Requiém por un luchador

Las circunstancias de la muerte de Andrés Sosa no hicieron justicia a la trayectoria de una vida dedicada a organizar a los pobres del campo, a pedir el cumplimiento pleno de sus derechos sociales. El caso nos viene a la memoria debido a que sus restos fueron recientemente trasladados a una nueva tumba, en un triste ritual estrictamente familiar, pese a lo cual Sosa vive en el recuerdo de miles de agricultores y campesinos que lo acompañaron en sus luchas.

Por Diario La Primera | 30 ago 2009 |    
Opinión

Sosa fue asesinado el 24 de enero de 1992, por orden de la dirección del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), que reconoció el crimen en un comunicado publicado en la revista “Cambio”, dirigida por el entonces diputado Yehude Simon. El sangriento atentado marcó el principio del fin del MRTA e impidió el reconocimiento de la tenaz labor que Sosa cumplió en el agro de San Martín, Áncash, en la selva central, el sur de Lima, etc., desde sus inicios como dirigente en la Cooperativa Huando hasta ser máximo líder de la Confederación General de Campesinos del Perú (CGCP), desde la cual impulsó el fortalecimiento de las organizaciones sociales del campo y en especial la unidad gremial con la Confederación Campesina del Perú y la Confederación Nacional Agraria.

A finales de los años 80, en el terreno político, Sosa, hombre de su época, tomó una decisión extrema, apartarse del Partido Comunista Peruano, cuyo secretario general era el senador Jorge del Prado, y buscar opciones más radicales.

Es así que entra en coordinaciones y alianzas con la Unidad Democrático Popular, cuya representante era Cecilia Oviedo, y con Yehude Simon, de Patria Libre, entre otros, con el objetivo de conformar una organización unitaria denominada Bloque Popular Revolucionario. En esta coyuntura toma contacto con elementos del MRTA, con quienes mantiene un debate conceptual (que finalmente le costaría la vida) sobre la prevalencia de lo político sobre lo militar.

Sosa sabía de la sentencia contra su vida y en una entrevista dijo que sería un error muy grave del MRTA acabar con su vida, porque este grupo se derrumbaría. Y así fue, aunque él ahora no esté para verlo.

Susana Grados
Jefa de Informaciones


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