Salomón Lerner: "Nadine Heredia es una amenaza a la gobernabilidad"

Salomón Lerner Ghitis, empresario y político peruano, estuvo al lado de Ollanta Humala desde 2006, cuando perdió las elecciones frente a Alan García. Se mantuvo a su lado hasta el triunfo electoral de 2011. Fue designado primer ministro el 28 de julio y se mantuvo hasta el 9 de diciembre de ese año, cuando renunció por el apoyo que Humala dio al proyecto minero Conga, en el norteño departamento de Cajamarca, a pesar de las promesas de campaña.

| 07 abril 2014 01:04 PM | Política | 1.6k Lecturas
Salomón Lerner: "Nadine Heredia es una amenaza a la gobernabilidad"
“Primera dama amenaza la gobernabilidad”
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—En su experiencia como premier, ¿qué se logró, qué quedó pendiente del programa de Humala?

—Nosotros, el equipo que trabajó en los planes de gobierno de Ollanta Humala, trazamos líneas matrices muy claras: un cambio de la matriz energética; dar prioridad al agro y la agroindustria. Un tercer cambio fundamental era llevar el Estado al interior de Perú, un Estado que realmente esté presente en la vida del país. Había que llevar al Perú profundo los servicios básicos que faltan, sobre todo en las poblaciones de la sierra y la selva: caminos, electricidad, agua y saneamiento.

El último pilar era la inclusión social: los programas de Beca 18, Pensión 65, Cuna Más. ¿Qué ocurrió en los pocos meses que pudimos participar con Ollanta en su gobierno? Se dieron algunos pasos. Por supuesto, hubo conflictos en diferentes sectores que estaban, digamos, represados por los cinco años del gobierno de Alan García. Se avanzó tanto en el terreno de la consulta popular, se aprobó unánimemente por el Congreso la ley de consulta previa; en un impuesto a las sobreganancias de las mineras, que sobrepasaba en tres o cuatro veces el monto de lo obtenido por el gobierno de Alan García cuando tributaban un óbolo voluntario por las ganancias mineras; y se aprobó en el Congreso ese plan de los cuatro pilares fundamentales. Lamentablemente, no hubo tiempo para continuar con estas reformas, pero indudablemente se hicieron cosas en esos primeros cinco meses.

Una cosa fundamental fue la superación de conflictos, sobre todo en el área extractiva, con una nueva minería responsable que absorbiera nuevas tecnologías; que se hicieran las consultas y obtuviera la licencia social, y sobre todo, que hubiera inclusión social donde se efectuarían proyectos mineros.

—¿Qué ha pasado con los posteriores gabinetes?

—Creo que el Presidente tiene una nueva concepción del gobierno, tecnocrática, apartada de lo que justamente Humala criticaba: que debería haber un Estado y gobierno que entendieran mejor la inclusión social, que se entendiera políticamente al país. Se contradice todo lo que fueron sus seis años de campaña, en que tenía una visión diferente. Regresó a lo técnico, a un Estado neoliberal que es concentrador de todos los esfuerzos a través del control del Ministerio de Economía y Finanzas.

“Primera dama amenaza la gobernabilidad”

—Seis años pensando de una manera y luego de cinco meses, Humala cambia completamente. ¿A qué cree que se debe?

—Creo que se ha ido adoctrinando siguiendo a un grupo de economistas neoliberales. Lo han ido llevando a una gobernanza placentera, de piloto automático, de seguir los mismos programas, las mismas formas de manejar centralizadamente toda la economía a través del Ministerio de Economía y Finanzas.

Cuando uno es converso se vuelve fanático. El hecho que la esposa de Humala expresara recientemente que el sueldo mínimo vital no está en agenda, y haber omitido que los ministros y funcionarios de alto nivel duplicaron sus sueldos sin que se revise, después de dos años, el sueldo mínimo vital, es fanatismo. Nadie podría explicar cómo él, en dos años y medio de gobierno, ha podido cambiar de esta manera. Se ha vuelto un converso neoliberal fanático.

—¿Cuál es el papel de la primera dama?

—Estoy tratando de desnaturalizar lo de primera dama, porque no existe ‘primera dama’ institucionalmente. Nosotros la llamamos ‘esposa del presidente’, que tiene un rol de acompañamiento en los programas de inclusión social. Pero también ha sido en las últimas semanas vocera del gobierno, indicando qué es lo que estaba o no estaba en la agenda del Ejecutivo. Se pone sobre la figura institucional de la Presidencia del Consejo de Ministros y sobre algunos ministros, haciendo declaraciones. Por eso creemos que ella se ha excedido en sus atribuciones, está poniendo en riesgo la institucionalidad del gobierno, al no permitir que el presidente del Consejo de Ministros sea el vocero oficial de la Presidencia de la República; asumiendo ella ese papel. ¿En qué situación queda el presidente del Consejo?

—¿Cómo ve la coyuntura política? La Izquierda está sumamente golpeada…

—Hay en los peruanos un sentimiento de necesidad de cambio y progreso. Pero si existe alguien que pueda absorber ese sentimiento de necesidad de cambio y progreso, creo que se reflejaría en las encuestas y elecciones. Creo que los servicios de salud y educación son deficientes, porque no se hace lo necesario para que la infraestructura y la calidad de vida de los peruanos mejore: las carreteras, la educación pública, el 55% de los colegios que no tienen agua ni saneamiento. Las redes de fibra óptica no llegan a todo el país, y eso significa que no llega el progreso. No llegan las carreteras, la Longitudinal de la Sierra se ha hecho por parches. Muchos proyectos que uno esperaba, como el cambio de la matriz energética, que es un proyecto anhelado por los peruanos pues significa cambiar la matriz del petróleo por el gas y por condiciones medioambientales mucho mejores, eso no se ha hecho. Seguimos discutiendo si la refinería de Talara se repotenciará, si habrá gaseoducto del sur… Por eso el presidente Ollanta Humala en el sur, que es una de las regiones que aprovecharía mejor esa productividad, tiene 13% de respaldo, cuando en sus mejores momentos pasaba del 50%”.

“Primera dama amenaza la gobernabilidad”

—En la práctica, quien gobierna es el ministro Luis Miguel Castilla…

—Con Nadine… Esa es la impresión que dejan los últimos cambios ministeriales. Se ha ido acentuando la labor de ella en el Ejecutivo, lo cual impide la institucionalidad, impide la gobernabilidad del país, porque la está poniendo en riesgo. Creen parecería que han llegado a un acuerdo el presidente y Nadine que con cuadros técnicos van a ser exitosos. Están profundamente equivocados. Los ministros y los viceministros en muchos casos tienen que ser cuadros políticos, porque son los que implementan las políticas de gobierno. Hay políticas de Estado, que son permanentes. Las políticas de gobierno son las que llevan cada uno de los grupos que acceden, por voluntad popular, al gobierno. Esto no existe. Perú se ha retrasado en todo lo que es productividad. Los sectores dinámicos están retrocediendo. Entonces, el señor Castilla es un pésimo ministro de Economía; primero, porque tiene superávit fiscal en un país donde se necesitan más escuelas, más hospitales, más carreteras, más puertos, más aeropuertos, más luz, más agua y saneamiento. Hay mucho dinero que hay que invertir y no se ha hecho.

Dos, los factores de productividad; el Ministerio de Economía y Finanzas maneja el Consejo Nacional de Productividad, que debería estar en la Presidencia del Consejo de Ministros, que debería impulsar la capacitación de los trabajadores, energía más barata, clusters o valores agregados con los que se pueda competir mejor en el extranjero, cambiar la matriz primario-exportadora de minerales y comenzar a dar prioridad a otros sectores como pesca, agroindustria, gastronomía, turismo, que no se están desarrollando.

—¿Cuál cree es el papel de la izquierda?

—Quizás sus dirigentes tienen un sentimiento que la gente quiere que todos estén unidos. No veo que esa unidad se esté dando en la acción política. Se puede dar en el sentimiento de unidad, como un reflejo de que no queremos más divisiones entre la gente progresista, en la gente de izquierda. Pero tampoco ese sentimiento puede quedar simplemente en los grupos tradicionales. La izquierda tiene que abrir el juego para que surja una militancia de otros sectores emergentes que quisieran programas y proyectos de cambio progresista. Y creo que no hay verdadero enfoque en esos cambios en el Frente Amplio. Se necesita más militancia independiente, más apertura, no condescendencia con los cambios ideológicos, pero sí más apertura a recibir una serie de enfoques que hay en el país.

—¿La izquierda tiene opciones en las elecciones municipales y regionales de octubre próximo? ¿Hay alguna posibilidad de que tenga candidatura única en las presidenciales de 2016?

—Creo que todavía estamos a tiempo para hacer cambios. En las elecciones municipales y regionales, las fuerzas que existen hoy van a jugar su rol independiente. Tanto Patria Roja, el Partido Comunista del Perú, como el Movimiento Tierra y Libertad, jugarán probablemente de manera independiente, sin unidad en muchos lugares. La ambición de algunos es que se pueda ganar algunas regiones. En el caso de Lima, va a ser muy complicado que la alcaldesa, Susana Villarán, no sea la candidata del Frente Amplio o una confluencia de partidos progresistas, porque no existe liderazgo de ninguna otra fuerza en Lima que pudiera abrir un poco la cancha. No conozco otra persona que pueda hacer la labor de Susana Villarán.

Cecilia Remón


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