La Primera Dama y sus funciones

En el Perú existen costumbres muy disímiles en el comportamiento de las mujeres en su relación con el varón que es su marido, hay comunidades donde los varones esperan a que las mujeres tomen las decisiones, y otras donde las mujeres están sometidas a las decisiones de su marido, y en las decisiones colectivas ellas esperan el acuerdo de los varones.

| 18 marzo 2014 01:03 PM | Política | 4.5k Lecturas
La Primera Dama y sus funciones
Funciones de la primera dama
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La cultura occidental ha extendido la forma de relación de autoridad que emerge del matrimonio cristiano, en el cual el varón es cabeza de la mujer, y por lo cual, ésta está sujeta a las decisiones de su marido, algo que ha venido cambiando para convertirse en una relación de autoridad espiritual, que en lo natural permite que ambos, marido y mujer adopten las decisiones de familia juntos.

Cuando los varones asumieron puestos de poder, algunos tenían varias esposas, otros tenían una sola esposa, pero el lugar que ellas tenían era de absoluta reserva al plano familiar y doméstico, no tenían participación alguna en las decisiones de poder. Lo cual también ha ido cambiando con el desarrollo de los derechos de las mujeres, las cuales han ido educándose de modo distinto a sus predecesoras, siendo su involucramiento en el ejercicio del poder una consecuencia natural.

Las legislaciones del mundo no contemplan el rol de la mujer o del marido de la persona elegida para un puesto de poder público, simplemente porque se entiende que basta que la ley establezca qué atribuciones y responsabilidades tiene la persona elegida, para conocer que ninguna otra persona puede desempeñar la misma función al mismo tiempo.

Las esposas de los presidentes en los países de cultura occidental han venido desarrollando una función protocolar en los eventos en que el esposo debe concurrir con su cónyuge, y las respectivas naciones les han otorgado un reconocimiento honorífico como primeras damas, lo cual ha sido desempeñado por ellas como una distinción, que no tiene ninguna asignación de ejercicio del poder.

El sentimiento que podría haber en las mujeres, que este es un rol secundario poco estimativo, habría generado que algunas primeras damas se sientan tentadas a asumir roles complementarios, algunas han asumido la presidencia de organismos benéficos de modo ad-honorem y otras han formado organismos no gubernamentales para no renunciar a sus propios ingresos. De esta manera muchas han logrado hacerse su propio espacio sin colisionar con la función del marido ni ir en contra de la ley, con el ejercicio de cualquier actividad prohibida por ésta.

Sin embargo, la intromisión de la primera dama en los asuntos de gobierno, no sólo como ciudadana con derecho a opinar, sino estableciendo políticas gubernamentales y actuando como si tuviera mandato de ejercicio del poder público, entra en conflicto con las normas de impedimento a la participación de cualquier persona allegada al presidente por razón de parentesco consanguíneo o por afinidad. Vale decir, que tampoco podría ejercer dicho rol ningún otro familiar del presidente, por cuanto las normas éticas de la función pública lo impiden, como lo hace en el Perú el Código de Ética de la Función Pública, ley 27815.

Las explicaciones dadas por el Presidente, sobre el derecho de la primera dama a emitir opinión como presidenta del partido de gobierno, con el cual él está gobernando, desconoce que el art. 7 inciso 1 de la ley 27815, le obliga a observar el principio de neutralidad que es obligatoria para todos los funcionarios públicos, dicha norma establece que el funcionario debe actuar con absoluta imparcialidad política, económica, o de cualquier otra índole en el desempeño de su función demostrando independencia a sus vinculaciones con personas, partidos políticos o instituciones.

El art. 8 inciso 1 del mismo Código prohíbe al funcionario mantener relaciones o aceptar situaciones en cuyo contexto sus intereses personales, laborales, económicos o financieros estén en conflicto con el cumplimiento de los deberes y funciones a su cargo.

Por tanto, el Presidente no puede co-gobernar con el presidente de su partido, pues el único elegido para gobernar es él, no pudiendo compartir las funciones que le asigna el art. 118 de la Constitución, con nadie. La neutralidad además es una garantía de que el funcionario no caerá en el uso indebido de los recursos del Estado a favor de su partido o de personas que estén realizando proselitismo político bajo la apariencia de una colaboración con el gobierno. Lo cual está prohibido por el art. 7 inciso 5 de la ley 27815.

El art. 1 de la ley 26771, ley contra el nepotismo, dispone la prohibición de designar o contratar a personas por razón de parentesco o matrimonio, prohibición que se extiende a la designación en cargos de confianza o en actividades ad-honorem, según lo establece el art. 3 del Decreto Supremo 021-2000, que reglamenta dicha ley; por lo que las actividades que viene realizando la primera dama por encargo del presidente, colisionan con estas normas de cumplimiento obligatorio.

La preocupación por normar las funciones de la primera dama, por tanto, no tiene base constitucional, por tratarse de un rol honorífico no contemplado en la ley, estando más bien claramente normado los límites que tienen los familiares del presidente para no intervenir en modo alguno en el gobierno de éste.

¿Cuál debe ser entonces la función de la primera dama? En lo que respecta a su rol como esposa del Presidente, es cumplir con el protocolo cuando se requiere su presencia al lado de su esposo, aparte de esto, está en libertad de asumir cualquier actividad que no comprometa la neutralidad de su esposo como funcionario al servicio de la nación. Lo mismo le correspondería hacer al esposo en el caso que sea la mujer la elegida Presidenta.

En setiembre del año 2001 la Contraloría General de la República recibió un pedido de investigación de la situación de Coqui Toledo en Palacio de Gobierno como asistente del entonces Presidente Toledo, me pidieron hacer un examen legal del caso y elaboré un Informe, sobre el cual el Contralor Genaro Matute le expuso al Presidente, debía cancelar el contrato que financiaba un organismo internacional, Alejandro Toledo, canceló el contrato y retiró de inmediato a su sobrino de palacio, a fin de evitar la trasgresión a las normas éticas del sector público.

La preocupación por la definición del rol de la primera dama en circunstancias en que parece haber una equivocación de roles en la pareja presidencial, entonces resulta razonable y está muy lejana de querer socavar la proyección política de ésta. Por el contrario, una correcta definición de su rol le servirá para encaminar mejor su legítima expectativa de tener un rol político activo en la vida del país.

Beatriz Mejía Mori


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