Venezuela integrada en la crisis

A estas alturas de la crisis en Venezuela me queda claro que la exposición mediática del conflicto no cesará hasta que caiga el régimen chavista. En palabras de Manolo Monereo, la demonización que se ha hecho del régimen venezolano es tal, que lo único casi posible es su derrocamiento.

| 10 marzo 2014 10:03 AM | Política | 1.4k Lecturas
Venezuela integrada en la crisis
Crisis venezolana e integración regional
Por: Carlos Alonso
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La PrimeraSi los intereses geoestratégicos que están detrás de que esto suceda, ganan; las consecuencias van a pasar por largo el ámbito estrictamente nacional venezolano. Porque lo que se juega en la región al poner a la defensiva al chavismo hasta hacerlo caer es traerse abajo también a los espacios de integración y cooperación regional que impulsó Hugo Chávez en la primera década del Siglo XXI, con un claro espíritu de independencia de Estados Unidos.

Sin duda, el mejor momento del chavismo en la región fue la muerte del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) en el 2005. Esta iniciativa promovida por Estados Unidos en la década de los noventa -cuando América Latina era totalmente neoliberal y pro Washington- constituía el paso final para consolidar la globalización norteamericana en su patio trasero.

Pero Hugo Chávez les malogró el pastel junto a Lula, Kirchner y a casi todos los movimientos sociales de la región. De allí que surgió la Unasur, el Alba y posteriormente la Celac.

Estos tres espacios tienen gran importancia para 1) la solución de conflictos políticos regionales; 2) el debate de fórmulas de soporte financiero soberano (como el Banco del Sur y otras iniciativas que quedaron a muy poco de materializarse), y 3) el resguardo de los intereses latinoamericanos en el diálogo con otros bloques, también corren riesgo de muerte si la crisis venezolana termina en la caída del régimen.

No por gusto está en marcha una gran campaña mediática que señala que estos foros regionales son en realidad puras estructuras de defensa de las casi (ya les falta poco para decir) “dictaduras” progresistas de América Latina. Con ello soslayan su relevancia y nos empujan a volver al enfoque de integración basado en el libre comercio y la protección de inversiones como el único válido y democrático.

La Alianza del Pacífico, los TLC con Estados Unidos y los Acuerdos de Asociación con Europa son los instrumentos de la integración que dejarían atrás el intento por proyectar una región unida y con voz propia en el concierto multipolar. Y ése, sería el peor escenario para quienes incluso ahora mismo, desde la izquierda, caen en el cuento de que esto se trata de un tema humanitario o de derechos humanos, cuando en realidad es una gran disputa por el poder.

Los recursos petroleros de Venezuela (que mucho menos avanzará a una economía diversificada o industrial si cae el chavismo) junto al papel que juega ese país para la articulación de una América Latina independiente, son la pelea de fondo.

Por ello, esa izquierda peruana que centró el problema venezolano poniendo la política por delante y no por detrás, hizo muy bien y dio cuenta de una sólida posición con visión regional.

Carlos Alonso


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