Rechazo a la impunidad

Cada día resulta más evidente que Alan García y su aparato político, judicial y periodístico están desesperados. Sienten que el país no cree en la inocencia de García, sobre todo en el caso de los narcoindultos. Pero su campaña confirma esta verdad: busca la impunidad quien se sabe culpable.

| 04 abril 2014 12:04 PM | Política | 1.4k Lecturas
Rechazo a la impunidad
No a la impunidad
Por: César Lévano
1424

Sergio Tejada, presidente de la Megacomisión que ha investigado hechos cometidos durante el segundo periodo presidencial de García, precisa en esta edición cómo su grupo de trabajo sí respetó el debido proceso al citar al expresidente para que respondiera frente a la presunción de infracciones y delitos. No podía adelantar acusación sobre acciones que, precisamente, estaba investigando.

Con sentido cabal de la justicia, Tejada precisa que el fondo de la función por él encabezada es parte de la lucha contra la corrupción. Sobre ese aspecto, sobre esa podredumbre, el juez que ampara a García no dice nada.

Hay, más allá del caso García, un problema grave en el Perú: el control del Poder Judicial ejercido por un partido político. Con esa realidad, instalada con minucioso y prolongado afán por el Apra, la justicia resulta amenazada de muerte. Los apristas y sus cómplices pueden cometer cualquier delito. Tienen garantizada la impunidad.

La separación de los poderes del Estado se basa, desde Montesquieu, en la defensa de los derechos individuales y en particular de la propiedad. Consta así, expresamente, en la primera Constitución de la República y en todas las Cartas ulteriores.

Sin esas garantías, el derecho, no solo de la persona, sino también el del país, queda sujeto a la arbitrariedad y el abuso.

La corrupción política tiene un factor moral añadido. Perjudica a todos los ciudadanos, con excepción de la mafia que la ejerce. En este diario he denunciado cómo una gigantesca obra hidroeléctrica se frustró porque los empresarios se negaron a conceder al entonces jefe del Estado, el doctor García, una coima no menos gigantesca.

El congresista Tejada acaba de ofrecer un ejemplo de lo que eso significa para la ética y para el bien común. Ha señalado que un funcionario de Sedapal bajo el gobierno aprista envió 400 mil dólares a una cuenta secreta de la isla gran Caimán.

Tejada expresa que ha trasladado la revelación a la Procuraduría Anticorrupción para que evalúe los hechos y formule la pertinente denuncia.

Un dato sorprendente es que García declaró ayer que el funcionario del escándalo no es aprista, y que si lo fuere, será expulsado del partido. Señal de que él y otros jefes apristas saben de quién se trata, pero no lo denunciaron.

Si es compañero, sin duda confía en la impunidad.

César Lévano

¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.


En este artículo: |


La Primera Digital

La Primera Digital

La Primera Digital

Colaborador 9324 La Primera Digital