Lágrimas, esperanza y combatividad

La lucha tenaz de Javier Diez Canseco por la justicia social, su consecuencia y decencia, fueron las virtudes del dirigente socialista destacadas ayer por sus colegas legisladores, frente a lo que llamaron “venganza política mezquina” perpetrada por la mayoría del Congreso que lo suspendió como un castigo a su impecable labor a favor de los desposeídos y la clase trabajadora.

| 08 mayo 2013 12:05 AM | Política | 1.9k Lecturas
Lágrimas, esperanza y combatividad
Homenaje en la Plaza Bolívar.
EL ADIÓS A UN HOMBRE JUSTO
1903

A las 11.20 de la mañana, los restos del líder socialista llegaron hasta la Plaza Bolívar, en medio de un mar humano, compuesto por hombres, mujeres, viejos y muy jóvenes; blancos y cobrizos; empleados, y obreros; estudiantes y amas de casas que avanzaron por la avenida Abancay desde la Casona de San Marcos, bajo el intenso calor de esa hora, muchos entre lágrimas pero llenos de esperanza y combatividad.

A su paso, muchos vendedores y transeúntes se unieron al cortejo fúnebre con los puños en alto en señal de duelo. Entre la multitud había muchos humildes peruanos venidos desde todos los rincones, como el ambulante Alejandro Quispe, quien llegó como pudo desde el Cusco para darle el último adiós. También los padres del Presidente de la República, Isaac Humala y Elena Tasso.

Hasta el lugar llegó uno de sus compañeros y amigos, el luchador social Hugo Blanco con un ramo de flores y luego cargó en hombros el féretro a la salida de la Plaza Bolívar, a ritmo de huaino.

JAVIER DIGNIDAD
El cuerpo del reconocido izquierdista fue colocado de espaldas al local del Congreso y se inició una conmovedora despedida organizada por el Sindicato de Trabajadores del Parlamento, cuyos representantes recordaron el apoyo que siempre brindó a sus reclamos, mientras la multitud coreaba ¡Javier dignidad, Congreso inmoral!

Desde temprano una formación de la Legión Peruana de la Guardia, formó una guardia de honor que esperó la llegada de los restos.

Javier Bedoya, del Partido Popular Cristiano, resaltó el compromiso de Diez Canseco con la justicia social, su respeto al adversario político y su lucha contra la corrupción. Heriberto Benítez, de Solidaridad Nacional, tras destacar su trayectoria como defensor de los derechos humanos, cuestionó enérgicamente a la Comisión de Ética. Carmen Omonte, de Perú Posible, señaló también el carácter injusto de la suspensión y refirió que Diez Canseco supo trascender no por un acto heroico, sino por toda una vida honesta.

Claudia Coari, de Gana Perú, recordó que lo conoció a los 20 años, por su lucha por las comunidades campesinas y destacó el legado que dejó a los jóvenes.

Rosa Mavila (AP-FA), resaltó su trayectoria política y genuina, así como su lucha contra las dictaduras.

En representación de la familia de Diez Canseco, Julio Castro Gómez agradeció el homenaje póstumo y dijo que fue decisión del desaparecido legislador venir a la Plaza Bolívar, porque el pueblo siempre lo puso en el Congreso.

También estuvieron el vicepresidente del Congreso, Marco Falconí; Virgilio Acuña, Norman Lewis, Justiniano Apaza, Leonardo Inga, Juan Pari, Vicente Zeballos y Jhon Reynaga. Además, Yehude Simon, Hernán de la Torre, Rubén Condori, Manuel Merino, Omar Chehade, Víctor García Belaunde, Verónika Mendoza, y Jorge Rimarachín, entre otros.


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