Universidades: un pasaporte al desempleo

Todos los candidatos, en el reciente proceso electoral, han señalado que la educación es la clave del éxito económico, tanto de las personas como de las comunidades. En todas las encuestas los peruanos señalan que la educación es el camino al éxito y que ellos creen que es la función principal que debe cumplir el gobierno.

 

| 31 julio 2011 12:07 AM | Política | 1.4k Lecturas
Universidades: un pasaporte al desempleo
(1) Sin alternativas, muchos jóvenes buscan a como dé lugar un título universitario que muchas veces solo trae más frustracines. (2) Los graves disturbios de Tayacaja, expresión dramática del problema.
La creencia de que la fundación de universidades es la solución de los problemas del desempleo y la pobreza, parece estar muy lejos de la realidad.

Más datos

Multiplicar casas de estudios superiores es tan equivocado como lo señalado en los comerciales con el Ciego Oblitas y el locuaz economista Nano Guerra García, en los que se afirma que la minería ofrece mucho trabajo a muchos peruanos.
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En un reciente artículo, Paul Krugman, gurú de la presente crisis económica mundial, se refiere a la creencia de que la educación genera prosperidad, afirmando que “lo que todo el mundo supone está equivocado”.

Según el economista, el progreso tecnológico está reduciendo, de hecho, la demanda de trabajadores con un alto nivel de educación. La idea que se eliminan en este proceso empleos poco calificados es errónea, también no es cierto que los claros ganadores son los que tienen una sólida educación. Aumenta la demanda de choferes, porteros, mozos, masajistas y disminuye la de economistas, abogados, médicos, y ciertos ingenieros. Todo producto de la automatización con computadoras.

Según esta línea de pensamiento, poner más jóvenes en la universidad no asegura la prosperidad de la sociedad. No se puede seguir otorgando pasaportes al desempleo con títulos universitarios que no aseguran trabajo. Dicho para Estados Unidos, la ruptura de este paradigma sobre la educación como fuente de prosperidad, tiene clara vigencia en el Perú.

PROLETARIZACIÓN
Una legislación que facilitó la multiplicación de facultades universitarias fuera de la sede de origen ha generado unas 800 nuevas sedes universitarias, como la de Tayacaja-Huancavelica, que fuera escenario de violentas protestas en las que parece haber estado Sendero.

Una inmensa masa de estos jóvenes, verdaderos parias de la educación, estuvieron presentes, también, en el levantamiento de Antauro Humala en enero del 2005 en Andahuaylas.

Este fenómeno de proletarización, de estudiantes que estudian en Universidades de “tiza y pizarra”, no suma ingenieros a la economía, sino aumenta el 70% de alumnos que estudian carreras de humanidades en el país. Además la pésima calidad del servicio educativo, la ineptitud administrativa y la corrupción hacen de esas masas de estudios verdaderas calderas del diablo.

Estos jóvenes estudiantes, sobre todo andinos y amazónicos e hijos de campesinos y comerciantes, trabajan de mozos en las ciudades de la costa durante sus vacaciones, de moto taxistas y en el comercio informal, para poder completar el costo de su educación. Su vida sin futuro explica la protesta social tan radical cada vez que hay una oportunidad: ¿cómo no protestar, si soy un desposeído, que además estoy seguro que no tendré empleo?

MINERÍA
Multiplicar casas de estudios superiores es tan equivocado como lo señalado en los comerciales con el Ciego Oblitas y el locuaz economista Nano Guerra García, en los que se afirma que la minería ofrece mucho trabajo a muchos peruanos. Es un prejuicio, que no se sustenta en la realidad: de 230 mil trabajadores mineros, el 70% no tiene estabilidad y derechos.

¿Cuántos de estos jóvenes estudiantes proletarizados que mencionamos, tendrán trabajo en la minería responsable? Casi ninguno. Los 50 mil ingenieros y técnicos mineros que se necesitan para los próximos años en el Perú, no se forman en Universidades de Ancash, Pasco, Tacna, Cajamarca, y otras regiones mineras.

La respuesta más simple a este complejo problema es una profesionalización técnica, de corto plazo y orientada a la demanda laboral realmente existente de mecánicos, torneros, carpinteros, operadores de computadoras, mozos, choferes de camiones. Sin embargo la fuerza del paradigma es tal que cientos de tayacajas harían estallar el país si se cierran universidades.

No hay duda que por ese sendero de multiplicar universidades marchamos a multiplicar la ira y la desilusión. Hay que cambiar los prejuicios por expectativas realistas y posibles, cambiando el modelo educativo y reorientar la educación radicalmente hacia las necesidades de la producción y el trabajo.

RETOS
Ciertamente, este tema tiene que ver también con el desarrollo industrial del país, proyecto que es una respuesta a la demanda de empleo de las siguientes generaciones. Mientras seamos orgullosos exportadores de minerales, café, cacao, alimentos sin transformar, multiplicaremos la pobreza y perderemos nuestras riquezas naturales sin reponerlas Es la lección de la historia que hay que aprender.

La minería no es la respuesta al desempleo en nuestro país, mas bien genera riqueza que es un capital para el desarrollo. Ese capital la sociedad tiene que reasignarlo a metas como educar a la juventud. Para eso están los impuestos. Además la automatización computarizada la convierte en una actividad en plena reducción de plazas de trabajo, tendencia que sigue la línea de lo afirmado por Krugman.

El reto de una educación vinculada a conseguir empleo y a generar prosperidad vía el emprendimiento, y de una sociedad orientada a resolver los problemas de la juventud, son el reto del siglo para el Estado y el nuevo gobierno. Para ello hay que cambiar el disco duro de cada actor, los prejuicios y los paradigmas existentes.


Julio Schiappa Pietra
Colaborador


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