Obras de Alan García están plagadas de irregularidades

El presidente Alan García anunció que inauguraría unas sesenta obras de envergadura en los últimos 40 días de su administración, pero la gran mayoría de éstas, consideradas importantes por la inversión hecha en cada una, están en plena ejecución y plagadas de irregularidades.

Por Diario La Primera | 06 jul 2011 |    
Obras de Alan García están plagadas de irregularidades
Obra aún está activa y ya se piensa en la inauguración.
El Tren Eléctrico, los hospitales de EsSalud, el Estadio Nacional, el Teatro Nacional. Ayer alumnado y padres de familia protestaron en el Rosa de Santa María.

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INAUGURADOR

La pretensión de Alan García de inaugurar desaforadamente una indiscriminada cantidad de obras y lanzar una serie de anuncios simbólicos antes de abandonar Palacio de Gobierno, está orientada a preparar el camino para su elección en el año 2016. Por eso también la consigna que gritan en estos días sus portátiles: “¡Alan vuelve!, ¡Alan vuelve!”.
Entre ellas destacan, el nuevo Tren Eléctrico, el Hospital del Niño, los nosocomios de EsSalud, la modernización del Estadio Nacional, el Teatro Nacional y los colegios emblemáticos. Según García, esas obras se unirán a las otras 151 mil que según afirma se han realizado en su mandato, con una inversión de más de 86 mil millones de soles.

PLACAS A DISCRECIÓN
La fiebre de inauguraciones evidencia el afán de Alan García de no abandonar el poder, que tanto lo seduce, sin dejar una placa que lo recuerde a lo largo y ancho del territorio nacional. Es así como piensa inaugurar contra viento y marea el Tren Eléctrico, la más querida de sus obras faraónicas, este 11 de julio, por encima de los cuestionamientos y de las irregularidades en perjuicio del Estado peruano.

Una de las principales está referida al pago de 86 millones de dólares que el Estado tendrá que hacer al operador privado para que dicho transporte funcione, desde el 11 de julio.

La urgencia presidencial para poner en marcha el Tren Eléctrico obligará al Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) a subsidiar dicho transporte rápido al Consorcio Tren Lima-Ruta 1, integrado por las empresas Graña y Montero y Ferrovías, a fin de compensar las condiciones de baja rentabilidad del servicio, por la falta de una flota completa de trenes, debido al capricho colosal de García.

Denuncias periodísticas han señalado además que el sistema de transporte tiene garantizado el suministro de electricidad para su funcionamiento solo hasta diciembre, ante lo cual el director de la Autoridad Autónoma del Tren Eléctrico, Oswaldo Plasencia, dice que después de esa fecha el consorcio deberá procurarle la energía necesaria.

De otro lado, el jefe de Estado se empeñó en “inaugurar” un total de 26 hospitales de EsSalud, durante sus cinco años de gobierno, pero la millonaria publicidad anunciando la presentación de pabellones como si fueran hospitales merecería una investigación del Congreso y del propio Indecopi.

Así, la pomposa “inauguración” del primer hospital geriátrico de EsSalud “San Isidro Labrador”, de Santa Anita, en marzo de 2009, resultó ser un burdo montaje con pacientes, médicos, enfermeras, equipos y ambulancias prestados.

Luego se comprobaría in situ que el citado nosocomio se encontraba en construcción, su equipamiento estaba en menos del 10%, y su funcionamiento estaba previsto para tres meses después. Que se sepa, hasta hoy no funciona.

Y en el interior del país el nosocomio insignia entregado antes de tiempo a la ciudadanía, en septiembre de 2009, es el Hospital II de EsSalud de Huamanga (Ayacucho), el mismo que mantiene todavía instalaciones a medio construir, sin expedientes técnicos ni liquidación de obras.

En Pisco, la reciente inauguración de otro hospital fue encabezada por García en ausencia de los funcionarios de salud de la región, que no quisieron prestarse a la farsa porque el nosocomio no está terminado y ni siquiera tiene agua potable.

Colegios “bamba”
En el ámbito educativo, el mandatario saliente se ufanaba de haber modernizado las antiguas y precarias instalaciones de las grandes unidades escolares, construidas por el dictador Manuel Odría, en la década de los 50.

Dichas escuelas, ubicadas en Lima y las principales ciudades del interior del país, fueron rebautizadas por el jefe de Estado como “colegios emblemáticos”. Sin embargo, sus centros de recursos tecnológicos (CRT) carecían, en casi todos los casos, de infraestructura, mobiliario completo y computadoras debidamente equipadas y operativas.

Eso se pudo constatar en los colegios Alfonso Ugarte (San Isidro), Melitón Carvajal (Lince), María Parado de Bellido (Rímac), Juana Alarco (Miraflores), así como Mariano Melgar y Rosa de Santa María (Breña) -en este último hubo protestas esta semana-; además del Coronel Bolognesi de Tacna.

El desesperado afán de notoriedad de García fue tal que las placas fundacionales de las grandes unidades fueron removidas de las paredes para ser reemplazadas por las de sus remodelaciones, con el nombre de Alan García.

Ricardo Cuenca, investigador del Instituto de Estudios Peruanos, estimó que esta actitud puede constituir un cálculo político. “Ya no serán las grandes unidades escolares de Odría, sino los colegios emblemáticos de Alan”, anotó.

Puro teatro
Otra burla a los peruanos fue la falsa inauguración del Gran Teatro Nacional del Perú, el pasado 11 de octubre de 2011, en la que García estuvo acompañado del entonces alcalde metropolitano, Luis Castañeda. Luego se comprobaría que las obras civiles no estaban totalmente terminadas.

El Gran Teatro es construido con recursos del sector privado, de empresas como Telefónica del Perú, Backus & Johnston y la constructora brasileña Odebrecht, que aportó en un inicio 600,000 dólares al proyecto.


Javier Soto
Redacción

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