Tan sólo palabras

El primer Belaunde, el de la década de los 60, entendía los 28 de julio como la oportunidad del desquite con la mayoría parlamentaria que se había formado en su contra sobre la base de la coalición del APRA con la extrema derecha ordriísta. Así que llegaba a esa fecha para hacer un alarde de memoria con el que detallaba sin notas escritas las obras y las localizaciones de cada una de ellas, los hechos políticos y en la parte culminante rendía homenaje a los ministros censurados, que en esa época eran varios cada año, sin que nadie se escandalizara demasiado por este tipo de ocurrencias.

Por Diario La Primera | 28 jul 2009 |    
Tan sólo palabras
Fernando Belaunde fue elocuencia y memoria; el general Velasco, decisión; Fujimori, pobreza; y García, de mentiras.
De cómo Belaunde, Velasco, Fujimori y García se dirigían al pueblo los 28 de julio.

Más datos

DETALLE

El presidente García dará hoy su cuarto discurso en lo que va de su segundo gobierno. No se espera mayores sorpresas como las que nos daba en su primer gobierno.

En la Constitución del 79, el APRA insistió que debía haber un artículo por el cual los presidentes debían presentar su discurso por escrito, lo que fue acatado a medias por el segundo belaundismo, década de los 80, que cumplía con entregar la perorata en varios tomos al Congreso y de ahí volvía a hablar directamente de memoria. En este segundo período ya no hubo censuras que lavar en público (Acción Popular y Partido Popular Cristiano hicieron mayoría en las dos cámaras), y tampoco hubieron muchas obras de ingeniería para explayarse por la crisis económica. Pero el arquitecto siempre practicó el arte de la retórica, que se reflejaba en titulares de prensa al día siguiente, aunque la trascendencia de sus frases fuese menos duradera cada año.

Velasco
Dicen que los discursos de Velasco los escribía Carlos Delgado y los revisaba el Comité de Asesores de la Presidencia, integrado por coroneles, pero lo que no cabe duda era que el general llegaba al 28 de julio, totalmente convencido de lo que le tocaba leer. De lo que mejor recuerdo está el discurso de Fiestas Patrias que anunció la reforma de la industria y el nacimiento de las comunidades laborales, y aquel del año 1974, que hizo conocer el decreto de expropiación de los diarios. La mentalidad de la época exigía que el presidente utilizara la fecha patria para comunicar sus más importantes decisiones, lo que hacía que los días previos a la presentación se produjera una gran incertidumbre y algunos sectores entraran en pánico.

El anterior
García de los 80 copió mucho de la espectacularidad de la revolución militar, y parte de ello fue su vocación por hacer alguna declaración importante dentro del discurso que llevaba escrito ante el Congreso. De lo que se puede recordar ahora, el mensaje de 1985 fue el del anuncio de la reducción de pagos de la deuda externa a no más del 10% de las exportaciones, que no se cumplió ni de lejos pero que creó la leyenda del García “perromuertero” que dura hasta nuestros días.

El de 1986, que contuvo la iniciativa del crédito cero y del apoyo privilegiado del Estado al llamado “trapecio andino” (Apurímac, Huancavelica y Ayacucho). Y el de 1987, que fue el del explosivo anuncio de la estatización de la banca, que fue otro gigantesco fiasco de la palabrería alanista.

El japonés
Sobre Fujimori se puede decir que inauguró la era del discurso anodino. La frase socorrida del “chino” de que él primero hacía y después hablaba, era la coartada perfecta para alguien que muy pocas veces tenía algo que decir. En el mundo empresarial, escaldado por el recuerdo de la estatización de García, estos silencios fueron alabados como un signo de predictibilidad, que dejaba de gobernarse con sorpresas. Claro que sí como que no hubo autogolpe en abril del 92, ni leyes de medianoche durante una década. Lo que es verdad es que como casi todas las muletillas fujimoristas, aquella de que los 28 no deben traer nada nuevo ha dominado también la década de los 2000, con Toledo y García.

Claro, que perdido el aire napoleónico del primer gobierno a García le ha venido la onda más espiritualista de invocar a la “reforma del alma” como hizo en el 2008, o más bien voluntarista como hizo el 2006 con el anuncio de la austeridad que empezaba en la rebaja del sueldo presidencial y continúa ahora con su visión de la crisis económica internacional. O cuando se le ocurrió que 28 de julio era buena fecha para regañar a los presidentes regionales y alcaldes por no gastar el enorme dinero que acababa de entregarles. No cabe duda que ningún discurso de ahora se parece a los de antes.

Raúl Wiener
Redacción


    Diario La Primera

    Diario La Primera

    La Primera Digital
    Diario La Primera comparte 119374 artículos. Únete a nosotros y comparte el tuyo.