¿Salarios modestos?

Como era de prever, el aumentazo de los ministros ha causado ira y repudio en el país. Los alegatos sobre méritos y competitividad no convencen a los ciudadanos que ven cómo la educación, el agro y la seguridad se vienen abajo, y cómo se encarece la canasta familiar.

| 12 febrero 2014 11:02 PM | Política | 3.3k Lecturas
¿Salarios modestos?
El salario de la vergüenza
Por: César Lévano
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La PrimeraEl artífice del aumento, Luis Castilla, ministro de Economía, ha precisado que también el presidente Ollanta Humala se iba a ir en el coche del aumento: sus ingresos pasarían de 15.600 a 42.000 mensuales.

Lo cual demuestra que en el Perú el chorreo para abajo de los neoliberales se convierte en torrente para arriba, y la política de inclusión se torna exclusión para los de abajo.

Respecto a meritocracia, habría que preguntar quién califica a los altos funcionarios. El ministro Castilla no ha ganado ningún concurso, excepto en los corredores de Palacio y en el interés de la gran empresa y las transnacionales. No se le conoce una sola iniciativa para desarrollar el agro, la industria o la educación. Ni Castilla ni sus compañeros de gabinete reciben aprobación en las encuestas.

La competitividad alegada resulta una broma. ¿Compite el Consejo de Ministros con un Consejo alternativo, con algo como el gabinete en la sombra (el shadow cabinet) establecido por la oposición inglesa? ¿Está el presidente Humala en competencia con algún contrario?

Las argucias a favor del aumentazo olvidan un hecho básico: los cargos políticos implican un servicio a la colectividad. Claro que este concepto está en crisis en el Perú, como quedó demostrado cuando un congresista juró “por Dios y por la plata” y un expresidente alegó que el sueldo que percibe un primer mandatario es lo de menos; lo importante, lo grueso, lo gordo, se soporta porque en Palacio “la plata llega sola”.

Una grave crisis de civilidad y de civismo padece el mundo actual. En una época en que todo se cotiza en el mercado y todo se mide en una bolsa de desvalores, se olvida que desempeñar un cargo público, sea o no por elección, es una responsabilidad que se asume por dictado de la conciencia y un honor que hay que agradecer. Y honrar, valga la redundancia.

Con su jugada, el ministro de Economía ha demostrado que es un ministro de su economía. Además, ha prestado un nuevo servicio a la alianza aprofujimorismo, al convertirla en antena de la cólera popular.

Ahora solo hay una salida: anular la resolución del aumentazo. Hay un precedente: en el 2012, el Consejo Directivo del Congreso aprobó un aumento de 15.600 a 30.000 soles para los legisladores. El rechazo ciudadano los hizo dar marcha atrás.

César Lévano


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