La confianza de la Confiep

¿Por qué tenemos que garantizarle confianza a la Confiep? ¿Confianza de qué? ¿De tasas de retorno de la inversión espectaculares como se tienen en el Perú hace años? ¿De que no se van a respetar los derechos de los trabajadores nunca más? ¿De que no paguen los impuestos que deberían? Eso ya está garantizado mientras dure el radical neoliberalismo peruano (aunque a los más neoliberales no les guste el término y lo nieguen).

| 19 enero 2014 02:01 PM | Política | 1.1k Lecturas
La confianza de la Confiep
Doctrina de la confianza de la Confiep
Por: Carlos Alonso Bedoya
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La PrimeraHace tiempo que nos asustan a todos con el cuento de que si perdemos la confianza de la Confiep, entonces nos vamos al hoyo. Lo que supone que solo ellos son los responsables del crecimiento económico. Ellos son los que invierten, los que generan empleo, los que arriesgan capital, los que hacen todo. Entonces, bajo ese razonamiento, su agenda está por encima de cualquier otra.

Toda esta lógica falaz no ha sido construida de un día para otro. Son años de propaganda los que han armado la doctrina de la confianza en el Perú, y como ahora está bien instalada en el día a día del país, es que la Confiep puede usarla para manipular a todos con el cuento de que si no me dan lo que quiero, entonces se acaba la inversión y el crecimiento. Tremendo chantaje.

El comunicado del domingo pasado que el gremio empresarial publicó en todos los diarios con casi un ultimátum para que el gobierno se calle con lo de la concentración de medios, dé marcha atrás con la ley universitaria y prácticamente bote a la ministra de la Producción, es claro ejemplo del poderoso instrumento político que es la doctrina de la confianza.

El Nobel de economía Paul Krugman, citando al marxista Michal Kalecki, en el artículo “El Falso Factor del Miedo” habla del papel de la confianza como herramienta de intimidación. Krugman rescata el análisis de Kalecki cuando ya en la primera mitad del Siglo XX, detecta el diseño de esta arma política que consiste en que como el Estado ya no interviene en la economía y por tanto no puede usar el gasto público para crear empresas ni empleos productivos, y más bien tiene que incentivar el gasto de los privados para esos fines, entonces, cualquier cosa que perjudique esa tarea –como mayores impuestos, salarios, etc.- va en contra de la economía porque destruye la “confianza”. Si bien, Krugman analiza este tema para destruir una serie de mitos que el gran capital ha usado para no perder poder en plena crisis global, esto mismo sirve para ver cómo la Confiep hace política.

Para que termine el chantaje de la confianza de los únicos que se han recontra beneficiado de los años de bonanza económica derivada del boom de los precios de los metales en el Perú, se debe fortalecer el Estado en su papel económico. Empresas estatales estratégicas que compitan con eficiencia con los privados serán el fin del miedo que meten los que solo piensan en el Perú como lucro y no como país.

Carlos Alonso Bedoya

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