La derecha y Nadine

Sería bueno preguntar a mis amigos, Steven Levitsky y Juan Carlos Tafur, si están buscando un puesto de asesor en el equipo de Nadine Heredia, el primero; o ser parte del comité de campaña electoral o jefe de prensa de la Primera Dama, el segundo; porque la portada del diario Exitosa (04/04/14) “Sin Nadine sería peor”, citando a Levitsky, es una exageración.

| 10 marzo 2014 10:03 AM | Política | 2.4k Lecturas
La derecha y Nadine
El “factor Nadine” como problema de la derecha
Por: Alberto Adriazen
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La PrimeraSe pretende –y para ello se ha prestado Levitsky- legitimar la actuación política de la Primera Dama en estas últimas semanas. Ello incluye, como es obvio, la rocambolesca renuncia de César Villanueva y la recomposición del gabinete en la que Nadine Heredia habría tenido un rol protagónico.

Sostener, como hace Levitsky, que “Ollanta, sin el consejo de Nadine, tendría un gobierno peor que el que tiene actualmente. Nadine es el mal menor, porque sería peor que Humala dependiera de un Montesinos”, y que “Humala es mejor que Keiko Fujimori, quien hubiera buscado consejos de su padre”, es un análisis poco serio por una sencilla razón: no parte de la realidad concreta.

Es como afirmar que si Marco Antonio no se hubiese enamorado de Cleopatra, otra sería la historia de ambos pueblos. Es una suerte de ejercicio inútil de “política ficción” porque otra, como sabemos, fue la historia.

Ello no significa que me sume al cargamontón de un sector de la derecha, encabezada por El Comercio, contra la Primera Dama que busca anularla políticamente porque, según ellos, representa un peligro. No estoy entre los que plantean que ella no deba hablar y menos dejar de pronunciarse políticamente cuando crea necesario.

Pero sí soy partidario que su cargo –que no existe legalmente y que más bien es una copia del sistema político norteamericano- deba o institucionalizarse o, simplemente, desaparecer; pero de ninguna manera permanecer en esa zona gris donde todo es posible; incluso iniciar su campaña política al 2016, como estaría sucediendo hoy.

Mi hipótesis es que Nadine Heredia es expresión y representación política, al mismo tiempo, del viraje a la derecha del gobierno de Ollanta Humala. Es expresión, en tanto que su discurso legitima ese viraje, y representación, por sus vínculos con un sector de la derecha, incluido empresarios y una parte de la tecnocracia neoliberal.

El tema del aumento del salario mínimo como el reciente cambio del gabinete ministerial, son buenos ejemplos, ya que unifican simbólicamente tanto la expresión como la representación que hoy tiene Heredia en el gobierno.

Es un error decir que su posible candidatura presidencial en el 2016 es una “reelección conyugal”. La frase acuñada por Alan García, ingeniosa por cierto, busca separar a Nadine Heredia de la derecha y convertirla en una imagen gemela de Ollanta Humala, candidato de la Gran Transformación del 2011.

El conflicto entre un sector de la derecha y Heredia no es, por lo tanto, el tema de la llamada “reelección conyugal” y menos que vuelva el fantasma de la Gran Transformación, más aún cuando esta misma derecha aplaude y apoya la actual política económica neoliberal del gobierno; el conflicto es más bien por quién representa políticamente a esa misma derecha en las próximas elecciones.

El llamado de Alan García, en el mitin por el Día de la Fraternidad, de construir un gran frente de derecha contra la izquierda, conducido por el propio García, es expresión de lo que hoy está en juego: el liderazgo de la derecha. Para Alan García, Heredia sobra en el sector de la derecha en las próximas elecciones, además de ser un problema político porque podría ser una candidata con futuro.

Pese a las “pruebas de amor” diarias que muestra la pareja presidencial hacia la derecha peruana, se podría sostenerque el pleito es entre ella y una derecha más bien política (García, PPK, Keiko Fujimori, Castañeda, PPC), además de “bruta y achorada” -como dice Juan Carlos Tafur-,que no quiere ceder ni un centímetro de su espacio en el sistema político.

El nacionalismo, antes de representar a una izquierda y a un progresismo nuevos, como fue su proyecto inicial, hoy intenta, vía Nadine Heredia (sospecho que también es lo que pretende Tafur), reformar a la derecha.

Lo que une a ambos sectores, más allá del conflicto por el liderazgo, es el apego por la política económica neoliberal y su “bronca” hacia los sectores progresistas. Y si bien el conflicto por el liderazgo es importante, interesa subrayar que estamos frente a una disputa entre varios proyectos de derecha. Lo demás, creo, es una mala literatura fantástica.

Sobre La Parada

Hace unos días el diario Perú 21, durante la batalla del municipio limeño por clausurar el mercado La Parada, inventó, sí, inventó una historia sobre una supuesta falta de Susana Villarán por pedir un préstamo a la Caja Municipal de Lima. Como ha escrito Rosa María Palacios, los argumentos contra la alcaldesa presentados por diversas personas, entre ellas, Edgardo de Pomar, concejal del PPC, son “estrambóticos” y una “locura”, y es claro que tienen como objetivo impedir esta clausura para que fracase la gestión de Susana Villarán y, si es necesario, vacarla. La edición del 6 de marzo de ese diario no deja dudas: festeja que el Congreso cite a Villarán para declarar sobre el préstamo y que Flor de María Hurtado, parte del equipo de abogados de los “comerciantes” de La Parada, haya presentado un pedido de vacancia. Sospecho que cuando los neoliberales gritan “¡viva el mercado!”, están pensando en La Parada, es decir, en un mercado de mafiosos como son buena parte de ellos.

Alberto Adriazen


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Colaborador 9324 La Primera Digital

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