serio abandono que sufre el turismo en estos niveles. Una de las mayores complicaciones del documento empieza al proponer la necesaria conectividad, ya que los viajeros necesitan transporte aéreo eficiente, asequible y conveniente y el fomentar la puesta en valor de nuestros destinos y productos turísticos, sin embargo siempre son proyectos caros y complejos.

En un plan, otro de los propósitos más arduos de lograr es el diversificar y consolidar los servicios, productos y destinos nuevos, para convertirlos en competitivos y sostenibles, basados en la calidad como elemento esencial, sobretodo porque en el país son pocos los productos que pueden denominarse consolidados del todo y con la calidad que la demanda turística requiere. Machu Picchu, está muy congestionado, por lo tanto la mejor solución es disgregar la oferta turística en diferentes destinos del país.

Una herramienta de planificación como la propuesta, puede contribuir a aumentar de manera efectiva la demanda turística receptiva e interna, pero su logro requiere de estrategias que permitan el trabajo conjunto y armónico de un conjunto de actores e instituciones que se integren a la buena labor realizada en la Marca Perú.

Al mismo tiempo, establecer metas es muy importante, como duplicar el número de llegadas turistas extranjeros, porque nos crea un horizonte a alcanzar, pero ello no basta porque pronosticar nos permite predecir el futuro sobre la base de tendencias actuales, donde se supone que la demanda aumentará de forma gradual; pero dado el carácter multidimensional y complejo de la actividad turística, debemos ser conscientes que el futuro necesita de cambios cuantitativos y en especial cualitativos, los cuales van más allá de un corto o mediano plazo.

También resulta necesario el desarrollo y consolidación de una oferta turística de productos especializados que sean combinables en una oferta multitemática y articulada a nuevos íconos turísticos, para lo cual es necesario el desarrollo de los segmentos de cultura, naturaleza, gastronomía, descanso, negocios y aventura, con sus nichos priorizados de reuniones, ferias y eventos RICE (Reuniones, Incentivos, Congresos y Eventos), observación de aves, trekking, surf, entre otros.

Hace falta una buena dosis de creatividad y metodología, para cual la prospectiva cuenta con importantes elementos de carácter teórico y metodológico, que permiten identificar las decisiones necesarias para las políticas y los programas que van a conectar el futuro con el presente. Una mirada como otorgada por la prospectiva nos permite estar preparados y actuar con menos riesgo de fracaso y reducir el despilfarro o mal uso de los recursos disponibles.

Finalmente, solo si llegamos a construir todo el porvenir previsto en el plan, podremos lograr los niveles de trascendencia y desarrollo económico y social, que nos permitan alcanzar el bienestar por muchos años anhelado, donde el turismo no solo debe ser considerado un fin, sino una herramienta para un mejor futuro peruano.

Econ. José Soto Lazo

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Fuente: > José Soto Lazo
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Colaborador 9324 La Primera Digital