Susana venció a la guerra sucia y logró primer lugar

Pese a la millonaria campaña orquestada en su contra, Susana Villarán se impuso ajustadamente a su adversaria, Lourdes Flores, en una dura jornada que estuvo marcada por las maniobras de la alianza para impugnar las mesas electorales donde se imponía la candidata de Fuerza Social.

Por Diario La Primera | 04 oct 2010 |    
Susana venció a la guerra sucia y logró primer lugar
La campaña contra la candidata de Fuerza Social continuó en el día de la elección con volantes apócrifos y obstrucción de la ONPE.

De acuerdo al conteo rápido de la encuesta de Ipsos-Apoyo al cien por ciento, de muy alta representatividad, pues se trata de una muestra de actas electorales, Villarán se impuso con 38.4% de los votos sobre su rival de PPC-UN, que alcanzaba 37.4%, una diferencia muy estrecha.

El organismo oficial, la ONPE, entregó a las 10 y 30 de la noche un tardío resultado al 12.8% de actas escrutadas, que también dio como ganadora a Villarán con el 38.91% contra el 37.28% de la candidata pepecista.

El anuncio de los resultados fue saludado por una multitud que vitoreaba a la candidata de Fuerza Social, que habló a sus partidarios desde un balcón del histórico Hotel Bolívar, en la Plaza San Martín. Con una sonrisa serena, Villarán dijo que todos los resultados señalan que va ganando y añadió que seguirá ganando. “El pueblo unido jamás será vencido”, “Sí se pudo”, “Acá está la democracia, acá está el pueblo”, “La izquierda unida, jamás será vencida” y “No al fraude”, eran las consignas que coreaba la multitud enfervorizada, que portaba banderas peruanas y de Fuerza Social.

“Ahora, que digan que somos minoría”, tronó la multitud al celebrar la victoria, mientras los cantos de algarabía se sucedían, pese a que muchos de los presentes llevaban varias horas de pie, aguardando escuchar las palabras de victoria de Villarán.

Flores
En su local de Alfonso Ugarte, Flores dejaba cifrada todas sus esperanzas en los esfuerzos de sus personeros para darle vuelta a los resultados. “Todo parece indicar que esta jornada va a ser más larga de la que imaginábamos”, dijo a sus partidarios.

“No dudamos que vamos a ganar”, expresó, dejando traslucir su estrategia post elecciones, que buscaría darle el triunfo electoral en base al cuestionamiento de las actas y otras “jugadas” en mesa.

Pese a ello, las cifras de las encuestadoras y de la ONPE significaron un balde de agua fría para los simpatizantes de PPC-UN, que contaban con la ventaja de haber acreditado el mayor número de personeros en las distintas mesas de Lima Metropolitana. Pero además contaban aparentemente con el apoyo de miembros de la ONPE, que se dedicaron a sabotear el trabajo de los personeros de Fuerza Social.

Debido a esas circunstancias, el personero nacional de FS, Juan Manuel Velarde, presentó denuncia contra el organismo electoral ante la Misión de Observadores de la OEA.

Entre las irregularidades denunciadas, se apuntaba que la ONPE se negó a entregar copias de las actas de escrutinio, no permitió la acreditación de personeros después del inicio de la votación, además de ponerles trabas a su trabajo de verificación.

Pese a que los observadores de la OEA escucharon con preocupación la denuncia presentada por Velarde, afirmaron que confiaban en las autoridades electorales para acreditar la calidad de los resultados.

Desconfianza
Fernando Tuesta, ex jefe de la ONPE, comentó que el retraso en la entrega de los resultados oficiales obedecería a las numerosas impugnaciones que se habrían producido en las mesas, pero cuestionó la decisión de postergar la hora de presentación de los resultados oficiales parciales, porque incrementaron la incertidumbre, la suspicacia y la desconfianza sobre el escrutinio.

La actuación irregular de los miembros de la ONPE estaría signada por las preferencias políticas del gobierno central, pues el presidente Alan García expresó públicamente su respaldo a Flores, al igual que el alcalde de Lima, Luis Castañeda.

Castañeda, dijo tras las cifras de las encuestas a boca de urna que los resultados todavía no estaban definidos y que había que esperar los oficiales, en abierta demostración de que le disgustaban la ventaja de Susana Villarán.

Pero las maniobras contra Villarán fueron diversas. Pese a que estaban prohibidas las actividades proselitistas, cerca de muchas mesas de votación fueron lanzados volantes con la imagen de la candidata y con el símbolo cambiado, con la evidente intención de confundir al electorado.


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