Manda a Simon al matadero

García dispuso que Simon vaya al matadero. Pocas veces una declaración de confianza ha podido resultar más comprometedora que ésta, en la que el presidente afirma que su segundo hombre debe quedarse, pero si el Congreso va a censurarlo, “censúrenlo, pues”.

Por Diario La Primera | 21 jun 2009 |    
ENFOQUE

A estas alturas, cuando la protesta amazónica ha concluido, la posición del premier es la del más perfecto aislamiento: tiene en contra a toda la oposición que reclamó la derogatoria de los decretos de la selva y que lo considera uno de los principales responsables de la prolongación del conflicto y del sangriento episodio del 5 de junio; pero también a los aliados del gobierno (PPC y fujimorismo) que se consideran traicionados por el volteretazo desde el acuerdo de apoyar la “suspensión” de los decretos hasta la rendición de Chanchamayo, donde Simon aceptó por su cuenta la derogatoria; y finalmente también a muchos apristas que en silencio están irritados por haber sido llevados a votar contra todo lo que sostuvieron durante más de un año.

Así las cosas, nada puede salvar al ex izquierdista de una censura parlamentaria y sólo una renuncia honrosa después de la desesperada solución de estos días podría ahorrarle el trago amargo. Pero para ello requería del factor García, es decir de una respuesta política para lo cual Simon venía lanzando el anzuelo al declarar reiteradamente que una vez tranquilizada la selva se retiraría del cargo. El presidente no ha querido tomarlo en serio y ha preferido centrar su “defensa” en calificar de “pequeñas venganzas políticas” la interpelación que se realizará la próxima semana y que probablemente acabará en una censura. Pero “eso es la vida política, para eso es la democracia”, apuntó filosóficamente. “Si el Parlamento toma la decisión de censurarlo, pues tiene que cumplir su misión, más allá de eso no puedo hacer; si me dicen ‘lo vamos a censurar, retíralo tú’, no me parece, censúrenlo, pues", añadió.

Es decir, Simon está sentenciado. García le ha cerrado el margen para renunciar, pero nadie imagina quiénes se jugarán para salvarlo. Tal vez García logra disciplinar nuevamente a su bancada y hacerla votar “por razón de Estado”, pero no se ve cuántos votos más pueda lograr. Así que Simon habrá quemado dos veces su capital político a favor del presidente: al comienzo para tapar la crisis de los petroaudios y al final para sacarlo de la radicalización de la huelga amazónica que amenazaba con sepultarlo. Pero García lo dejaría caer sin paracaídas.

Raúl Wiener
Redacción


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