Venezuela calmada con la paz y el diálogo

Preocupados por Venezuela, los demócratas latinoamericanos vemos cómo se refleja la polarización en el continente. Reconocemos en el estado de ánimo de los estudiantes y opositores al gobierno de Nicolás Maduro uno similar al que alentamos cuando luchamos contra el fujimorismo en las calles, cuando la indignación se extendió hasta culminar en la multitudinaria Marcha de los Cuatro Suyos que legitimó la protesta y finalmente detonó la caída de un régimen que en su momento había contado con masivo apoyo popular.

| 01 marzo 2014 11:03 AM | Política | 1.3k Lecturas
Venezuela calmada con la paz y el diálogo
De la violencia al diálogo
Por: María del Pilar Tello
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La PrimeraEl gran error de Maduro es la represión asociada a la violación de los derechos humanos. La antidemocracia nunca paga. La protesta es un derecho ciudadano y la violencia con muertos, heridos y detenidos solo echa leña a la hoguera del descontento que evoluciona hacia mayor violencia generando un círculo vicioso que desestabiliza y paraliza al país lo que lamentablemente está sucediendo. En democracia la oposición debe ser respetada. La indeseable polarización se prolongará si sus líderes no se esfuerzan por entenderse. Cada violación a los derechos humanos es un paso hacia la autodestrucción.

Muy importante que la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, CELAC, dirigida por gobiernos cercanos a Caracas, haya llamado a Nicolás Maduro, “a continuar los esfuerzos para propiciar un diálogo entre todas las fuerzas políticas del país”. Agregado a ello ha formulado un indispensable pedido de garantía de “información fidedigna y veraz” y el pleno respeto de “todos” los derechos humanos, frases que aluden a la guerra mediática que desde hace algún tiempo se libra entre el gobierno venezolano y los medios de comunicación de propiedad privada.

“Nuestra Comunidad rechaza la violencia y promueve la seguridad ciudadana, la paz, la estabilidad y el desarrollo; y considera que en todo momento debe garantizarse la institucionalidad democrática”, dice la CELAC, un espacio integrador promovido por Hugo Chávez que viene funcionando sin Estados Unidos ni Canadá desde el 2011. Con vocación de equilibrio el comunicado de sus 33 integrantes se solidariza con “el pueblo hermano” de Venezuela “y alientan a su gobierno a continuar los esfuerzos para propiciar un diálogo entre todas las fuerzas políticas del país”.

La Internacional Socialista, un espacio que podría considerarse cercano a Caracas, también ha censurado la represión y a los grupos irregulares armados. Martín Torrijos, presidente de la IS para América Latina y el Caribe, señaló que “las autoridades de gobierno deben generar una cultura que reemplace la confrontación por el diálogo y la negociación, como acontece en todas las naciones donde existe la democracia”.

Llamados de sentido común que Nicolás Maduro no ha logrado implementar para detener la violencia e impedir una riesgosa intervención militar interna que reorganice su régimen seriamente deteriorado en lo político, social y económico. Sin cegueras ideológicas de por medio la situación venezolana es lamentable.


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