Policías organizan un paro de brazos caídos

Se reúnen en forma clandestina para coordinar la medida de fuerza para el 13 de mayo. Exigen al gobierno aumentos de sueldo, mejoras en salud, solución a quiebra de Caja de Pensiones y compra de uniformes.

| 17 abril 2008 12:04 AM | Política | 1.2k Lecturas
Policías organizan un paro de brazos caídos
Policías exigen que el gobierno cumpla sus promesas.

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Descontento

En las unidades operativas como Radiopatrulla y la Unidad de Servicios Especiales, algunos policías manifestaron que, llegado el momento, se sumarán al paro policial porque consideran que es el único camino. Otros, en cambio, apostados en los alrededores del Complejo Policial 6 de Setiembre, manifestaron desconocer la organización de un paro.
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A pesar de la aparente tranquilidad que se observa en las diferentes unidades operativas, un conocido dirigente policial afirmó ayer que sus compañeros preparan un paro de brazos caídos a nivel nacional para el 13 de mayo próximo a fin de exigir al gobierno que cumpla con aumentarles el sueldo, mejorar la atención médica en los hospitales, desterrar el desabastecimiento de medicinas, comprar uniformes e incrementar el rancho diario.

El secretario general del Sindicato Único de la Policía Peruana (SUPP), suboficial PNP (r) Richard Ortega Rumimaki, en nombre de los policías en actividad, dijo que la medida de fuerza demanda también la renuncia del ministro del Interior, Luis Alva Castro, por “la incapacidad demostrada en el manejo de la seguridad interna y ciudadana”.

“Ya no más silencio. La mayoría de policías padecemos de enfermedades sociales como tuberculosis, por los míseros sueldos que nos paga el gobierno. Para nadie es un secreto que la Policía está disconforme con estos maltratos y por ­eso nos estamos reuniendo clandestinamente para materializar el paro, que ya se ha fijado para mayo”, subrayó.

Seguimiento
En declaraciones a LA PRIMERA en el segundo piso de un hotel del Centro de Lima, Ortega Quispe reveló que el comando policial ya se ha enterado de la medida de fuerza, por lo que desde hace una semana él y el secretario regional del SUPP, Wilson Vilcarromero, (los únicos en situación de retiro) son objeto de seguimiento por agentes de inteligencia de la PNP que buscan descubrir con qué delegados de comisarías hacen contacto.

Vilcarromero Peralta, por su parte, protestó también por los descuentos mensuales obligatorios que van a parar a las asociaciones, cooperativas y centros de esparcimiento.

De otro lado, el presidente del Frente de Defensa de Suboficiales PNP en Retiro, Raúl Soto Herrera, confirmó la existencia de reuniones para implementar medidas de fuerza no sólo por mejoras de sueldo y bienestar en salud; sino también para fijar su posición frente a la inminente quiebra de la Caja de Pensiones Militar Policial. “Nosotros –señaló– ­apoyaremos el paro policial de no encontrar solución a nuestras demandas”.

La realidad
El presidente García no ha cumplido la promesa hecha cuando postulaba a la presidencia, de aumentar los sueldos de los policías, por lo que estos se ven obligados a trabajar como vigilantes en entidades privadas durante sus días de descanso o vacaciones, lo que causa un gran desgaste físico y psicológico.

También se quejan porque el servicio de salud de la PNP es pésimo. El hospital central y los servicios de sanidad de todo el país no cuentan con medicinas y médicos. No hay jeringas, bisturí ni anestesia para intervenciones quirúrgicas de emergencia.

A esto se suma el hecho que desde 2003 no reciben ­uniformes y el incumplimiento del pago de bonificaciones por su labor en la seguridad de las reuniones preparatorias de la cumbre APEC.

Huelgas policiales con historia
El de mayo próximo no será el primer paro policial. El 5 de febrero de 1975, durante el gobierno de Juan Velasco Alvarado, se inició la primera huelga de policías, que dejó más de un centenar de muertos, millonarias pérdidas económicas, incendios, saqueos y otros actos de vandalismo.

El 25 de mayo de 1983, más de 500 subalternos de la Guardia Civil ocuparon la Segunda Región Policial para reclamar aumentos salariales y reducción de horas de trabajo. El gobierno de Fernando Belaunde Terry tuvo que declarar estado de emergencia cinco días después, pues el paro se extendió por todo el país.

Cuatro años después, el 14 y 15 de mayo de 1987 hubo un paro de 48 horas. Más de cien mil policías acataron la medida, que se extendió a cuatro ­días y fue levantada tras lograrse un acuerdo económico con el gobierno. En esa oportunidad, las Fuerzas Armadas patrullaron las calles.

En octubre de 2001, los rumores de un paro policial se difundieron ampliamente. En mayo de 2003 familiares y policías en retiro amenazaron con una paralización. El gobierno decretó el estado de emergencia y el paro no se concretó. En 2005 y 2007, hubo intentos fallidos.

Marco Cáceres
Redacción


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