Pablo Secada tiró la toalla

El regidor de Lima Pablo Secada firmó ayer su renuncia a la precandidatura a alcalde de Lima en una carta en que exhibe la soberbia y la prepotencia que mostró cuando agredió a mujeres e insultó a una policía.

| 12 marzo 2014 04:03 PM | Política | 1.1k Lecturas
Pablo Secada tiró la toalla
La bajada del macho Secada
Por: César Lévano
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El texto de Secada es revelador en varios sentidos. En primer lugar, casi, casi, se presenta como víctima. En frase próxima al cantinflismo expresa: “Mis errores son míos”. (¿De quién más iban a ser?) Y prosigue: “Han sido hábilmente enmarcados, distorsionados o exagerados, pero son de lo más míos”.

Asegura luego que la exhibición de esos errores es una muestra del terror que motivó su candidatura. O sea que sus posibles rivales en las elecciones ediles se morían de miedo ante el candidato de polendas que era él.

Junto a disculpas a quienes pudieran verse afectados por sus errores, realmente existentes, el modesto Secada manifiesta su agradecimiento a Luis Bedoya Reyes y Lourdes Flores, líderes de su partido, el PPC, que lo protegieron hasta el último momento, cuando ya la opinión pública y hasta dirigentes del propio partido lo descalificaban.

Secada se enreda en una serie de sofismas, que revelan, ya que no arrepentimiento, su malestar, su confusión, su laberinto. “Me debo a ustedes, ahora más que nunca”, afirma. “Lima puede y debe ser una ciudad moderna. Una en la que muchos ni sueñan siquiera. Las mafias que con tanto entusiasmo se han preocupado en atacarme no concretarán ese sueño”.

No señala cuáles son esas mafias, ni por qué se opondrían a los nobles sueños. Remata con unas frases delirantes: “No saben cómo, ni quieren hacerlo”. (Si no saben cómo, ¿cómo van a querer hacerlo?). “Si no, ya lo habrían hecho”. O sea que las mafias que lo atacan sí podrían materializar el sueño de una Lima moderna, a condición de averiguar cómo.

El corolario podría ser este: si las mafias pueden convertir sus sueños en realidad, el regidor Secada debería ponerse a la cabeza de ellas, para guiarlas y educarlas.

Que comprenda el que pueda.

Lo cierto es que el caso Secada, el comportamiento Secada, exigía, sobre todo en el marco del Día Internacional de la Mujer, una explicación doctrinaria del PPC respecto del ostentoso machismo de uno de sus portaestandartes.

Una reflexión crítica sobre la vergonzosa conducta del regidor quizá hubiera ayudado a este en su actividad política y ciudadana. De paso, hubiera mitigado la mala imagen pública que el personaje dio para el PPC y sus conductores y hubiera ayudado a descubrir que el partido de Bedoya Reyes y Lourdes Flores tiene principios y doctrina sobre el papel de la mujer en el Perú y el mundo.

César Lévano


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