La cadena de mando en los crímenes de Colina

Con el Decreto Ley Nº 746, del 8 de noviembre de 1991, se puso en vigencia una nueva concepción del Sistema de Inteligencia Nacional, cuyos cambios más notables y propiciatorios para la instauración definitiva del proyecto político de los socios Fujimori y Montesinos son los siguientes:

| 26 mayo 2008 12:05 AM | Política | 1.5k Lecturas
La cadena de mando en los crímenes de Colina
(1) El General Rodolfo Robles, un importante testigo que Fujimori preferiría no tener delante. (2) En la famosa salita del SIN.
El juicio al reo ex dictador Fujimori ha entrado a una etapa crucial por la contundencia de las pruebas que lo vinculan con ese grupo asesino.
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La estructura del Sistema de Inteligencia Nacional se hizo vertical y jerarquizada, se elevó al SIN como organismo central y rector del Sistema poniendo bajo su mando a los órganos de inteligencia del sector Defensa, los del Ministerio del Interior y los de los otros ministerios, gobiernos regionales y locales.

El SIN adquirió rango ministerial, fue encargado de producir, integrar, dirigir, coordinar y realizar –en los niveles nacional, sectorial y operativo– actividades de inteligencia y contrainteligencia (es decir se le encarga la totalidad de la inteligencia del Estado, la estratégica y operativa) con dependencia directa del Presidente de la República.

Con esas reformas concentró todo el poder de los órganos y servicios de información e inteligencia del Estado en manos de Montesinos, desapareciendo al Consejo Superior de Inteligencia (CSI) que era hasta entonces la instancia más alta del sistema.

También se le otorgó al SIN las facultades de “desarrollar” acciones de inteligencia operativa frente a los factores de perturbación de la seguridad nacional; así como de establecer planes de inteligencia, dirigiéndolos, coordinando y controlando su ejecución de conformidad con los criterios y políticas establecidos por el presidente.

Con ese cambio conectó al SIN, a través del canal funcional y operativo, con el Servicio de Inteligencia del Ejército SIE (al igual que con los otros servicios de Inteligencia de las FFAA), imponiendo su capacidad de decidir, intervenir en los planes, asignar misiones a los elementos de inteligencia, ordenar y controlar todos los destacamentos de inteligencia operativos, incluyendo al grupo Colina.

Además se estableció que la designación de los titulares de los órganos de inteligencia del sistema fueran a propuesta del Jefe del SIN y con obligatoriedad de reunirse a su requerimiento, no pudiendo delegar esta responsabilidad. Con estas normas se formó en la práctica un cuerpo paralelo a las FFAA y a la PNP, para espiarlos, neutralizarlos e intimidarlos, y con una lealtad y sometimiento a su jefe real, Montesinos, quien tenía la capacidad de premiar, incentivar y otorgar granjerías a los sumisos e inescrupulosos.

El SIN se constituyó en un sector presupuestal cuyo titular era su Jefe, siendo “secreto” su presupuesto y documentos sustentatorios. Los sectores público y privado, deberían proporcionar obligatoriamente las informaciones y documentación que les requiriese. Con estas normas se le dio libertad de gasto, sin control alguno, se creó una caja negra para el desvío de fondos públicos hacia el proyecto político y enriquecimiento ilícito de ambos, así como para el acopio de información sensible útil para sus extorsiones.

El personal de inteligencia del SIE y de la DINTE, que ejecutó las matanzas de La Cantuta, Barrios Altos y muchas más, recibieron sus órdenes y misiones para estos operativos desde el SIN, del que dependían funcionalmente y operativamente. Pero el SIN no era un organismo autónomo, sino que dependía directamente del Presidente de la República según ambos dispositivos legales, por lo cual se infiere que, Montesinos le daba cuenta de estos operativos, antes, durante y después de su ejecución, los cuales estaban de conformidad con los criterios y políticas del propio presidente. Por lo tanto, Fujimori no puede alegar que desconocía lo que él mismo había firmado, ya que sus funciones eran de obligatorio cumplimiento, y en el supuesto negado que desconocía lo que había firmado tampoco está exento de su responsabilidad, porque es Ley.

La Cantuta
Evidentemente una operación de inteligencia de la envergadura de la ejecutada en La Cantuta, cuya supuesta finalidad estaba referida a la seguridad nacional en el contexto de la pacificación nacional, que obedeció a un complejo planeamiento militar, con intervención de tropas especiales del Ejército en tareas subsidiarias en la que la misión principal –la de inteligencia operativa– la desarrollaba el grupo Colina, sólo podría haber sido asignada y dirigida por el organismo central y rector (jamás por una instancia subordinada) de todo el Sistema de Inteligencia Nacional encargado de coordinar, controlar y realizar las actividades de Inteligencia en los niveles: Nacional, campo de actividad y operativo como establece el Art. 7º del Decreto Legislativo 746 y del Decreto Ley Nº 25635..

General Rodolfo Robles E.
Colaboración


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