Un poco más de impuestos a las mineras

Dos días después de la presentación de Salomón Lerner, los voceros pro-mineros, que en el Perú abundan más o menos en proporción a la cantidad de dólares que genera esta lucrativa actividad, han empezado a dudar. PPK que decía que no se podía sacarle un dólar más a las industrias extractivas sin que se caiga el cielo, ahora explica que sí se puede, pero algunos proyectos de todas maneras se desalentarán.

| 28 agosto 2011 12:08 AM | Política | 2.9k Lecturas
Un poco más de impuestos a las mineras
Lo que parecía imposible ya es una realidad, pese a los augurios y los escepticismos interesados.
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Mauricio Mulder ha mencionado que ésta ha sido una negociación guerrera, en la que los mineros cedieron porque les pusieron una pistola en la sien, con lo que de paso quiso decir que su gobierno no quiso usar la pistola por lo que su “óbolo” se situó en una quinta parte del gravamen de los nacionalistas.

Roque Benavides, sin duda la cabeza política de la minería, ha dicho, como quien quisiera poner paños fríos al exceso de entusiasmo, que “el pago es una proyección y que variará en función de diversos factores”, algo así como que no garantizamos los 15 mil millones en cinco años.

Don Roque, por cierto, representa al sector de las grandes mineras: Yanacocha, Buenaventura, que menos tributan por efecto de los convenios de estabilidad que firmó con el régimen fujimorista y que le fueron renovados por sus sucesores. Tiene dentro de su directorio a Felipe Ortiz de Zevallos (presidente del grupo Apoyo) y a Luis Coledrige representante de Arthur Andersen Cía, auditora involucrada en el escándalo ENRON (subvaluación de utilidades y evasión de impuestos) y otros.
CUENTO MINERO
Los mineros llegaron a la discusión con el gobierno con la documentación que les había preparado el IPE (Instituto Peruano de Economía), según la cual estaban pagando la tasa de impuesto más elevada de la región (64%), mucho más que en Chile (40%). Parecían haber llegado a una discusión para aumentar su contribución con argumentos para recortarla.

Pero lo que los bien pagados consultores mineros escabullían eran las tremendas brechas entre las tasas legales y lo que está establecido en los contratos. Los llamados contratos de estabilidad, que el gobierno se ha comprometido a respetar, han creado una profunda distorsión por la cual muchas empresas no pagan regalías, ni el óbolo aprista, ni alcanzan la tasa del impuesto a la renta. Otras han conseguido que por el hecho de pagar regalías no se les considere en el óbolo voluntario y viceversa.

Ese caos se creó en la época fujimorista en la que la regla era, según decía el entonces ministro y actual opinólogo Jorge Gonzales Izquierdo, “negociar con rodilleras”, aceptar lo que las empresas extranjeras exigían y hacerlo, porque el Perú estaba tan abajo que no tenía cómo decir no.

Pero el gran cuento fue que se otorgaba estabilidad (largos períodos sin ser afectados por cambios en las normas y el sistema tributario) para “atraer inversiones”, pero se aplicaron también a empresas en marcha, que no necesitaban alicientes, y lo peor es que se les renovó cumplido el plazo y cuando ya se sabía que se iban a quedar, por lo bien que les estaba yendo.

Por tanto, todo estaba hecho de trampas insertadas en contratos que por el arte de la Constitución de 1993 y de la conciliación de varios gobiernos, no se pueden modificar. (Ver el cuadro).



RENTABILIDAD
La rentabilidad de la minería peruana por la riqueza mineral, los costos internos (incluidos los laborales) y la baja tributación) es una de las más altas del mundo. Y la sola posibilidad de pelearse con el gobierno y que esto cambie los términos de lo pactado ha conducido finalmente a que sus representantes tengan que ceder.

Esto no quiere decir que han entregado todo lo que podrían dar o que el país pueda sentirse reivindicado tras muchos años de abusos. Pero hay un avance importante, no slo en dinero, sino en nueva actitud ante estas superempresas.

Con una veintena de congresistas propios (financiaron sus campañas), con casi toda la prensa a su favor, con el “pensamiento económico” claramente inclinado a defender sus beneficios, las mineras tuvieron que aceptar que debían mojarse con el programa de Ollanta Humala.

Todo sea por la inclusión, no vaya a ser que la próxima vez ya no quieran ni conversar con nosotros y tengamos que estar pidiendo que nos incluyan, dijeron con amargura.


Raúl Wiener / Juan Torres
Redacción

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