Lima ganó

1). Y Susana también. Desde hace más de 40 años, urbanistas, especialistas en salud pública y seguridad ciudadana daban cuenta del peligro que se cobijaba en el mercado conocido como La Parada. De allí se conocieron los apelativos del “rey de la papa” de la cebolla y el ajo. Eran los que fijaban los precios, eliminando a sus competidores.

| 17 marzo 2014 05:03 PM | Política | 1.3k Lecturas
Lima ganó
La Parada: Lima ganó
Por: Carlos Tapia
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Así y todo tener un puesto en La Parada era negocio, por eso crecían los subarriendos y mafias internas. Y junto a los puestos de venta, los carretilleros para el traslado de los productos junto con los carteristas y otros delincuentes asemejaban una escena de una película de la Edad Media. Las calles colindantes anidaban prostíbulos, vagabundos, “raqueteros” y drogadictos, en donde reinaba el “sálvese quien pueda” si no era reconocido como un vecino acostumbrado a ese hábitat social.

2).-Esta peligrosa realidad era de conocimiento de sucesivos alcaldes que evadían afrontar el problema de La Parada porque sospechaban el alto costo social que suponía la decisión de resolverlo. Preferían convivir con la dura realidad y dejar para que otros se atrevieran a “poner el cascabel al gato”. Si desalojar a los ambulantes del centro histórico, supuso para Alberto Andrade una gran dosis de voluntad y persistencia (¿se acuerdan de la ausencia de la policía en los primeros intentos?), el tema de La Parada hacía temblar las piernas a no pocos. Aunque tomada la decisión por Susana Villarán -de cumplir con su promesa electoral- el primer intento fracasó por un mal planeamiento del operativo policial, el segundo por el atrincheramiento y uso de leguleyadas de abogados y hasta jueces. Pero a la tercera fue la vencida. Es que resolver un problema de carácter estructural de la ciudad -el transporte es el otro- supone muchos riesgos y bastante coraje. Porque lo que se busca es hacer posible lo que parece imposible.

3).- Sospecho que ciertos sectores de la derecha (DBA) no están muy felices. Son los sectores que encontraban exclusivamente defectos en la gestión municipal de LM y los festejaban. Detrás se encontraba el interés de sepultar la conducción izquierdista del municipio, y particularmente hacer de la alcaldesa una piñata. No se reponían del susto que significó el triunfo de Susana en una plaza que consideraban solo suya, y también del fracaso por revocarla. Fueron ellos los que quisieron dividir a Lima en dos y en esa operación salieron perdiendo. Sectores democráticos y del centro político apoyaron a la alcaldesa. Y la gestación de un bloque centro-izquierdista ya dejó de ser una ilusión y se ha convertido en una pesadilla para la DBA.

Carlos Tapia


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