La contienda de octubre en Lima

A Susana Villarán la han tratado con los peores epítetos del diccionario de insultos de la extrema derecha: inepta, incapaz, pituca, ociosa y no sigo para no cansar.

También se ha dicho que no hace nada, que no hay obras, que sus planes fracasan, que reaparecen los ambulantes, que las combis matan, que Ida Ávila sigue en La Parada, que tiene la culpa de las piedras de la Costa Verde, etc.

| 04 junio 2014 09:06 PM | Política | 962 Lecturas
La contienda de octubre en Lima
La batalla de octubre en Lima
Por: Raúl Wiener
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Los canales de cable de RPP y N (Grupo El Comercio), incluyen tres o cuatro noticias cada media hora sobre asuntos municipales para apalear a Susana. Y ni que se diga de la prensa escrita concentrada.

Y sin embargo, le temen.

Si fuera que la alcaldesa no tiene ninguna chance porque “el pueblo no la quiere”, no estarían obsesionados con ella, no fotografiarían los lugares donde se reúne, no atizarían la división dentro de sus filas.

Pero no pueden. Se duermen pensando que la tienen segura con Castañeda y amanecen imaginando que Susana puede ganarles, y vuelven a diseñar las maldades que le harán en las siguientes horas.

La razón es simple. Si Susana ganara, ¿cómo quedaría la gran prensa en función a la operación principal de 2016?, ¿cómo podrían explicar que una supuesta “inepta” derrote a su gestor estrella que enseña en la universidad de su amigo Luna, a la manera como García enseña a “gobernar” en la de su amigo Chang?

Los datos estadísticos en estas semanas previas a la oficialización de las candidaturas guardan un cierto aire de parecido a los de los de la revocatoria que empezaron con amplia ventaja para el Sí, con una brecha que se fue reduciendo, como está ocurriendo ahora, para terminar en una volteada de partido.

Claro que el principal problema de Susana está en sus propias filas: no todos en la izquierda entienden la importancia de ganar esta disputa y desconfían de la idea de la coalición democrática para enfrentar al proyecto autoritario y corrupto de Castañeda.

Tampoco los eventuales aliados la hacen fácil, porque la política es así, y empiezan a haber tensiones que estamos viendo y a tejerse leyendas urbanas que suelen preceder a los grandes desastres.

El lunes, intuyendo algo como esto, advertí que lo que se estaba expresando en las redes sobre la “indignidad” de ciertos acuerdos posibles, indicaba que podíamos deslizarnos por una posición aparentemente “puritana” de no aceptar aliados contaminados y terminar discutiendo sobre la contaminación en la propia izquierda.

No sabía de la reunión del domingo de la cúpula del Frente Amplio, ni de los pedidos de Toledo. Pero igual me fusilaron desde varias computadoras. Pero insisto, la tarea es triunfar, o por lo menos dar la batalla por lograrlo. De eso depende la izquierda y el plan de la derecha. Es hacer política. La que el Frente Amplio no ha venido haciendo hasta ahora.

Por difícil que sea hay que sacar la Coalición Democrática para la batalla municipal.

Raúl Wiener


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Colaborador 9324 La Primera Digital