Roberto Chiabra analiza la relación con los chilenos después de los espías

El general Roberto Chiabra es muy claro al hablar y no tiene pelos en la lengua cuando habla sobre los chilenos. Dice que las actitudes prochilenas de nuestros compatriotas tienen que desaparecer del país y que el Perú tiene que demostrar más carácter.

| 23 febrero 2015 11:02 AM | Política | 2.6k Lecturas
Roberto Chiabra analiza la relación con los chilenos después de los espías
Roberto Chiabra analiza la relación con los chilenos después de los espías
El exministro de Defensa Roberto Chiabra analiza la relación con los chilenos después de los espías.
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—¿Cuál es su opinión ante este nuevo caso de espionaje contra el Perú?

—Bueno, esto forma parte de un comportamiento histórico chileno que tiene la mala costumbre de espiar a sus países vecinos, porque este tema no solamente con nosotros, sino también con Argentina. Y eso demuestra que no tienen ningún gesto de confianza hacia nosotros y que mantienen esas relaciones de poca buena fe. Hay que entenderlos porque siempre sus relaciones diplomáticas se basan en la disuasión militar.

Entonces se repite la historia. En el año 1979 durante el centenario de la Guerra del Pacífico comenzaron a buscar información de la Base Aérea de La Joya.

—¿Y por qué Chile lo niega todo al referir que “no acepta ni promueve acciones de espionaje en otros estados ni en su propio territorio”?

—Fíjese. En primer lugar, esa es su política de respuesta. La tuvo cuando vendieron armas al Ecuador, a pesar de que el jefe del Comando Conjunto del Ecuador lo denunció. Y ahora también tiene que negarlo, porque hay que recordar que estos tres espías se remontan al primer gobierno de la presidenta Michelle Bachelet. Ellos no van a afirmar (el espionaje). Ariza era un loquito que estaba espiando con unos fantasmas que la enviaban las transacciones monetarias, por medio de los bancos. Ellos señalaron que esos nombres no existían en Chile. Es la típica de Chile. Yo me adelanto a sus respuestas. Su respuesta es que ellos no hacen eso y que no existen esos personajes en su país.

—¿Qué está fallando para que Chile siga practicando, como un deporte, el espionaje contra nuestro país?

—En todo sistema de seguridad tanto militar como privado, siempre el flanco más débil es la persona. Usted puede tener claves y contraclaves en su computadora, pueden colocar cámaras de vigilancia, cerrojos, alambradas y todo lo que se pueda aplicar, pero si falla la persona falla todo el sistema. Lo que está fallando es el factor humano, porque no hay ninguna razón que justifique que alguien que viste el uniforme de la Patria venda información al enemigo. Eso es lo más grave que puede suceder. Lo que hay que mejorar es el sistema de contrainteligencia y emplear el polígrafo. El polígrafo se emplea en México y Colombia para controlar a todos aquellos que luchan contra el narcotráfico, y tenemos que emplearlo con mayor frecuencia en nuestro sistema de inteligencia y en la gente que está luchando contra el narcotráfico en el Perú. Y nadie tiene por qué molestarse. Debe implementarse un control o lo que se llama una certificación de personal, en base al polígrafo, para así cortar todas estas debilidades humanas.

—¿Cómo se puede evitar este tipo de infiltraciones en nuestras fuerzas armadas?

—Incrementando las medidas de contrainteligencia, además de las medidas que se aplican de forma técnica, ya que hoy en día tenemos la variante del ciber ataque. Eso es algo que tenemos que mejorar con un centro que combata esta clase de amenazas. Tenemos que actuar más sobre la persona, además de los valores y las características particulares exigibles a los hombres que laboran en el sistema de inteligencia. También tiene que aplicarse las medidas de control, a través del polígrafo. Es tiempo que se incrementen estos niveles de control porque, además del espionaje externo, el narcotráfico es una amenaza de tanta gravedad para nuestro país, como lo es el enemigo externo.

—¿La aniquilación de nuestro servicio de inteligencia provocada por la dictadura fujimorista tiene que ver en la facilidad que tiene Chile para espiarnos?

—Lo que sucede es que en el país nadie conoce cómo funciona un sistema de inteligencia, por lo que cada cierto tiempo se quiere hacer la desestructuración total del sistema. Lo que deben determinarse son las acciones y trabajos a realizar. Tenemos los servicios de inteligencia de las Fuerzas Armadas, orientados al frente externo; la inteligencia policial, referida al combate al narcotráfico; y la inteligencia de la DINI que tiene que ver con los sectores no militares. La DINI no puede hacer más inteligencia que la que no sea la que corresponde a los sectores no militares. Y cada uno de estas secciones tiene sus respectivos órganos de contrainteligencia que tienen que funcionar. Aquí no tenemos personal de inteligencia de carrera, altamente calificado y con valores morales sobre lo que significa la defensa de nuestros intereses nacionales.

—¿Por qué nunca se ha reportado un solo caso de un espía peruano haciendo su trabajo en el vecino del sur?

—Porque nosotros no hacemos ese tipo de trabajo. En la guerra contra el Ecuador, el recurso más artero y cobarde que puede adoptar una Fuerza Armada, son las minas antipersonales. Y eso fue lo que desplegó Ecuador en la Guerra del Cenepa. Y el hecho de hacer espionaje al país vecino es un acto de baja calidad, de bajeza. Y eso es lo que tiene que comprender los chilenos. Los chilenos tienen que cambiar su compartimiento histórico. Ya es tiempo que cambien. Creo que hay mucha hipocresía política.

—¿Hipocresía política por parte de Chile?

—Yo no sé qué tantos abrazos y besos en la Alianza del Pacífico si te estoy espiando. Entonces, no entiendo a los dirigentes políticos (chilenos).

—El presidente Ollanta Humala ha llamado en consulta a nuestro embajador en Santiago y enviado una nota de protesta diplomática a Chile. ¿Qué más resta por hacer frente a esta nueva agresión sureña?

—Esto no es nada nuevo. Porque en el año 1979 se expulsó a dos oficiales de marina chilenos que estuvieron comprometidos en este espionaje (de la Base Aérea de Talara), y se expulsó al embajador chileno en el Perú. Al contrario, nuestro país tiene que demostrar más carácter. Nuestros diplomáticos son muy buena gente, por no decir otra cosa, pero les falta carácter. Acá, el Perú tiene que hacerse respetar. El respeto mutuo entre las naciones es que maneja las relaciones.

—¿Acaso el Perú no se hace respetar como se debe ante Chile?

—Lo que pasa es que la penetración económica chilena en el Perú ha hecho que algunos peruanos pierdan esa capacidad de autoestima. Acá priman los intereses económicos y, entonces, hay unos sectores que buscan cómo darles la razón a los chilenos y echarles la culpa a los propios peruanos. No. Aquí han hecho una bajeza los chilenos al comprarnos a dos espías (locales) que es lo que más duele. Lo que más duele es que se compren gente tuya. El llamado en consulta al embajador peruano en Chile es lo mínimo que puede hacer el gobierno para demostrar que este es un gesto inamistoso.

—Después de la reiteración de esta y otras acciones inamistosas del vecino de sur, ¿podemos seguir hablando de “fortalecer las relaciones” con este país?

—Eso es lo que dicen los chilenos. Los chilenos son los que dicen no miremos al pasado, miremos una agenda para el futuro. ¿Y quiénes son los que miran al pasado? Lo que miran al pasado son ellos. Nosotros pensábamos que, y así lo asumimos en el Perú, con la demanda marítima era el último problema que tendríamos con los chilenos. Y ahora quieren desconocer el Tratado de 1929.

—En ese contexto, ¿cómo se condice que en el país existan algunas voces que también hablan de mirar para el futuro en las relaciones con el vecino de sur?

—Algunos sumisos peruanos invitan a Sebastián Piñera como si fuese un gurú de la economía. Al mismo que desconoce el Tratado de Lima. ¿No lo hemos tenido acá en el Perú como un invitado de honor? ¿Entonces, de qué estamos hablando? Como le digo, acá hay que anteponer los intereses nacionales. Y no se pueden hablar de mayores iniciativas de carácter económico y político, mientras Chile no reconozca qué punto inicial de inicio de la frontera terrestre es, de acuerdo al Tratado de 1929, el punto Concordia. Eso debería ser una posición de Estado. Eso debería unirnos.

—¿Entonces, parece que fuese muy notoria la actitud prochilena de diversos sectores políticos y económicos de la sociedad peruana?

—En Chile, cuando se aborda un problema con el Perú no se demoran ni un minuto en ponerse de acuerdo, oposición y oficialismo. Y acá, en el país, salen varios que quieren defender (al vecino) diciendo: ojalá que sea verdad. Esos son los prochilenos que, a lo largo de la historia, han aparecido. Y eso es algo que tiene que desaparecer de nuestro país. Esos prochilenos que aparecen como analistas y más es el favor que les hacen, en este caso, con esta compra de espías.

El Perú necesita de una Fuerza Armada que defienda la riqueza

—¿Estas situaciones deben servir para que el Perú nunca baje la guardia ante Chile?

—Lo dice el papa y la ONU, el agua y la tierra serán las futuras causas de conflictos por las riquezas que encierran cada uno de estos elementos. Y energía y agua es lo que tiene el Perú. El Perú necesita de una Fuerza Armada que defienda la riqueza que tiene en su territorio y su mar. Y esas son, precisamente, las grandes vulnerabilidades que tiene Chile, en el norte de su territorio. Y allí precisamente tiene problemas con Bolivia y nuestro país. Y son tan incompetentes que no se dan cuenta que con una relación de confianza podrían obtener cooperación, en estos casos. Lo que pasa es que nosotros no tenemos todavía esa fortaleza como país y no hay esa voluntad política de alguien que nos represente con dignidad. Cuando a usted se le espía, se le está faltando el respeto y no puede pasar desapercibido.

A LA DIRIGENCIA POLÍTICA

Nos falta priorizar intereses nacionales

—Chile tiene muchos negocios en el Perú…

—Hay una serie de ventajas que le hemos dado al empresariado chileno por esa penetración económica que ha originado una dependencia cultural y una subordinación política. A ver, toque usted esos temas en el Congreso. No lo tocan. Creo que a nuestra dirigencia política le falta priorizar los intereses nacionales, sobre los intereses particulares, partidistas o de negocios. Así, tiene usted a ministros de Economía con conflictos de intereses, porque han sido asesores de empresas chilenas, conjuntamente con los principales estudios de abogados de Lima.

—¿Acaso esta penetración económica chilena no es otra amenaza adicional contra nuestro país?

—Hay una ceguera de los empresarios chilenos, que deberían ser los más preocupados. Porque si aquí les aplicamos la ley más de uno tendría que pensarlo dos veces y decirle a su gobierno cómo solucionamos estos temas. Lo que pasa es que aquí lo que más les duele a los chilenos es su bolsillo. Y cuando los tenga usted en su bolsillo va a ver cómo se soluciona el problema del triángulo terrestre y de los espías.

LOS ESPÍAS

Buscan saber sobre calificación personal y planes operativos

—¿Qué tan peligrosa para la seguridad nacional podría resultar el acopio de información que Chile ha ido obteniendo de todas sus acciones de espionaje?

—Hoy en día, todos los países podemos conocer la cantidad de material bélico que poseen los países vecinos. Eso está en las revistas especializadas y es información pública y abierta. Pero hay algo que no conocen los Estados: la parte de la calificación personal y los planes operativos. Y considero que ese era el temor que tenían los chilenos, en el año 2006, cuando presentamos la demanda marítima ante la Corte de La Haya. Porque si ellos tenían alguna intención de realizar una acción militar, recuerde que ellos no dejaron de hacer maniobras en su frontera, nosotros estábamos tranquilos. Entonces, parece que tenían un gran miedo porque, a pesar de que de toda esa capacidad militar disuasiva que decían poseer para que el Perú no presentase la demanda, les embargaba el temor de enfrentarse a una sorpresa. De repente dirían ¿con qué peruanos nos vamos a encontrar? Entonces, ¿qué hacen ellos? Envían a un espía de la Fuerza Aérea y de su Marina, porque en un potencial conflicto la información de estas dos armas es básica. Nosotros no los espiamos porque sabemos lo que tenemos y cómo enfrentarlos.

Javier Soto

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