Ley de Unión Civil avanza

Algunos comentarios en la red me emplazan porque supuestamente soy “tolerante” con el movimiento gay e “intolerante” con el cardenal Cipriani. Me parece que esto abre una buen oportunidad para aclarar algunas cosas:

| 17 abril 2014 01:04 PM | Política | 1.5k Lecturas
Ley de Unión Civil avanza
Avanza la Unión Civil
Por: Raúl Wiener
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(a) Mi asunto con el tema de la Unión Civil y los derechos homosexuales no es de tolerancia, sino de solidaridad y apoyo a una causa que considero justa. La mirada que suscribo no es la de los que dicen con tal que no se metan conmigo que hagan lo que quieran con sus cuerpos. Para algunos esa puede ser una actitud de neutralidad en la controversia. Y, sin duda, es respetable. Pero lo que quiero decir es que he elegido ir más allá, hacia un compromiso activo, que tiene que ver con el tipo de sociedad que espero que alguna vez exista, en la que nadie sea menos que otro, y no haya temor a ser avasallados.

(b) El otro punto es la cuestión de Cipriani, que ocupando la cabeza de una enorme feligresía, pretende usarla como masa de maniobra para presionar al Estado y obligarlo a someterse no solo a una visión reaccionaria y prejuiciosa, sino a inviabilizar las iniciativas igualitarias. El solo concepto de referéndum para decidir sobre los derechos de los homosexuales refleja lo que es exactamente una visión intolerante que en nombre de una presumible mayoría pretende arrinconar a los que no son parte de ella. El tema con Cipriani, por cierto, no es de tolerancia o intolerancia, sino de poder, del descomunal poder de la Iglesia y el retardo que eso produce al progreso y a la convivencia civilizada.

Es más que evidente el contraste entre el mensaje del papa Francisco, que trata de sacar a la Iglesia de los casilleros en que la encerraron los dos anteriores pontífices, con la lógica medieval de nuestro primado eclesiástico. En el caso de la Unión Civil, además, hace rato que se desbordó las dicotomías izquierda derecha, cristianos y ateos, heterosexuales y homosexuales.

La marcha que inundó Lima y llegó hasta la Plaza San Martín, no era exclusiva de nadie, porque hay muchísimas personas de cualquier tendencia político-ideológica, o de las confesiones religiosas más variadas o no creyentes, y de la orientación sexual que sea, que creen que ya llegó el momento de dejar de ser un nación anacrónica, en la que todavía se debaten los derecho de los personas, aunque nunca los de las empresas, y a esos se les llama “liberales”.

No estuve en la marcha porque mi salud me lo impide. Pero mi corazón estaba con los que luchan por una libertad verdadera. Yo creo que una de las virtudes del movimiento por la Unión Civil es que nos está enseñando a sacar lo mejor de nosotros. Por un momento hemos visto un objetivo común que puede estar más allá de nuestras diferencias habituales.

Raúl Wiener


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