Sanción con trampa en el sector pesca

El ministro Rey afirma estar combatiendo la corrupción en la pesca porque su despacho ha dispuesto severas sanciones: en dinero y con suspensión de las faenas a los barcos durante largos días, y que, en algunos casos, incluso sus amigos de las grandes pesqueras reciben también duros palos de su ministerio.

| 02 junio 2008 12:06 AM | Política | 693 Lecturas
Sanción con trampa en el sector pesca
Las empresas pesqueras pequeñas son las únicas afectadas por las sanciones impuestas.
Ante críticas, produce publica causales para levantar los publicitados castigos. ¿Transparencia o lavada de manos?

Más datos

Caso Yagoda B  

La embarcación era manejada por pesquera Verbelit S.A., del grupo Hayduck, cuando fue sancionada por 200 días, según resolución directoral 2400-2006, pero se le levanta la sanción con el recurso de tercería excluyente que indica que Verbelit S.A., ya no opera el barco que lo ha transferido a Pesquera Hayduck S.A., del mismo propietario.
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Hay, sin embargo, un contrasentido de inicio. Una empresa que tiene unos pocos barcos y es multada, al mismo tiempo que prohibida de salir a la mar, ¿cómo hace para pagar lo que se le exige, sin contar con que debe atender sus demás obligaciones? Obviamente aquí ya hay una desigualdad que favorece a las grandes, con un número mucho mayor de embarcaciones y capacidad económica, si es que tuvieran que cumplir las sanciones.

Y si de lo que se trata en la pesca es de quién queda en pie, en una situación en la que por todos lados se señala “exceso de bodega”, queda claro que este asunto de las sanciones no es tan neutral como podría suponerse.

Pero el tema va más allá. En un informe anterior de LA PRIMERA advertimos que en una simple revisión de la página Web de PRODUCE, se encontraba reiteradamente el caso de empresas sancionadas en una fecha determinada por 20, 30 o más días, que a la siguiente semana ya no estaban suspendidas, como si para ellas sus días fueran triples o cuádruples. Y anotamos, como ejemplo, el caso de la embarcación Yagoda B del Grupo Hayduck, una de las siete hermanas de la Sociedad Nacional de Pesquería.

Albricias
De pronto, sin embargo, se hizo la transparencia en el PRODUCE y poco después de nuestro informe, la Web del ministerio se ha enriquecido con una nueva información que muestra la lista de empresas pesqueras cuyas suspensiones fueron levantadas y las causales utilizadas. Hemos revisado una relación de 49 empresas con suspensiones que van desde 470 días, 400, 376 días hasta 30, 20 ó 5 días, sin indicación de cuál puede ser la falta que estableció la dureza tan diferenciada de las sanciones.

El hecho es que un barco que trabaja 55 días al año, por la veda, sancionado con 470 días (caso nave Selene, Inversiones Marco Polo S.A.) debería estar parado 8 años y medio, si tuviera que cumplir con la draconiana disposición del PRODUCE. Pero sigue operando. Como esto es una incongruencia y se presta a muchas suspicacias, ya que hay otras empresas y barcos que continúan suspendidos y perdiendo dinero, el ministro Rey y el contralmirante Ponce (Director General de Seguimiento, Control y Vigilancia, o sea de las sanciones) han indicado que en el Portal debe anotarse lo siguiente:

“Si bien la mayoría de los levantamientos de suspensión han sido originados por la causal de tercería excluyente… el Ministerio de la Producción no se encuentra de acuerdo de este mecanismo legal…”

O sea sanciona. Y luego las empresas apelan a la Asesoría Jurídica del PRODUCE que les levanta la suspensión con la que el ministerio, avisa, no está de acuerdo. ¿Entendieron? Y el propio ministro que había lanzado sus dardos contra los jueces que otorgaban amparo contra las suspensiones, indicando que eran corruptos; ahora debe observar que sus asesores hacen lo mismo.

La tercería excluyente es un recurso para evadir la sanción, que consiste en traspasar el barco sancionado a otra persona jurídica (probablemente dentro del mismo grupo empresarial) y argüir que se trata de la operación de un tercero. Es decir casi una sacada de vuelta a la ley.

Claro que el fondo de la cuestión está en la falta de racionalidad de las sanciones que se imponen a los armadores, y los colocan en la disyuntiva de quebrar o negociar su regreso al mar. Y ello en un contexto en el que el ministro y la Sociedad de Pesquería, que son casi lo mismo, insisten en que se deben fijar cuotas de pesca por empresa, para no seguir peleándose por el mar y los peces.

Raúl Wiener
Unidad de Investigación


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