En Bagua empiezan a padecer hambre

Aunque en muchos puntos la furia de la naturaleza empezó a disminuir, en otros las lluvias siguen causando estragos. Otro efecto es el desabastecimiento, al estar bloqueadas las vías de acceso tras desbordes de los ríos. Los mercados de Bagua Grande, provincia de Utcubamba, se encuentran casi vacíos tras ocho días aislados.

| 08 abril 2008 12:04 AM | Regionales | 649 Lecturas
En Bagua empiezan a padecer hambre
(1) Aún hay sufrimiento, a pesar que descendió la fuerza de las lluvias. (2) Aún existen miles de damnificados esperando ayuda.
Están aislados por los desbordes y se les acaba la comida. En otros puntos, la naturaleza comenzó a calmarse.

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DATO

Las precipitaciones pluviales en el norte peruano, afectado desde marzo, empezaron a disminuir en los últimos días, informó oficialmente el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi). Weidi Flores, especialista de la institución, explicó que se observa un debilitamiento de los sistemas que generaron la presencia de nubosidades en esa zona.
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La población está desesperada pues es más de una semana desde que los comerciantes no ofertan productos de primera necesidad, como el pollo, los huevos o el pescado. ­Además, no es posible encontrar gas para uso doméstico. Los últimos balones que quedaban fueron vendidos hasta en cien nuevos soles.

Centenares de personas permanecen varadas en la carretera Corral Quemado-Olmos, sin poder avanzar a Chiclayo ni retornar a Bagua Grande. Entre ellos están los enfermos del hospital El Buen Samaritano, que intentaban viajar a Lambayeque para ser intervenidos quirúrgicamente.

El caserío El Aserradero, en la carretera Fernando Belaunde Terry, fue arrasado por el deslizamiento de un cerro, dejando unos 1,500 damnificados.

De otro lado, catorce caseríos del distrito de Cáceres del Perú, en la provincia del Santa (Áncash), están aislados debido a que las vías de comunicación se encuentran bloqueadas por deslizamientos.

En las partes altas del distrito las lluvias han sido de mayor intensidad, lo que ha ­oca­sionado, además, el colapso de unas 30 viviendas. No se ha reportado pérdidas humanas. Los caseríos de Chakana, Querocancha, Quilcay, Lampanin, Peras y Anguy figuran entre los caseríos incomunicados.

Calma en otros lados
Mientras en la selva sigue la furia natural, en otros puntos ésta va descendiendo. Las lluvias en el departamento de la Lambayeque, afectado por recientes inundaciones, han disminuido en las últimas 72 horas, lo que ha generado un descenso del nivel del caudal de los ríos, informó el director regional de Defensa Civil, Carlos Balarezo.

Se han registrado problemas en toda la jurisdicción lambayecana, pero por ahora las acciones se concentran en el puente El Silencio y los distritos altoandinos de Inkawasi, Salas y Cañaris.

Sostuvo que el puente está ubicado en la ruta nororiental del Marañón y hasta allí han llegado –entre el viernes, sábado y domingo– cerca de dos mil personas varadas, procedentes de Jaén, Bagua y Ta­rapoto.

Mientras, a bordo de un helicóptero de la Policía, el presidente regional de Lambayeque, Yehude Simon, realizó un sobrevuelo de reconocimiento de las zonas afectadas por las lluvias, para llevar víveres y medicamentos para los pobladores damnificados. El viaje sirvió, además, para trasladar a las personas aisladas y ubicar los cuerpos de las víctimas de la camioneta que fue arrastrada por un huaico.


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