Política y fronteras

El excandidato presidencial de Chile Marco Enríquez Ominami, hombre de izquierda, deslindó ayer con unas declaraciones del presidente de su país, Sebastián Piñera, quien parece informado de que el fallo de La Haya va a favorecer al Perú.

| 22 enero 2014 03:01 PM | Política | 1.8k Lecturas
Política y fronteras
Fronteras de la política
Por: César Lévano
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La PrimeraEnríquez anotó un desliz en las expresiones de Piñera, el lunes: “Ayer tuvo un lapsus muy importante. Dijo que la aplicación (de la sentencia) necesariamente será gradual y acordada con Perú”.

El sustantivo aplicación es, en efecto, crucial. Si la Corte Internacional diera la razón a Chile no habría nada que aplicar ni acordar. Las cosas seguirían igual que hoy.

Por eso comentó Enríquez: “Algo sabe parece el presidente de la república, que es bien expresivo, que da la sensación de que hay mucho susto”.

El excandidato llamó asimismo a desterrar la euforia nacionalista y a entender que “lo que va a crecer es el gasto militar en Perú y Chile, y eso es una mala noticia. Cuando crece la compra de aviones, de armas y de tanques, no ganan los niños”.

Confirmando la lucidez de su pensamiento, Enríquez apuntó: “Los partidos hoy día están en una crisis total. Eso no excluye al nuestro. Este es el síntoma de la fatiga total de los partidos. La ‘partidocracia’ se está muriendo. Hay que pensar nuevas formas de participar”.

Esto nos hace recordar que el lunes, en su columna en este diario, Carlos Tapia se refirió a la crisis de la izquierda peruana, crisis que él atribuye al “espíritu de capilla, falta de renovación de programas y de cuadros, cantaletas repetidas hasta el cansancio”.

Esos síntomas ya se conocen. Están “más manyados que el tango La Cumparsita”. Pero el fondo del mal no está ahí. La gran causa es la ausencia de teoría y de doctrina. José Carlos Mariátegui dio esto a la izquierda peruana: el marxismo, la dialéctica, el estudio profundo de la realidad nacional, un proyecto cultural sistemático, coherente, pedagógico, la promoción de cuadros obreros y campesinos, la vinculación estrecha con las palpitaciones de las masas, el rechazo al dogmatismo.

Lo que en la izquierda peruana vemos desde hace años es coyunturalismo, oportunismo, verticalismo, pragmatismo estrecho. Acabamos de enterarnos de que Salomón Lerner, coordinador del Frente Amplio de la izquierda, considera posible para el 2016 una alianza con el Partido Nacionalista.

¿Se ha discutido y acordado eso en algún lugar?

La confusión es uno de los síntomas que Tapia no mencionó. Tampoco el afán electorero o la costumbre del calco y la copia de movimientos lejanos.


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