Sala penal al estilo Montesinos

El sentenciado exdictador, Alberto Fujimori, en coordinación de su abogado William Castillo, están recurriendo a métodos vedados e ilegales utilizados por su exasesor Vladimiro Montesinos, con el fin del salir bien librado del juicio denominado caso “diarios chicha” que empieza este jueves, denunciaron el parlamentario Heriberto Benítez y el procurador anticorrupción Julio Arbizu.

| 14 octubre 2013 08:10 AM | Política | 4k Lecturas
Sala penal al estilo Montesinos
Pretende ensuciar la Sala al estilo Montesinos
Maniobras del exdictador Alberto Fujimori para perturbar y traerse abajo el juicio por los “diarios chicha” que empieza este jueves.

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El pasado 12 de octubre el condenado Alberto Fujimori hizo uso de su Twitter para pronunciarse sobre su principal maniobra montesinista: la recusación de las juezas a cargo del nuevo proceso en su contra, por el caso de los “diarios chicha”. Así, expresó con total desparpajo lo siguiente, en un primer tuit: “No pretendo ser juzgado con una sala a mi medida, sino a medida de la imparcialidad y la justicia”. Para luego arremeter contra las vocales designadas para su juzgamiento: “¿Podrían presumir mi inocencia estas vocales? ¡Nunca! Si me juzgara una sala imparcial y justa tengo que ser absuelto”.
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Benítez manifestó a LA PRIMERA que las recusaciones perpetradas por la defensa del preso de la Diroes son parte de las típicas maniobras que se utilizaban en la época de Montesinos para viciar, entorpecer y dilatar los procesos jurisdiccionales.

Asimismo, estimó que esta estrategia de la defensa fujimorista también estaría orientada a descartar del proceso a magistrados independientes que administren verdadera justicia, a fin de ser reemplazados por jueces cuestionados y partidarios del aprismo o el fujimorismo.

“Otra de sus maniobras está empeñada en ir descartando jueces titulares y honestos que actúen con valentía, para sustituirlos por jueces provisionales a los cuales puedan manipularlos, a fin de dictar penas mínimas o evitar que hayan sanciones a Fujimori”, advirtió.

Por ello, el parlamentario hizo una invocación al Poder Judicial para que actúe con celeridad y probidad en este importante proceso judicial y evitar este tipo de argucias de los representantes de la corrupción.

Recordó además que William Castillo, el flamante abogado de Alberto Fujimori y suscriptor de estas recusaciones, estuvo duramente cuestionado cuando ejerció la judicatura en las épocas de Fujimori y Montesinos, “por haber tenido pronunciamientos a favor de la corrupción y la violación de derechos humanos de esa dictadura”.

“El fue uno de los que se pronunció por aplicar la amnistía a los paramilitares del Grupo Colina que participaron en la matanza de Barrios Altos. No es un letrado que vaya a actuar con probidad y honestidad, sino lo que busca es dilatar, enredar la labor del Poder Judicial para obtener beneficios para su patrocinado”, subrayó.

VULGAR MANIOBRA

Del mismo parecer fue el procurador anticorrupción, Julio Arbizu, quien dijo que las recusaciones a los integrantes de la Sala que juzgará al condenado exgobernante es una vulgar maniobra que no evitará una sentencia, ya que, anotó, “no hay razones objetivas” para que se acepte este pedido.

“El abogado debe sentirse bastante nervioso por la cercanía del juicio oral y está tratando de postergar su inicio. No veo que haya ninguna razón fundamentada para recusar a los integrantes de la Sala. Ellos son magistrados con una trayectoria limpia y honesta”, remarcó.

Arbizu recordó que en el caso por los “diarios chicha” está absolutamente probado que se desviaron recursos públicos hacia el ex Servicio Nacional de Inteligencia (SIN), entonces controlado por Vladimiro Montesinos, para pagar a un grupo de medios de comunicación.

“Lo que faltaba verificar es quién daba la orden para ese desvío; y lo que quedó claro, con las manifestaciones de los testigos, de los inculpados e, incluso, de Montesinos, es que fue Alberto Fujimori”, puntualizó.

Indicó además que los testigos sindicaron al propio Fujimori como el directo responsable de “dar el visto bueno” a los titulares que se publicaban en la “prensa chicha”, como parte de una campaña de descrédito contra sus opositores y a favor de su reelección.

“De modo que quien diga que la acusación contra Fujimori carece de argumentos, está tratando de condicionar a la opinión pública. Lo que debe haber inexorablemente en este caso es una nueva condena por delito de corrupción”, anotó.

RECUSACIÓN FUJIMORISTA

El pasado viernes, el exjefe de Estado, a través de su abogado William Castillo, solicitó que la vocal Abigail Colquicocha, que integra la Cuarta Sala Penal Liquidadora de Lima, se inhiba en el proceso que se iniciará en su contra este jueves por los “diarios chicha”.

Un día antes, el exmandatario ya había recusado a los otros dos miembros del Tribunal: Aissa Mendoza y Carolina Lizárraga. En el caso de Colquicocha, la cuestiona por integrar la ‘Asociación de Jueces para la Justicia Democrática’, una organización antifujimorista.

A Mendoza la recusó por ser la esposa del exfiscal Avelino Guillén, considerado como su principal acusador. Y a Lizárraga por haber calificado a Fujimori como el presidente más corrupto de la historia.

Este jueves 17 de octubre se iniciará el juicio oral contra Fujimori, condenado en 2009 a 25 años de prisión por delitos de lesa humanidad y corrupción, por el uso de recursos públicos para comprar la línea editorial de algunos diarios a fin de utilizarla en una campaña de descrédito contra líderes de la oposición.

Por este caso, en el que se desviaron 122 millones soles para pagar a directores y propietarios de estos medios de comunicación, con el objetivo de apoyar una ilegal tercera reelección de Fujimori, el Poder Judicial sentenció en el 2005, a 29 personas, entre ellas a Montesinos.

DECANO DEL COLEGIO DE ABOGADOS DE LIMA

Le pueden dar hasta 15 años

El expresidente Alberto Fujimori podría ser condenado a prisión entre 8 y 15 años, si la justicia lo encuentra culpable por el caso de los denominados “diarios chicha”, estimó el decano del Colegio de Abogados de Lima (CAL), Raúl Chanamé.

“Este es un nuevo proceso, en este caso estamos hablando de peculado, donde hay un mínimo de 8 y un máximo de 15 años”, especificó.

Tras indicar que para este juicio se acumularán pruebas anteriores, Chanamé advirtió, además, que “los actores del proceso pueden y tienen derecho a revisar lo que opinaron originalmente”, en referencia a informaciones sobre la intención de Vladimiro Montesinos de cambiar sus declaraciones iniciales, respecto este mismo caso por el cual fue condenado.

“Seguramente las pruebas anteriores se van a incorporar, pero también quedan a revisión y a la propia estrategia de las partes en el proceso, identificar cuáles son sus fortalezas y cuáles los argumentos de defensa”, especificó.

“De este proceso esperamos que la justicia sea objetiva, ejemplar y donde la política no prime, sino que lo haga la justicia, el derecho y las normas; independiente de las personas que participan (en el juicio)”, puntualizó el letrado.

LO QUE DIJO MONTESINOS

La saga cloacal de los “diarios chicha”

El exasesor de la dictadura fujimorista dijo durante su declaración instructiva, en mayo de 2001, en el juicio donde se le sentenció, que Fujimori estuvo al tanto de este desvío de fondos de las Fuerzas Armadas para los “diarios chicha”.

“Siendo consciente el ingeniero Fujimori que la prensa escrita, particularmente aquellos diarios que por su bajo precio llegaban a la opinión pública masiva y producían en la misma un efecto de orientar la corriente de opinión en el sentido de cómo eran los titulares de dichos medios, es que le ordena al declarante que se efectuara un estudio de medición de opinión pública”, relataba Montesinos.

Aunque la estructura de la ‘prensa basura’ al servicio de la dictadura fujimontesinista empezó a gestarse en 1998, fue en 1999, con motivo de la campaña electoral para la ilegal y fraudulenta re-reelección, que se afianza el tema como “un asunto de Estado”.

Según una declaración de Montesinos, se abrió un nuevo grupo de trabajo por disposición de Fujimori que se reunía diariamente, desde octubre de 1999 hasta mayo del 2000.

“Asistían Ricardo Winitzky, de la Agencia Causa; Saúl Mankevich, de Mayéutica; el presidente del Consejo Ministros, Alberto Bustamante Belaunde; el ministro de Transportes, Alberto Pandolfi; el ministro de la Presidencia, Alberto Mosqueira; el ministro de Salud, (Alejandro) Aguinaga; el ministro de Agricultura, Belisario de las Casas”, enumeraba Montesinos.

Para continuar con: “el jefe de EsSalud, Manuel Vásquez Perales; el congresista (Víctor) Joy Way Rojas; y en múltiples oportunidades, el ministro de Defensa, Carlos Bergamino Cruz; el ministro César Saucedo Sánchez; el general de la PNP, Fernando Dianderas Ottone; los generales (José) Villanueva Ruesta, (Antonio) Ibárcena Amico y Elesván Bello”. En suma, toda la plana mayor de la mafia del preso de la Diroes.

Todos ellos se reunían en la miraflorina oficina 201 del Pasaje Los Pinos 153. El nexo entre Montesinos y los diarios era Augusto Bresani. Allí se armaban los titulares y hacían sus coordinaciones Daniel Borobio y Vicente Silva Checa, quienes estaban aparte, pero con el mismo objetivo. Luego, todo llegaba a manos de Fujimori para la aprobación final.

“El presidente Fujimori daba sus sugerencias y ordenaba el tipo de titulares que debían salir (…)”, detalló con minuciosidad Montesinos. Los fondos para cumplir con esta “tarea” provenían del Ejército, la Fuerza Aérea, la Marina de Guerra y el portafolio de Defensa.

Primero en sobres, después por teléfono y a través de fax encriptados, los titulares llegaban a Bresani y luego a cada medio comprado. La “confidencialidad” de la misión era una de las órdenes específicas dictadas por el exmandatario para evitar infidencias. El primer acuerdo fue con “El Chino” y se hizo entre José Olaya y Borobio directamente. Los Wolfenson, dueños de este diario, se reunieron en varias ocasiones con Montesinos para afinar el “negocio” que los llevaría años después a prisión. El segundo trato fue con José Oliveri, dueño de “El Mañanero” y “La Chuchi”. Rafael Documet, mandamás del diario “El Chato”, se sumaría tiempo después a la campaña sucia; al igual que “La Yuca”, de Rubén Gamarra, quien abandonó la dirección de “El Chato” por discrepancias con el dueño.

Javier Soto


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