No hay delito por informar sobre narcos en aeropuerto

Un fallo del 31 Juzgado Penal de Lima, que lleva la firma de la jueza Tatihana Lionia Acosta Roldán, absolvió al periodista Herbert Mujica de la acusación por presunto delito contra el honor, difamación agravada por medio de comunicación social, presentada por Lima Aiport Partners, LAP, y estableció un precedente en defensa de la libertad de expresión y opinión, dejando al desnudo el vicioso método de abrumar a los hombres de prensa con procesos judiciales para silenciarlos.

| 21 noviembre 2011 12:11 AM | Política | 2.8k Lecturas
No hay delito por informar sobre narcos en aeropuerto
(1) Derrota de LAP en el Poder Judicial. (2) Periodista Herbert Mujica.
Fallo ejemplar de jueza absolviendo periodista de denuncia de LAP, crea precedente a favor de LA PRIMERA.
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La sentencia, de fecha 28 de octubre de 2011, tiene singular importancia para nuestro diario, ya que las mismas personas que querellaron a Mujica, las ciudadanas Milagros Lizet y Catherine Pacheco Quesada, lo hicieron también contra el director de LA PRIMERA, César Lévano La Rosa, y el periodista Raúl Wiener.

La querella tuvo su origen en una información referida a la captura de una presunta banda de narcotraficantes dentro del aeropuerto internacional “Jorge Chávez”, caso en que, según el fiscal y el auto apertorio del proceso judicial en el Callao, se encontraban involucrados los gerentes de seguridad de LAP y de la aerolínea LAN. El gerente denunciado John Kirsch y su antecesor Juan Salas también han querellado a Mujica, Lévano y Wiener, por la misma publicación.

O sea que por dar cuenta de un hecho absolutamente excepcional: que tras sucesivas denuncias por la aparición de cargamentos de drogas en los puntos de llegada de aviones de línea procedentes de Perú, que daban pistas sobre una organización delictiva en las empresas que administran las salida de los vuelos hacia el exterior, tres periodistas fueron sometidos a tres querellas judiciales cada uno, la mayor parte de las cuales duran hasta el presente.

LAP pretendía ciertamente que era intocable, y en vez de explicar satisfactoriamente cómo podía salir la droga en sus narices y sancionar a los funcionarios que pudieran estar comprometidos en actos delictivos, reaccionó interpretando la intención de la prensa como un intento de dañarla en su imagen comercial. El gerente acusado por la fiscalía fue defendido por la empresa que consiguió que no fuera detenido y luego excluido del juicio, lo que se hizo fuera de la mirada pública, mientras generaba el mayor número de querellas para obligar a los investigadores a defenderse ante los tribunales.

Las querellas además se presentaron bajo el supuesto de que los periodistas sólo querían causar daño al honor bien merecido de la empresa. Como si esa condición la exceptuara de responder por delitos ocurridos en la zona bajo su pleno control. Más aún, en el caso de las denuncias de Montes Morote y Pacheco Quesada, se trataba de personas nunca mencionadas en las informaciones, con las que los querellados jamás han cruzado palabra, y que asumen increíblemente que cuando un periodista da a conocer que un gerente de seguridad está siendo procesado por un delito de narcotráfico, con documentos del proceso en la mano, estaría ofendiendo a todos los trabajadores de la empresa, y pedir pena de cárcel y reparación civil.

Ruta procesal
En el caso Montes Morote-Pacheco Quesada, el periodista Mujica fue absuelto inicialmente por el 21ª Juzgado Penal, pero la sala superior anuló el fallo y ordenó a la jueza Acosta dictar nueva sentencia. También en los seguidos contra Lévano y Wiener, la primera instancia declaró que no había mérito a juicio, pero LAP logró en vías de apelación la nulidad de la resolución y que se abra un proceso que aún está en fase de instructiva.

Precisamente, sobre este caso la jueza Acosta ha aportado algunas reflexiones muy valiosas: “El comentario que se efectuó se hizo en atención al auto apertorio que se dictó contra un miembro de la empresa querellante el mismo que data del 12 de marzo de 2009… si bien el mismo fue declarado nulo mediante un hábeas corpus… fue con posterioridad a la publicación del hecho”. Tesis que desbarata toda la batería de juicios.

Más aún, en el razonamiento judicial se lee: “… pese a que el cuestionamiento de las querellantes recae en el hecho que rechaza vínculos entre la empresa y sus representantes con el narcotráfico, lo cierto es que el núcleo del artículo en cuestión estaba centrado en un auto apertorio que comprendió a uno de los jefes de seguridad de la empresa querellante”.

Es decir, que nadie quiso acusar a LAP y menos a sus trabajadores de tener una práctica delictiva, sino dar cuenta de un hecho escandaloso que era que el jefe de seguridad estuviera involucrado en una denuncia de estas características. Además, la jueza dice: “… el tema tratado era de indudable interés público”, y que “… como es evidente las opiniones y juicios de valor que comprende la crítica a la conducta de otro son imposibles de probar”. Lo que ampara el derecho del periodista a valorar los actos denunciados (libertad de opinión)

Desde esta perspectiva judicial la jueza Acosta Roldán concluye valientemente que “la conducta de Herbert Mujica Rojas carece de elementos dolosos”, absolviéndolo de las acusaciones, lo que seguramente será tomado en cuenta cuando se deba resolver sobre idénticas acusaciones contra los periodistas Lévano y Wiener, del diario LA PRIMERA.


Raúl Wiener
Unidad de Investigación

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