Se lavan las manos

Exministro de Defensa, Rafael Rey, dice que Ejército debe decir qué pasó con la compra de chalecos antibalas y ex comandante general Otto Guibovich alega que se compraron porque no se podía pagar por mejores.

| 21 abril 2012 12:04 AM | Política | 2.6k Lecturas
Se lavan las manos

Más datos

INVESTIGAN

La Contraloría General de la República asignó al Órgano de Control Institucional del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas la realización de un examen especial que determinará si existen irregularidades en el proceso de adquisición y la posterior distribución de los chalecos antibalas.
2612

El exministro de Defensa, Rafael Rey, afirmó que la confección de los chalecos antibalas objetada, a raíz de las recientes bajas militares y policiales en el Vrae, se realizó durante la gestión de su sucesor en el cargo, Jaime Thorne, quien no dio la cara ante los requerimientos de la prensa.

“No se hizo durante mi gestión, sino después que había dejado de ser ministro”, subrayó Rey en alusión a su sucesor, aunque alegó que el material adquirido supuestamente se ajustaba a los requerimientos.

Precisamente, nuestro diario intentó comunicarse insistente e infructuosamente –vía telefónica- con Thorne para conocer su versión de los hechos.

Rey dijo también a LA PRIMERA que la adquisición de los chalecos antibalas cuestionados se hizo por un convenio firmado entre el Ejército y la compañía estadounidense Point Blank Solutions INC (PBSI), que incluye la transferencia de tecnología, a fin de que dichos implementos se fabricasen en el país, con la asistencia de la empresa.

Por su parte, el ex comandante general del Ejército, Otto Guibovich, quien suscribió el convenio para la adquisición de los polémicos chalecos, defendió la compra al indicar que “son los mismos que usa el Ejército estadounidense”.

“El contrato comprendía la transferencia tecnológica y el ensamblaje de las unidades en nuestros talleres, a fin de abaratar costos”, porque el Ejército no tenía recursos para pagar chalecos mejores y más caros.

“ESCANDALETE”
“La idea era fabricar inicialmente mil chalecos, de un total de seis mil. Además, la compañía (estadounidense Point Blank Solutions INC (PBSI), es proveedora del Ejército norteamericano”, subrayó.

Tras indicar que en una zona tan agreste como la selva peruana no se pueden usar chalecos pesados, Guibovich refirió que el de tipo 3A, “es el modelo estándar que usan las tropas de la ISAF en Afganistán, si es que van a hacer operaciones móviles”.

El exoficial estimó que el “escandalete”, frase acuñada por el expresidente Alan García, que se ha hecho en torno a este asunto podría estar ocultando temas más importantes, como es el caso de los policías “desaparecidos” en el Vrae. Sin embargo, el general PNP (r) Alberto Jordán fue claro en señalar que las irregularidades en la adquisición de chalecos antibalas, destinados al equipamiento de la Policía Nacional, se hicieron en el año 2006.

Cuestionó duramente a los altos mandos policiales, militares y titulares de la cartera de Defensa e Interior que se han sucedido hasta la fecha, por su desinterés absoluto en la seguridad de sus efectivos y la necesidad de que estén debidamente equipados para sus tareas profesionales.

CORRUPCIÓN
“A los que están ´arriba´ no les interesa la protección del policía. Porque mañana se van. Y porque, con las disculpas del caso; son corruptos, pues”, puntualizó. Jordán advirtió que ningún alto oficial de la PNP está en la cárcel, pese a existir múltiples pruebas documentadas de actos de corrupción policial, como compras sobrevaluadas de patrulleros, portatropas, bombas lacrimógenas, entre otros insumos.

El pasado 14 de marzo, el ministro de Defensa, Luis Alberto Otárola, pidió al comandante general del Ejército, Víctor Ripalda -a través de un oficio urgente-, el retiro de un lote de mil chalecos antibalas que habían sido distribuidos en las bases más importantes del Valle de los Ríos Apurímac y Ene (Vrae), “porque estarían poniendo en riesgo la salud y vida del personal militar del Comando Especial Vrae”.

La razón de esta decisión radica en que este materia no mitiga el impacto de las balas calibre 7.62 milímetros, que son las usadas por los narcoterroristas en esa zona, donde se mueven las hordas de los hermanos Quispe Palomino.


Javier Soto
Redacción


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.


...
Diario La Primera

Diario La Primera

La Primera Digital

Colaborador 1937 LPD