Rescate sanitario de la parada

Un grupo de ocupantes ilegales obligados a abandonar La Parada pretende organizar una asonada para responder con caos y violencia, como la desatada en el año 2011, a la exitosa operación, denominada de rescate sanitario, que terminó con el despeje incruento del viejo local y la destrucción con maquinaria pesada de más de 700 puestos, en la madrugada de ayer.

| 16 marzo 2014 11:03 AM | Política | 1.3k Lecturas
Rescate sanitario de la parada
Ahora preparan ataque de hordas
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La preparación de una oleada de violencia fue detectada por la Policía Nacional, según fuentes de esta institución. La versión indica que comerciantes recorren los cerros cercanos para reclutar con dinero grupos de delincuentes y pandilleros con el fin de volver a tomar el terreno desalojado, del que solo quedan algunos ambientes de material noble.

Hay comerciantes que están tratando de fomentar el caos y que incluso hablan de tratar de retomar el local del exmercado”, dijo un informante, a tiempo de señalar que esto sería una acción delincuencial contra una medida legal tomada por la Municipalidad de Lima y que una asonada como la de 2011 agravaría el clima de crisis política que vive el país por el entrampamiento del voto de confianza al gabinete ministerial.

Manifestó que esta información es de conocimiento de los altos mandos de la Policía, que están obligados a redoblar la vigilancia y tomar otras medidas a fin de mantener el orden público y seguir haciendo cumplir las disposiciones municipales.

LA OPERACIÓN

La operación de rescate sanitario fue ejecutada en la madrugada de ayer por la Municipalidad de Lima, junto al Ministerio de Salud y la Fiscalía con el fin de realizar una limpieza profunda para evitar la propagación de un foco infeccioso en el exmercado mayorista de La Parada que podía afectar a los vecinos de la zona.

Personal de la comuna, ayudado por la Policía, ingresó a La Parada para derribar más de 700 locales precarios y en mal estado del mercado que eran foco de insalubridad. Fue necesario el uso de camiones y cargadores frontales para derribar los puestos armados en tres hectáreas de terreno y casi no hubo resistencia porque el operativo empezó mientras los comerciantes dormían. Solo quedaron algunos almacenes construidos con ladrillo y cemento. Hubo limpieza y desratización.

La intervención municipal empezó a las 1 y 15 de la madrugada y contó con la participación de serenos municipales de Lima, bajo el mando del gerente de Seguridad Ciudadana, Enrique Aguilar, quien relató a LA PRIMERA algunos detalles.

Dijo que los agentes municipales fueron ayudados por efectivos de la Policía en todo momento y contaron con la participación de médicos de la Dirección de Salud de Lima V y funcionarios de las gerencias de Salud, Fiscalización y del Ambiente.

El ingreso se realizó por la puerta número 2 (en la avenida San Pablo) y número 4 (en la avenida Aviación) sin forzar las puertas y con la presencia de la fiscal Silvana Calle Miranda, de la Segunda Fiscalía Provincial Penal de turno.

Aguilar relató que los comerciantes fueron sorprendidos mientras dormían porque nadie cuidaba las puertas de ese local.

Unos salieron pacíficamente con sus cosas y otros se resistieron y agredieron al personal del serenazgo con piedras y botellas de vidrio por lo cual siete de ellos fueron heridos y conducidos al hospital. Seis ya fueron dados de alta.

Detalló que dos serenos resultaron con contusiones y golpes en las piernas, mientras otro sufrió una hemorragia nasal. “Un sereno resultó con un ojo inflamado por el aire contaminado y otro agente se dislocó la mano por un forcejeo”, manifestó.

GRAVE

La herida de mayor gravedad fue la de Ericka Amaya Leiva, una trabajadora de Servicio de Parques de Lima (Serpar), quien perdió parte de su dedo medio en los forcejeos.

Una comerciante de 60 años con problemas respiratorios fue trasladada al hospital Dos de Mayo y luego fue dada de alta. Otra comerciante de 66 años con crisis hipertensiva se negó a ser atendida y se retiró a su hogar.

Cuando ellos se dieron cuenta nosotros ya estábamos adentro. Les dijimos por megáfono que veníamos a fumigar el lugar y les pedimos que dejen el local de manera pacífica. La mayoría hizo caso y se fue de manera tranquila. Solo algunos comerciantes comenzaron a tirar botellas y piedras, por eso algunos serenos sufrieron heridas leves”, afirmó.

Al final de la operación ingresó la maquinaria de recolección de basura y residuos sólidos. Según cálculos de la municipalidad se levantó 50 toneladas de basura.

En el lugar había entre 100 y 120 comerciantes y hasta el cierre de esta edición permanecían en un almacén ocho comerciantes liderados por la dirigente Ida Ávila. Entre ellos había un niño de ocho años de edad.

En forma pacífica, fueron saliendo en grupos. Todavía hay ocho personas que se ha encerrado en un almacén, a quienes les hemos estado dando comida. Los fiscales han verificado que no hay muertos. Los comerciantes atrincherados tienen a un niño de 8 años. El fiscal de familia ha verificado que está en buen estado de salud”, informó Aguilar.

NO HAY MUERTOS

Los rumores difundidos por la comerciante Ida Ávila, sobre la supuesta muerte de tres o cuatro comerciantes fueron desmentidos luego de que la fiscal adjunta Lourdes Collagua, de la Fiscalía Penal de Turno de Lima, inspeccionara el exmercado en compañía de personal de Medicina Legal del Ministerio Público, sin encontrar ningún muerto.

Durante la inspección, la fiscal encontró a un menor de 16 años que se encontraba sin la compañía de sus familiares por lo que procedió a ordenar su salida.

Todo el perímetro del exmercado mayorista continuaba ayer resguardado por un fuerte cordón policial, que solo autoriza la presencia en el local de los funcionarios de Seguridad Ciudadana y de Fiscalización de la Municipalidad de Lima y del personal del serenazgo. No se permite el acceso a la prensa.

MINORISTAS

En la mañana de ayer, un pequeño grupo de comerciantes minoristas protestó porque no se les permitía colocar sus puestos ambulantes por el perímetro del exmercado, pero la alcaldesa de Lima, Susana Villarán, les pidió tranquilidad y paciencia para poner orden y sanidad en el lugar.

Quiero hacer una exhortación a la calma y a la tranquilidad para los trabajadores minoristas del mercado número 1. Pueden tener la plena garantía de que van a seguir trabajando (en esa zona). No serán desalojados. Hay rumores de gente malintencionado, pero no se dejen sorprender”, dijo. Cuando esté listo el mercado Tierra Prometida de Santa Anita, podrán trasladarse allí.

Javier Solís

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Colaborador 9324 La Primera Digital