Maestros jalados

En Tumbes ha ocurrido un hecho insólito: de 1.361 maestros que participaron en un examen de contratación ninguno aprobó. No nos sorprende, puesto que sabemos que la educación en el Perú está en quiebra y buena parte de la culpa recae en los maestros.

| 05 febrero 2014 09:02 AM | Política | 1.6k Lecturas
Maestros jalados
Maestros Ciruelas
Por: César Lévano
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La PrimeraPor supuesto que los “jalados” protestan contra los resultados y aseguran que las pruebas y las notas habían sido manipulados. No se comprende qué tipo de manipulación es esa que no favorece absolutamente a nadie.

El hecho elocuente es que la nota más alta de la prueba fue 10,4 y que numerosos concursantes tuvieron nota cero.

Para el anecdotario de nuestra crisis educacional se debe precisar que 200 de los desaprobados serán de todas maneras nombrados para dar clases en los niveles inicial, primario y secundario. Las autoridades dicen que esos nombramientos se harán por orden de méritos. ¿Cuáles méritos? Se está consagrando la fórmula de “el maestro Ciruela, que no sabe y pone escuela”.

Triste es decirlo: el Estado peruano dedica muy poca atención y muy pocos recursos para la formación de maestros. Esta corre a cuenta incluso de universidades públicas y privadas, que ven el tema como un negocio.

Bajo los gobiernos del Apra proliferaron los institutos pedagógicos, con profesores que “enseñaban” lo que no sabían. Es la misma actitud que prima en lo referente a la ley universitaria. Para muchos, autonomía significa manejo arbitrario, autoritario y corrupto. Los resultados están a la vista en todo el país, no solo en Tumbes.

Los maestros desaprobados exigen que la Universidad de Tumbes, en cuyo ámbito se realizó la prueba, informe sobre el valor de cada una de las 60 preguntas planteadas, así como las respuestas correctas.

El Ministerio de Educación debería acceder a ese pedido y, en general, tomar a su cargo la investigación correspondiente.

No creemos que los resultados provengan de manipulación y malicia. Pero conocer las preguntas y las respuestas puede darnos un cuadro del nivel pedagógico, intelectual y cultural de muchos maestros. No para complacer la curiosidad pública, sino para ubicar deficiencias y rastrear causas, entre otras, los centros de formación o deformación de donde provienen tales pedagogos.

El fiasco magisterial de Tumbes nos retrata como colectividad. Nos lleva a concluir que hay muchos déficit educativos en nuestra historia. Hemos tenido maestros ejemplares como José Antonio Encinas, quien, a principios del siglo XX, introdujo en una humilde escuela de Puno la educación por el trabajo y la enseñanza vinculada a la realidad regional. Pero ahora tenemos periódicos, TV y radios que parecen empeñados en ocultar realidades y embrutecer a la gente, incluidos los maestros.

César Lévano


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