Justicia a la carta

A Lori Berenson le han hecho arrepentirse dos veces, una por escrito y otra ante la sala penal. Lo que se decía cuando salió de prisión era que no eran suficientes casi 15 años de carcelería porque no había pedido perdón. Bueno, pidió perdón, y la conclusión ha sido que no está probado que sea sincera. ¿Y cómo se prueba eso?

Por Diario La Primera | 20 ago 2010 |    
ENFOQUE

Si es cierto que a Berenson le dieron la semilibertad como un presente para Obama, antes del viaje de García a Washington; habría que convenir que ahora la devuelven a prisión con un pretexto burocrático, para satisfacer a una opinión pública previamente trabajada con el cuento del rebrote terrorista.

Lo que se está diciendo es que no se puede creer en los jueces y nada vale el esfuerzo de rehabilitación del prisionero porque todo no es sino un juego de política en el que Berenson puede ser una pelota de fútbol pateada en varias direcciones, como ella misma dice, pero el resto resultamos espectadores de nuestra propia manipulación.

En otras palabras que el sistema político actual se justifica porque hay que ganar eternamente batallas al terrorismo, lo que conduce a sainetes como la anulación de beneficios penales, la devolución a prisión de quien no es una amenaza, la bulla sobre los ex prisioneros que quieren participar en la vida legal (¿no es esa una forma de arrepentimiento práctico?) y otras que nos mantienen en ritmo antiterrorista, 18 años después de la captura de Abimael Guzmán.

Esto no es ni siquiera la justicia vengativa, sino una justicia a la carta, de acuerdo a necesidades de coyuntura.

Raúl Wiener

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