Tres víctimas de Grupo Colina identifican en Virú

Equipo forense dice que el viernes próximo podrá informar si restos corresponden a campesinos secuestrados en 1992 por el Grupo Colina. Tres fueron reconocidos por la ropa que llevaban.

| 07 agosto 2011 12:08 AM | Política | 2.8k Lecturas
Tres víctimas de Grupo Colina identifican en Virú
Penoso trabajo de exhumación e identificación de los restos.

Más datos

El análisis de los restos debe permitir establecer una serie de características básicas relativas a la identificación de las víctimas que, al cotejarlas con la información premortem, deben derivar en la identificación de los individuos. En todos los casos se deben efectuar los respectivos análisis médico-legales, antropológico forenses y odontológico forenses, con el fin de reconstruir, analizar y establecer las diferentes lesiones que los cuerpos puedan presentar y las causas y mecanismos de muerte.

LA IMPORTANCIA

La desaparición de los campesinos del Santa es uno de los principales crímenes en serie perpetrados por el Grupo Colina, durante 1992. En la lista de crímenes del escuadrón de la muerte figuran la matanza de nueve estudiantes y un profesor de la Universidad La Cantuta (julio de 1992), la de Barrios Altos y el secuestro y asesinato de seis miembros de la familia Ventocilla en Huacho.
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El Ministerio Público, a través de su equipo de peritos especializados en exhumación de cadáveres, avanzó ayer los trabajos de exhumación de siete restos encontrados en las fosas comunes ubicadas en la zona de Huaca Corral en la provincia de Virú (La Libertad), y se apresta a identificarlos científicamente y establecer, hasta el viernes próximo, si corresponden a los nueve agricultores del Valle del Santa asesinados por el Grupo Colina, en 1992.

Por lo pronto, los restos de tres de ellos, Gilmar Ramiro León Velásquez, Jesús Noriega Ríos y Federico Coquis, fueron reconocidos, por la ropa que llevaban, por sus familiares, que protagonizaron conmovedoras escenas de dolor durante el desentierro en el arenal ubicado en el distrito de Guadalupito.

El penoso trabajo de rescate de los cuerpos está a cargo del arqueólogo forense Flavio Estrada Moreno, de Medicina Legal de Lima, el odontólogo forense Carlos Alberto Suárez Canlla y el antropólogo forense Manuel Grados Castillo, del Ministerio Público de La Libertad.

En el lugar permanecen acampados los familiares de los desaparecidos en la provincia del Santa (Áncash), quienes fueron secuestrados en mayo de 1992, ante la casi conformada posibilidad de que se trate de los despojos de sus seres queridos, por lo que esperan conocer el resultado de las investigaciones de los especialistas.

La representante de la Asociación Pro Derechos Humanos (Aprodeh) y abogada de los deudos, Gloria Cano, presenció la exhumación de los cuerpos y planteó la necesidad de una investigación prolija y la entrega de los restos a los familiares, a fin de que puedan darles una cristiana sepultura.

Habla Gloria Cano
En declaraciones a LA PRIMERA, Cano informó que ayer el equipo multidisciplinario del Ministerio Público logró exhumar de una primera fosa cuatro restos óseos, los cuales estaban en posición de cúbito ventral, es decir, “boca abajo”. “En estos momentos, están procediendo a ‘peinar’ la zona circundante al área del enterramiento. Vamos a ver qué cosa hallaron”, subrayó.

Tras referir que la labor de los expertos forenses se inició a las 11 de la mañana, la letrada dijo esperar la culminación de los trabajos de excavación de la citada fosa intervenida, en la presente jornada.

Según el Plan Nacional de Investigaciones Antropológico-forenses, la etapa del análisis e identificación de víctimas exige una especial responsabilidad a nivel moral, ético, judicial y humanitario. Este proceso busca establecer básicamente las causas de muerte y las circunstancias que la rodearon, así como la identidad plena de los restos humanos recuperados.

Especifica, igualmente, que el proceso de análisis e identificación debe desarrollarse de manera paralela o una vez finalizada la exhumación. Por tanto, es indispensable que se cuente con la infraestructura y el personal debidamente capacitado para llevar a cabo el análisis de los restos humanos.

Al igual que en las etapas previas, se debe dar prioridad en el análisis a aquellos casos que cuenten con mayor sustento y que, por ende, supongan mayores posibilidades de identificación acudiendo a métodos válidos distintos al análisis de ADN, al cual se recurrirá en caso de ser absolutamente necesario.


Javier Soto
Redacción


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