Reina la impunidad

Corrupción sigue en el poder. Mientras una jueza y un fiscal se pelean por los materiales del chuponeo, con el resultado de paralizar las investigaciones, el juez Barreto, del caso petroaudios, insiste en que los contenidos grabados ilegalmente no son prueba.

Por Diario La Primera | 27 feb 2009 |    
Reina la impunidad
El presidente García, a pesar de sus declarciones gaseosas, no tiene clara intención de luchar contra la corrupción.

Anteayer, la ministra del Interior, Mercedes Cabanillas, presidió una ceremonia que pretendía ser ejemplar en estos tiempos de altas sospechas de corrupción, en la que se suscribía un acuerdo entre su despacho y la gerencia de Petroperú para el control de la gasolina de los patrulleros. Pero en la mesa, explicando cómo se puede combatir a las mafias del combustible, estaba el gerente general de la petrolera estatal, Miguel Celi, uno de los protagonistas principales de los petroaudios, cuyo nombre es mencionado varias veces como el mejor contacto que Rómulo León y sus amigos tenían para influir en las decisiones de esa empresa.

La cuestionada calificación de Discovery Petroleum para hacerse socia de Petroperú, y la anulación de licitaciones y la manipulación de los resultados en la asignación del transporte de GLP, temas de las conversaciones grabadas a León y otros personajes, hubieran sido imposibles sin el papel de Celi. Como no se hubiera podido saltar las normas de licitaciones y concursos públicos, si Canáan, Discovery y otros, no hubieran sido ayudados por el presidente de Consucode, Santiago Antúnez de Mayolo, el compañero de carpeta de Rómulo, que sigue en su sitio, despachando como si no hubiera pasado nada.

Mirtha Cunza sigue recibiendo las llamadas al presidente y no está escandalizada ni un milímetro de las menciones de la “rata” a su persona, no sólo en los audios, sino en los correos electrónicos en los que se hace mención de las agendas de Canáan, que en una rutina que parecía normal llegaba al Perú y sostenía su primer desayuno con la secretaria del presidente. Claro que nos han querido convencer que la Cunza hacía el doble juego de mantener la relación con Rómulo, pero cerrarle los accesos finales a García, “que no quería ni verlo”. Pero nada de eso encaja en el rompecabezas de las relaciones oscuras 2007-2008. Lo único real es que Cunza no ha sido removida, y sigue al lado de García, a quien también acompañó entre 1985 y 1990. ¿Alguien quiere apostar sobre el número de secretos que le guarda al presidente?

Pero no es sólo ella. También está Luis Nava, el secretario general o administrador de Palacio, que se indignó, muy él, cuando supo que en un diálogo vía mail, Fortunato Canáan y Rómulo León comentaban sobre un pasaje al Caribe que le entregarían para sus vacaciones. Según Nava, rechazó una insinuación tan poco elegante. Más o menos como la ex ministra Zavala y el collar y el ex ministro Garrido-Lecca y el reloj de aviador, obsequios que en todos los casos han quedado demostrados que existieron, aunque fuesen negados ante el Congreso. El hecho es que Nava era intermediario de los movimientos de los amigos de Rómulo y los ministros, incluido Jorge del Castillo, y un contacto clave de los encuentros en la suite del Country. Pero, de pronto, aparece presentando una lista de doce candidatos a la Contraloría General de la República, ni más ni menos.

No son los únicos. Pero lo que queda a la vista es que nos están acostumbrando a la vigencia de los mafiosos. ¿Hasta qué grado habrá llegado la red de influencias para la manipulación de los procesos de adjudicación de recursos estatales, que no se puede mover ni siquiera por simbolismo a uno solo de los implicados? Es que ahora el viejo refrán se ha trocado del todo: la mujer del César no sólo puede ser mafiosa, sino que no tiene problema con que todos lo sepan, con tal de que al César no lo saquen del cargo.

Raúl Wiener
Unidad de Investigación

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