HABLEMOS DE TRATA DE PERSONAS

La Trata de personas con fines de explotación sexual, es un delito donde generalmente las niñas, niños o adolescentes son enrolados o llevados por terceros con fines de explotación utilizando para ello la fuerza u otras formas de coerción (la privación de la libertad, el fraude, el engaño, el abuso de poder o el aprovechamiento de alguna vulnerabilidad).

| 31 enero 2018 03:01 PM | Turismo | 8.2k Lecturas
HABLEMOS DE TRATA DE PERSONAS
Víctimas de Trata de personas
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La Trata de personas con fines de explotación sexual, es un delito donde generalmente las niñas, niños o adolescentes son enrolados o llevados por terceros con fines de explotación utilizando para ello la fuerza u otras formas de coerción (la privación de la libertad, el fraude, el engaño, el abuso de poder o el aprovechamiento de alguna vulnerabilidad).

Este delito se origina cuando una niña, niño o adolescente es movilizado desde su lugar de origen (generalmente zonas rurales) a ciudades o centros urbanos, con el propósito de explotarlos laboral o sexualmente. Es momento que muchos niños y jóvenes entiendan que constituye un grave riesgo para ellos, el que unas personas se acerquen aparentando preocupación por su futuro y les ofrezcan una vida con bienestar e ingresos económicos para ellos como para sus padres, a cambio de un “trabajo” en minas, bares, discotecas, night clubes, etc.

Siempre nos referimos a la Trata de Personas como una actividad lucrativa e ilícita y por ende vinculada a grandes redes de delincuencia y corrupción, que casi siempre se desarrollan en la clandestinidad, por lo que su detección resulta difícil y lenta, pero no imposible. Más aún cuando existe una alta tolerancia social, expresada en un altísimo nivel de indiferencia de la sociedad, lo que dificulta el lograr un compromiso real y amplio por parte de todos para prevenir y superar esta problemática.

Además, hace falta precisar que no es una situación exclusiva de países en desarrollo o de grupos minoritarios, ni de una actividad de carácter desigual donde los países más pobres proveen a los más ricos de un mercado libre de niños y niñas para su utilización y consumo, aunque es bien conocido que sí se establecen vínculos estrechos entre países en desarrollo y países industrializados.

Este delito tiene como uno de sus fines más frecuentes la explotación sexual de niños, niñas y adolescentes, en ámbito del turismo. Dicha modalidad de trata de personas vincula lamentablemente la industria del sexo con la actividad turística, mediante algunos operadores turísticos que estarían respondiendo a dicha demanda con relativa impunidad.

Las víctimas de la trata de personas en el Perú son: las mujeres, los hombres y los menores de edad, quienes son obligados a prostituirse bajo amenaza de muerte y maltratos o son sometidas a trabajos forzados en fábricas, en el campo o en minas. También son reclutadas para mendigar en las calles, para trasladar droga o para comercializar sus órganos, entre otras formas de explotación, sí así como lo leen.

Desde una perspectiva de género, este delito constituye una de las formas más extremas de la violencia contra las mujeres y por ende una grave violación a sus derechos: como el derecho a la vida, a la dignidad humana, a la integridad física, psicológica, sexual, a la salud, a la libertad, a la seguridad personal, a la igualdad y a los derechos económicos, sociales y culturales.

Seamos claros, la trata de personas es una forma de esclavitud, en la que se compran o venden personas, sin consentimiento de la víctima, por lo tanto es un delito que atenta contra la dignidad, la vida y los derechos de las personas. Pero debe precisarse que las víctimas de este delito NO son culpables de lo que sucede; pues son engañadas, chantajeadas o forzadas (por ejemplo, son captados a través del chat en internet).

Esta penosa situación traduce el peligro al que están expuestos las niñas, niños y adolescentes por ejemplo cuando ingresan a ciertas páginas utilizando computadoras que no cuentan con los filtros adecuados, en lugares sin supervisión y completamente desinformados sobre cómo protegerse.

Por lo tanto, se requiere una acción continua y frecuente de madres y padres de familia, docentes, autoridades, instituciones públicas y privadas, usuarios de internet (niños, jóvenes y adultos) y proveedores de este servicio, pues cada día aparecen nuevas páginas web dedicadas a promover, publicar, comercializar o intercambiar material pornográfico infantil y también personas que buscan vincularse con las niñas, niños y adolescentes para someterlos sexualmente o utilizarlos como simple mercancía, haciéndolos parte de sus redes de abuso y explotación.

La sociedad en general, incluido el Estado, intenta velar y vigilar que los niños, niñas y adolescentes tengan una vida digna y sana, libre de maltrato, abuso y explotación; con acceso a la educación, a la salud y a la libertad, pero aún las acciones son insuficientes. Esto se podría mejorar mediante la implementación de acciones y estrategias conjuntas de prevención y sensibilización, pero sin descuidar la atención inmediata a las víctimas, con el propósito de lograr su verdadera rehabilitación.

El Estado, la empresa privada y la sociedad en general no pueden permitir que se siga afectando gravemente a nuestra infancia y adolescencia, es momento de entender cuanto los lesiona y perturba emocional o físicamente, por ser una forma de violencia que somete y denigra su dignidad como seres humanos.

Las diferentes intervenciones del Estado en el territorio peruano han sido: obras teatrales, mediometraje, capacitaciones, pasacalles, etc., pero se evidencia que aún es necesario fomentar la concientización de la ciudadanía en todo lo relacionado con la problemática de la trata de personas, tanto adultas como niños, niñas y adolescentes, expresada en la explotación sexual, esclavitud reproductiva, trabajo forzado, extracción de órganos o cualquier forma moderna de esclavitud.

Sin duda que la trata de personas es un delito complejo, pero sus consecuencias también lo son, por ello para comenzar a erradicar la trata se requiere un abordaje integral, desde la prevención, la persecución, la protección y la rehabilitación, desmantelando las redes criminales, creando condiciones de vida dignas para que todas las personas puedan ejercer su derecho a desarrollarse libre y plenamente y generando oportunidades para que quienes fueron víctimas logren apropiarse nuevamente de sus derechos y alcancen su plena reinserción social.

Esta situación de vulnerabilidad exige una particular protección por parte del Estado, la familia y la comunidad, donde todos debemos asumir una responsabilidad.

Eco. JOSE SOTO LAZO

jsoto2503@gmail.com

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Fuente: > JSL
José Soto Lazo

José Soto Lazo

Sobre Turismo

Soy Economista con 30 años de experiencia en turismo