Optimismo y lucha

Claro y sin ambages, el infatigable luchador social y sociólogo Héctor Béjar habla sobre algunos problemas fundamentales del país: movimientos sociales, protestas, inversión y equidad social.

| 05 octubre 2008 12:10 AM | Política | 3.1k Lecturas
Optimismo y lucha
Hay una forma de mejorar las cosas y ello pasa por buscar la unidad, sostiene Héctor Béjar.

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DETALLE

Héctor Béjar prepara un nuevo libro que aspira a aportar al debate sobre los problemas del país. Se trata de un ensayo sobre la realidad peruana, que tocará temas claves, como desarrollo, justicia social, democracia, etc.
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Héctor Béjar Rivera no es hombre cualquiera. Tiene una historia de vida que da para una gran biografía y no sólo para esta breve entrevista. Es que desde niño supo que su camino era la brega por la justicia social, pues tenía el ejemplo de su padre Mariano Béjar Pacheco, aprista de antaño, de los que creían en la lucha por la equidad. Pasó su niñez y juventud entre libros y buenos ejemplos. Rebelde con causa, la de la justicia, a los 27 años ya integraba el Ejército de Liberación Nacional (uno de los primeros formados en América Litina).

“Fuimos formados en Cuba por la gente de vanguardia de Ernesto ‘Che’ Guevara. Eran tiempos bravos, de convulsión, de entrega de la vida por las ideas”, evoca. Uno de nuestros compañeros -recuerda- era nada menos que el gran poeta Javier Heraud. “Nuestro objetivo era claro, buscar el cambio para un país nuevo”, dice.

Sin temer a la muerte, un guerrillero de verdad (no confundir con terrorista) siempre se está jugando la vida por una mejor vida para todos y Béjar casi pierde la suya. “En 1966 eludí un cerco de una patrulla policial-militar que nos buscaba en la selva de Ayacucho, por Chungui, en la provincia de La Mar. Salvarse de la muerte era una constante por esos tiempos. Balas, zozobra, valentía, coraje”, sostiene. Lo cierto es que Béjar quiso seguir en la guerrilla, pero se enfermó y tuvo que venir a Lima y lo apresaron en una calle de Lince, en 1966.

Estuvo en la cárcel y al borde del fusilamiento, método que, sumario y sin juicio ni otras formalidades, se había aplicado a muchos de sus compañeros, de acuerdo al Manual de la Escuela de las Américas, que elevarían, después, a nivel de biblia Fujimori y Montesinos. “Si no hubiera sido por la campaña de mucha gente por mi liberación, no estaríamos hablando ahora. En Europa, abogaron por mí Bertrand Russell, Jean Paul Sartre, el actor Yves Montand y otros. En el Perú, recuerdo mucho la campaña de la revista ‘Caretas’, de Doris Gibson, con la pluma de César Lévano y otros que se unieron después. Gracias ellos, hombres y mujeres, de bien y de principios, no me fusilaron”, dice. Ya en el gobierno de Velasco, Béjar fue amnistiado. El sociólogo asegura que el régimen de Velasco, con sus cosas en contra, fue uno de los gobiernos con mayor decisión para cambiar profundamente el país. “A medida que pasa el tiempo, Velasco es odiado más por la derecha y más querido por los otros”, refiere.

Desde entonces, los gobiernos pasaron sin mejorar las cosas como se debieran. Belaunde dando pasos hacia el neoliberalismo, García con su populismo y un saco enorme para la corrupción, Fujimori con su dictadura asesina. Todo ese tiempo, Héctor Béjar se dedicó al estudio, al análisis, la reflexión, la docencia, la política.

De principios firmes, Béjar es uno de los hombres más lúcidos de la izquierda peruana, y desde esa posición refuta a quienes sostienen que las posiciones de izquierda y derecha ya no existen. “Sí existen, claro. Los que dicen que no existen son derechistas y los derechistas jamás se reconocen como tales. Nadie se pavonea por ahí diciendo que es de derecha. Es por complejo, yo creo, porque ser de derecha no es malo. Es sólo una postura”, opina.

Buscamos la unidad
Héctor Béjar, integra actualmente Liberación Popular, un movimiento político que participa en la Coordinadora Político Social, que ha convocado a la Jornada Nacional de Lucha para este martes 7 de octubre. “La Coordinadora no sólo está para salir a las calles a protestar contra el gobierno. La idea es aglutinar las fuerzas populares para crear una corriente de verdadero cambio responsable”, argumenta.

“Queremos que la izquierda peruana se una para lanzar propuestas y debatir los problemas fundamentales del país de una forma abierta y democrática. América Latina tiene ahora un nuevo rostro, hay una nueva manera de ver las cosas. Nosotros, los de la izquierda, nos ubicamos, sin complejos dentro de esa corriente que pasa por Cristina Fernández, por Evo Morales, Hugo Chávez, Ignacio Lula da Silva, Rafael Correa. En la Coordinadora la gente cree en la distribución equitativa de la riqueza, en el reparto equilibrado del poder. El Perú es una montaña de injusticias y las cosas deben cambiar, ya no con los métodos de la década de los sesenta, sino dentro del juego democrático, porque mejorar las cosas es urgente, es indispensable”, refiere.

- Cierta gente siempre quiere estigmatizarlos, con eso de que ustedes son antisistema, que se oponen, por ejemplo, a la inversión extranjera.

- No nos oponemos a la inversión extranjera. El mercado, el capital, son una realidad. Nosotros creemos en la inversión extranjera, en el capital que no atente contra los intereses del país y sea favorable para los derechos de sus ciudadanos.

- ¿Qué opina sobre el presidente García?, ¿cree que traiciona a sus electores?

- La explicación está en que García es un político profesional, es decir, no actúa con principios ni por los intereses de la gente que lo eligió, sino que busca cuotas de poder. Puede hacer cualquier cosa para permanecer en el poder. Presentarse con un socialdemócrata ambiguo en las elecciones, gobernar como un derechista y nadie sabe cómo se presentará después.

-Como un izquierdista...

- (Ríe) Me parece que para el 2011, el Partido Aprista irá junto al fujimorismo. Hasta ahora es una de las alianzas más claras, aunque es prematuro hablar del 2011. Todo puede suceder.

“El orden nace de la justicia”
Para Béjar, en un país en el que la justicia en todos sus niveles ni siquiera se asoma, siempre habrá movimientos de protesta, de reivindicaciones; movimientos que exijan cambios sociales, reclamos en busca de justicia, equidad. “Esos que dicen que quieren un país ordenado sin bullas y sin voces discrepantes, se deben dar el trabajo para hacer del país un lugar digno, justo. Los médicos no alzan sus voces porque quieren, los campesinos no salen a las calles porque les gusta, los maestros no reclaman por gusto. Hay cosas que andan mal en el país. El orden nace de la justicia”, dice.

Paco Moreno
Redacción


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