Tres horas en Dircote

Casi tres horas de interrogatorio, salpicado por las voces que llegaban de la calle reclamando por la libertad de expresión, es lo que me tocó vivir ayer en el piso 12 del edificio policial de la avenida España, donde se ubican la Dircote y la oficina del mayor Max Anhuamán, quien está detrás de los colaboradores con el terrorismo internacional.

Por Diario La Primera | 15 ene 2009 |    
Tres horas en Dircote
Periodista de LA PRIMERA Raúl Wiener salió firme y sereno tras responder interrogatorio de la Policía.
Así fue mi declaración tras la abusiva citación judicial. Preguntas y respuestas en las oficinas de la Policía.

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Conclusión 

En la parte final, las preguntas apuntaron a tratar de involucrarme con las FARC, el MRTA, los bolivarianos, etc. Pasé de periodista atrevido a potencial acusado. Pero todas mis respuestas se resumieron en un tajante no. No sé si cualquier ciudadano peruano puede ser llevado al piso 12 para que le hagan preguntas como ésas, pero parece que las cosas son asÑ Que hay voluntad de armar un paquete para acusar a adversarios del gobierno, no me cabe duda. Lo que les falta es definir los delitos por los que lo van a denunciar. Así van las cosas.

La fiscal Fanny Escajadillo de la Tercera Fiscalía Supraprovincial es la conductora de una investigación que lleva meses y la que ordenó mi comparecencia y la que nos esperaba puntualmente a las 10:30 de la mañana, cuando llegué acompañado de mi abogado, el doctor Guillermo Morales. Un poco más tarde se hizo presente el procurador contra el terrorismo, Juan Manuel Ríos Bartolo, con lo cual se dio inicio a la indagación.

¿Cuál es su ocupación, qué cargo ocupa y cuánto percibe de remuneración?, fueron las preguntas introductorias. Y luego vino el punto de fondo: ¿cómo obtuvo el “supuesto documento de la policía” que publica en su edición del 20 de noviembre? Respuesta: me niego a revelar mi fuente y contestar esta pregunta. Pero: ¿quién decidió la publicación del documento? La responsabilidad es totalmente mía, contesté. ¿El consejo editorial, el director, el editor general, le entregaron el documento? No. Fue un hallazgo de la Unidad de Investigación.

Luego se me leyó una lista de los nombres de los 13 dirigentes considerados en el documento original de noviembre, para que diga si conocía a esas personas, desde cuándo, en qué circunstancias y qué lazos mantengo con ellos. Informé conocer a algunos de ellos y a otros no. En la mayor parte de los casos por actividad periodística, a excepción de Luis Benítez, de Trujillo, con quien tengo una relación más prolongada. Luego me preguntaron por la persona del fallecido Luis Edgar Devía, a quien indiqué no conocer, a lo que la fiscal aclaró que se trataba del “camarada Raúl Reyes”, el dirigente de las FARC muerto por militares colombianos en territorio de Ecuador.

Querían saber cómo fue que analizamos el uso de un documento que tenía el sello de “secreto” y si lo consultamos con alguien. Respuesta: lo que analizamos fue si el material era de interés público y llegamos a la conclusión de que sí lo era. Lo de “secreto” vale para su manejo por la policía y no por la prensa. Y sobre las indagaciones que hicimos, la más importante fue verificar que los firmantes del informe eran personas verdaderas, lo que confirmaba su validez. Pero, ¿cómo sabe que las personas investigadas no trabajan con las FARC si no conoce a la mayoría de ellas? Respuesta: usted está hablando de nuestra opinión en el sentido de que esta investigación es una farsa que busca involucrar a sectores de la oposición y de la izquierda con el terrorismo para reprimirlos. Pero también es cierto que hemos averiguado la identidad de los involucrados y establecido que en todos los casos se trata de personas que hacen actividad pública, lo que los aleja claramente de un patrón de conducta de tipo terrorista.

Raúl Wiener
Redacción


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