“Pueden decir lo que quieran”

¿Ustedes creen que voy a anular mi fallo?, dice desafiante Javier Villa Stein, quien presidió la Sala que redujo penas a Montesinos, Hermoza y al Grupo Colina en un fallo vetado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Por Diario La Primera | 27 setiembre 2012 |  1.5k 
Villa Stein sigue desafiante y descalifica a todo el mundo.
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-Usted dijo que la decisión de la Corte Interamericana afrenta la soberanía del país y al parecer eso le traerá más problemas en la investigación que le ha abierto el Consejo Nacional de la Magistratura. ¿No se arrepiente de haberse rebelado a la Corte?
-No me arrepiento de nada, yo asumo todas mis responsabilidades. Yo soy un hombre correcto, y la sentencia responde a mis convicciones; yo soy un hombre de arreglo a las leyes y a la Constitución.

-El presidente del Poder Judicial, César San Martín, dice que, para acelerar el cumplimiento de la resolución de la Corte Interamericana, usted mismo debe anular su fallo. ¿Lo hará?
-Ustedes que me conocen, que conocen mi personalidad, ¿creen que voy a anular mi fallo? Yo estoy de vacaciones, y lo que hagan en mi ausencia, ya es un tema que no puedo responder.

-Le han criticado por desconocer el derecho internacional al no aceptar decisiones de la Corte Interamericana, a la cual el país está suscrito.
-Pueden decir lo que quieran, como cuando se hace un toque de campana, porque no me están escuchando a mí. El problema no es conocer, sino pensar.

-Usted pidió un pronunciamiento del presidente Ollanta Humala a su favor, y él ha dicho que se debe cumplir la decisión de la Corte.
-Estoy evaluando recién esas declaraciones. Esa sentencia (la que dictó la sala que preside) es un mecanismo de relojería, ¡un mecanismo de relojería!, por si acaso.

-¿Qué quiere decir con eso?
-Eso significa que todo ese mecanismo armoniza con el derecho interno e internacional. Y los que opinan tienen que asumir su responsabilidad, todos los que están actuando, declarando, actuando ahora, van a ser objeto de un juzgamiento histórico. No es así de fácil, por si acaso, y eso concierne a todos.

- Pero usted se ha quedado solo en su defensa del fallo.
-Si hubiese actuado mal estaría preocupado, pero como he actuado bien, y como es un mecanismo de relojería, que no lo están analizando bien, no tengo de qué preocuparme, ni de la persecución política que escapa a lo jurídico, a lo jurisdiccional.

-¿Insiste en que la Corte se equivoca?
-La Corte puede decir muchas cosas, yo estoy tranquilo, pero ¿de qué resolución habla?

-De la resolución de la Corte Interamericana que pide la nulidad de su fallo.
- ¡Ah! Pero yo me pregunto si esa es una resolución.

¿Entonces, qué es?
-No lo sé, aún la estoy leyendo.

-En todo caso, la mayoría de juristas respalda la decisión de la Corte y manifiesta que usted estuvo equivocado.
-No es toda la gente; los caviares nomás.

-César San Martín ha dicho que la disposición de la Corte Interamericana se va a cumplir, nos guste o no.
-Y yo qué voy a opinar de lo que diga San Martín. Mucha gente dice cosas porque todavía no he dicho lo que tengo que decir. Y digan todo lo que quieran, es libertad de expresión, entinten la pluma para herirme. Lo que pasa en el Perú es que, como sucedió en la guerra con Chile, es la hora de los traidores, es la hora loca de los traidores.

-La Corte ha señalado que su fallo contradijo sus disposiciones y también otras sentencias.
-Eso es un mecanismo de relojería, ¿usted cree que con la experiencia que tengo voy a hacer un fallo, saltándome la garrocha lo que dispone la Corte Interamericana?

-Pero eso es lo que ha dicho la Corte.
- El tema no es jurídico, es político.

-¿O sea que la Corte tomó una decisión política?
- Lo importante es la verdad y no la ideología.

- ¿La Corte tomó una decisión política?
-Ahí lo dejo.


Henry Campos
Redacción

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