Simon y Cofide engañaron a los azucareros de Cayaltí

Parece que por donde pasa Yehude Simon no vuelve a crecer la yerba, o para el caso la caña. Es por lo menos lo que piensan los accionistas (trabajadores y jubilados) de la empresa Agroindustrial Cayaltí, otrora uno de los emporios azucareros de Lambayeque y hoy una empresa endeudada y desvalijada tras una intervención estatal propiciada por el ex presidente regional de Lambayeque y que nunca fue debidamente supervisada para que alcanzara los objetivos de reflotamiento que estaban planteados.

Por Diario La Primera | 30 ago 2010 |    
Simon y Cofide engañaron a los azucareros de Cayaltí
Trabajadores de Cayaltí demandan con urgencia acciones de salvataje para esa agroindustria emblemática de Lambayeque.
Suscribió convenio abusivo, como presidente regional, que perjudicó a los trabajadores y jubilados de esa emblemática empresa.

Más datos

Los dirigentes de la Asociación de Defensa y Protección de los Trabajadores y Jubilados de Cayaltí señalan que los afectados exigen una auditoría a la gestión, fideicomiso y fiscalización de la empresa azucarera. Piden que responda Yehude Simon por firmar el convenio con Cofide.

DETALLE

Los trabajadores están dispuestos a recibir el aporte de un socio estratégico que adquiera parte de las acciones y atraiga capital. Pero rechazan que se vuelva a jugar sucio contra ellos. Advierten que en la administración que le correponde a COFIDE se está creando una deuda que ya sobrepasa el millón de soles contra el grupo Oviedo que facilita liquidez para algunas operaciones, lo que hace pensar que este grupo está repitiendo las estrategias que le permitieron copar Pomalca y Tumán.

En el año 2003, los socios accionistas de Cayaltí, concientes de la debilidad de su empresa por falta de capitales y acumulación de una deuda que no podía pagarse con los ingresos que se obtenían de la producción y comercialización de azúcar, ascendente en ese momento a S/. 128 millones, llegaron a una asamblea que daba la impresión de abrirles la vía a una nueva esperanza. El presidente de la región se había comprometido a encabezar el salvataje de la agroindustrial emblemática, pero para hacerlo pedía la representación de todos los socios para adoptar en su nombre cruciales decisiones.

En ese año los socios eran 4,193, de los cuales 1,309 eran trabajadores en el activo y 2,884 jubilados. La deuda contra ellos era de S/. 74 millones, que constituían el 59% de los pasivos empresariales. Yehude Simon ofrecía traer capital, inversión, gestión técnica, saneamiento. Y para eso, en nombre de más de 4 mil personas, firmó un contrato de fideicomiso por diez años, con la Corporación Financiera de Desarrollo (COFIDE), entidad financiera del Estado, que definió como su objetivo: “la repotenciación del ingenio azucarero, desarrollo de actividades agroindustriales de cultivo, procesamiento de la caña de azúcar, y producción de alcohol, bajo la responsabilidad del fideicomiso y la fiscalización del gobierno regional, a través de su presidente Yehude Simon”.

La primera condición de COFIDE para hacerse cargo fue definitivamente abusiva: que los trabajadores capitalizaran la deuda laboral, es decir que renunciaran a cobrarla y la convirtieran en parte del valor de acciones que en el mismo momento empezaban a devaluarlas hasta que quedaron totalmente distanciadas de su valor nominal. Asimismo, COFIDE se hizo cargo de la administración y en vez de empezar a rebajar la deuda que por la propia capitalización laboral había caído a 54 millones, generaron el efecto inverso elevándola al día de hoy a s/. 140 millones (el balance de 2009 señala 113 millones, que ha seguido subiendo desde esa fecha).

¿Cuánto dinero puso COFIDE para la recuperación de la empresa? Nada. ¿Cuánto de la deuda del inicial del Estado (22 millones, 17% del total) se capitalizó para reducir la carga, por gestión de COFIDE o el gobierno regional? Nada, y a la fecha la deuda contra el Estado ha subido al 25%. ¿Cuán fiscalizado por el gobierno regional y Yehude Simon fue el fideicomiso para que alcanzara sus objetivos? Absolutamente nada. En siete años de intervención COFIDE fracasó en elevar el cultivo de caña en 4 mil 500 hectáreas, que suponía colocar 3.5 millones de dólares, que no se hizo. También en repotenciar la parte fabril, que requería 7.5 millones de dólares, que tampoco se desembolsó. Intentó desarrollar cultivos alternativos de algodón, maíz amarillo, frejol y otros, y en todos ellos perdió dinero. Finalmente empezó a vender maquinaria agrícola, descapitalizando la empresa que había venido a capitalizar.

Todo esto advierte de una grave incompetencia de los administradores y técnicos de la financiera estatal, y de la extrema demagogia del político que se comprometió con los trabajadores. La exigencia de los afectados es que cese la intervención y que COFIDE se haga cargo de la deuda creada por ellos mismos, y al mismo tiempo que se deslinden responsabilidades por el acto de coacción que se ejerció contra los trabajadores para que cedan su acreencia laboral para una falsa capitalización.

Raúl Wiener
Unidad de Investigación

Diario La Primera

Diario La Primera

La Primera Digital
Diario La Primera comparte 119376 artículos. Únete a nosotros y comparte el tuyo.