Pueblo tiene hambre, le enrostran a García

Mientras el presidente Alan García pedía a la población dejar atrás el desánimo y mirar el futuro con optimismo, de pronto se topó con la cruda realidad que afrontan a diario miles de peruanos, cuando un ciudadano que observaba la ceremonia gritó a viva voz:

Por Diario La Primera | 25 jul 2008 |    
Pueblo tiene hambre, le enrostran a García
El Presidente se chocó contra el descontento de la calle.
En pleno Palacio de Gobierno, despedidos le piden reunión para solucionar sus reclamos.

Más datos

DETALLE

Los manifestantes, en medio de forcejeos con la policía que no dudó en arrojar una bomba lacrimógena y atacar con apoyo del conocido “Pinochito”, pidieron al Presidente una reunión para establecer a quiénes les corresponde el derecho de aparecer en el cuarto listado. La respuesta del Ejecutivo fue trancar la puerta principal de la Casa de Gobierno para evitar el ingreso de cualquier manifestación que exprese el descontento popular.

“Señor Presidente, el pueblo tiene hambre. Usted dice que vivimos en democracia, acá nadie me ha traído, yo solo he venido”, pero no pudo terminar con su reclamo, pues los policías que habían acordonado la fachada principal de Palacio acallaron los gritos del humilde ciudadano, quien fue conducido a empellones a destino desconocido.

El ciudadano se encontraba confundido entre los curiosos que miraban, desde la Plaza de Armas, la ceremonia protocolar de entrega de autobombas y vehículos para la compañía de bomberos del puerto del Callao por parte del gobierno regional del Callao.

El Presidente, fiel a sus estilo, hablaba de que todo salía muy bien en el país, que el puerto del Callao pronto se convertirá en uno de los mejores del mundo. “El Perú está llamado a seguir creciendo y con el crecimiento tendrá más trabajo y (el país) tendrá mejores ciudades y obtendrá más bienestar para los hogares”, dijo el Presidente.

Cuando los gritos de desesperación alcanzaron al jefe de Estado, sólo atinó a mirar hacia un lado y cubriéndose con una mano parte del rostro, en clara manifestación de preocupación, se quedó pensando unos instantes, ya que esa actitud de protesta contradice el pregonado crecimiento económico y sus palabras de que “en lo fundamental las cosas van saliendo bien en el país”, ante lo cual, remarcó, “no se debe de ver el vaso vacío, sino a medio llenar”.

Al mal momento que pasó el mandatario García, se sumó, minutos después, la protesta de casi un centenar de despedidos por la dictadura fujimorista que llegaron hasta el frontis de Palacio para exigirle a García que se derogue, el Decreto Supremo 025-2008 que le resta a los manifestantes la posibilidad de reposición y jubilación.

Vilma Escalante
Redacción


    Diario La Primera

    Diario La Primera

    La Primera Digital
    Diario La Primera comparte 119374 artículos. Únete a nosotros y comparte el tuyo.