Una ley por encargo

Si a García le apasiona codearse con el magnate petrolero Hunt, los chinos de Zijing, los chilenos de Cencosud, y a Del Castillo le parece de maravilla la suite de Canaán, al presidente aprista del Congreso, Javier Velásquez Quesquén, parece que lo marean magnates provincianos como la familia Oviedo Pichotito, a la que, según denuncias publicas, ha dado varias veces la mano y el codo, ayudándola a controlar las valiosas empresas agroindustriales Pomalca y Tumán, las cuales gozan de un régimen legal de excepción que les permite no pagar sus deudas con los trabajadores, el Estado y terceros particulares.

| 21 diciembre 2008 12:12 AM | Regionales |1.9k Lecturas
Una ley por encargo
Denuncian privilegios que se basan en amistades de alto nivel.
Régimen legal especial para favorecer amistades del presidente del Congreso.

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LAS DEUDAS

La Superintendencia de Banca y Seguros-SBS señala que Tumán debe 40 millones y Pomalca 34 millones de soles a las AFP.  “A Oviedo no le interesa el pago a los jubilados, no le importa de qué viven, como tampoco si los trabajadores se enferman”, indica el doctor Collaton. Marcos Pérez Lluncor, secretario general del sindicato unitario de trabajadores de Tumán-Suteatsaa, precisa que en la empresa nadie puede reclamar. “Sabemos que Oviedo está blindado por el poder político”, señala. El sindicato presentó denuncias al gobierno regional de Lambayeque, a la dirección regional de Trabajo de Chiclayo, al Ministerio Público y al Congreso, pero los oídos siguen sordos para los 2,300 accionistas trabajadores y 500 jubilados de Tumán.
1987  

La llamada ley de “protección patrimonial” de la industria azucarera, dictada en el 2004, a partir de un intenso lobby Edwin Oviedo y su amigo Velásquez ha sido denominada la del “perromuerto”, porque estableció el derecho a no pagar obligaciones con los trabajadores y jubilados, EsSalud, ONP (también en perjuicio de su personal), Sunat (Estado), etc., en nombre del rescate de las ex cooperativas en crisis.

Supuestamente había que liberarlas de cargas, pero si fuera así no se explicaría que luego de comprar una sola deuda por un millón y medio de soles, el grupo Oviedo se convirtiera en “parte” de Tumán y de carambola concluyera como administrador judicial, porque así se le ocurrió a un juez amigo en Chiclayo.

El presidente Alan García ofreció a los trabajadores azucareros en su campaña electoral que derogaría la ley tramposa. Pero hace unos días y bajo la batuta de Velásquez Quesquén fue prorrogada por otro año. “La han sacado bien barata”, advierte el asesor legal de la asociación de jubilados de la ex cooperativa azucarera Tumán, doctor Jaime Collaton Chicana. “Oviedo pagó menos de dos millones, por una empresa que rinde más de esa cantidad cada año y que representa activos por más de 100 millones de dólares”.

Oviedo ha logrado también adquirir el 14 por ciento de acciones de Pomalca, pagando 10 céntimos por cada una de ellas debido a la crisis de la empresa, lo que lo ha convertido en un novísimo “barón del azúcar”, sin los apellidos de garbo del pasado, pero con mañas perfeccionadas. La clave radica en que los Oviedo Pichotito se meten en la industria, siendo propietarios de varias empresas comercializadoras de azúcar: Shema SA, Mega Supermayoristas SAC y D’Libano inversionistas SAC.

De esta forma ordenan vender el azúcar de Pomalca y Tumán a precio muy barato a sus propias empresas que ganan distribuyéndola cara. “Se enriquece con dinero ajeno, y no le importa la suerte de las azucareras y sus trabajadores. Ni siquiera es capaz de pagar el agua, la luz, y otros servicios, incrementando la deuda de estas empresas”, explica el jurista.

Denis Merino
Unidad de Investigación

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