Un hijo del espíritu santo

Alan García no sabe cómo aliviar su miedo ante las acusaciones concretadas en el informe final de la Megacomisión que ha investigado su segundo gobierno. Ese pánico explica sin duda su afán de tender cortinas de humo. Uno de sus inventos ha sido expresar, en una entrevista, que él sí reconoce a sus hijos.

| 28 marzo 2014 01:03 PM | Política | 1.1k Lecturas
Un hijo del espíritu santo
Un hijo de la imaginación
Por: César Lévano
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Otra cortina de humo ha sido el rumor de que se refería a un hijo no reconocido de Ollanta Humala. Yehude Simon, expremier de Alan García, se encargó de inflar el globo. El miércoles, en Internet, Simon anunció: “en horas o días próximos podría producirse una bomba política que remecerá el país. Ojalá sea solo un rumor”.

La endeblez de la afirmación, típica del congresista, salta a la vista: prevé un escándalo, pero a lo mejor es solo un rumor.

Con la primera frase, Simon convalidaba un chisme, que circulaba hace meses, por calles y redacciones, de que al presidente Humala se le había descubierto un hijo no reconocido. El bulo desembocaba en este corolario: enterada del hecho, Nadine Heredia había iniciado trámites para un divorcio. ¡Una telenovela mexicana!

Por supuesto que el otrora izquierdista legislador se sentía incómodo con su farsa, que podía reducirse a rumor. Sin embargo la sustentó, y llegó a afirmar: “la bola crece y lo veremos”. Como quien dice: a lo mejor sí, a lo mejor no, pero yo agrando el caso.

Para perfeccionar el sainete, Simon exageró la treta. En un programa radial sostuvo ayer: “Es como una crónica de una muerte anunciada: que el presidente tendría un hijo extramatrimonial y se podría producir un divorcio… Todo saldrá a la luz cuando se produzca el informe de la Megacomisión”.

Roza ahí con el chantaje. Si los cargos de la Megacomisión se exhiben, se conocerá la verdad sobre el hijo no reconocido.

Simon comparte con García el miedo a las conclusiones de la Megacomisión. Se sabe que él está incluido en la nómina de los corruptos. El informe de aquella lo denuncia por el caso de los colegios emblemáticos, cuyo procedimiento manejó cuando era presidente del Consejo de Ministros del gobierno aprista. Comparte culpas con José Antonio Chang, premier y ministro de Educación en el régimen de García, y con el exministro de Energía y Minas Pedro Sánchez Gamarra.

Este columnista no es complaciente con la pareja presidencial, pero no concuerda con golpes bajos aplicados por intereses bajos.

Hay un déficit moral, un fondo de cobardía, en quienes recurren a mojigangas para esconderse. Si fuera cierto lo que afirman, su deber era desvelar el hecho, e inclusive mostrar a la madre y al niño extramatrimoniales en un estrado en la Plaza de Armas. Alan García podría dar lecciones al respecto.

César Lévano

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