Juega para Keiko

Los acontecimientos del 5 de junio, en Bagua, pusieron por primera vez al gobierno del presidente Alan García a la defensiva, luego de un par de años de iniciativa política y mediática. El mensaje presidencial inserto en este nuevo escenario político plantea dos objetivos precisos, la defensa del orden democrático o mejor dicho del modelo económico neoliberal y la confrontación con las organizaciones sociales y políticas que reclaman mejor redistribución y mayor inclusión.

| 09 agosto 2009 12:08 AM | Política | 372 Lecturas
Juega para Keiko
Alan García busca un canje de impunidad con el fujimorismo.
El presidente promueve un escenario polarizado y de confrontación que tendría la finalidad de instaurar un nuevo régimen fujimorista, advierten analistas.
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En este nuevo escenario polarizado por la actuación presidencial, aparecen algunos aspectos que marcan la etapa preelectoral iniciada, mientras en el partidor se van perfilando los representantes de los espacios políticos: derecha, centro y nacional popular; y la posibilidad de la irrupción de un outsider, como ha ocurrido en los últimos 20 años, va desapareciendo, según analistas.

“El gobierno se prepara para resistir los dos años que le quedan, dejando en el mejor pie posible al modelo y prepara las condiciones de la campaña, con estrategias fujimoristas”, dice el analista político David Tejada.

Clones
Es que el parecido entre el presidente García y el ex dictador Alberto Fujimori se hace cada vez más evidente. Además de la férrea defensa del modelo económico neoliberal, el autoritarismo y su desprecio por las organizaciones sociales tienen en común la utilización del clientelismo como arma política, el protagonismo de la corrupción bajo sus gobiernos y las acusaciones de delitos de lesa humanidad, agrega.

El analista Carlos Reyna sostiene que García apela a Foncodes como en su oportunidad lo hizo el ahora reo Fujimori. Fue tan evidente la utilización política que hizo de Foncodes que funcionarios del Banco Mundial advirtieron entre 1996 y 1998 que “Foncodes era utilizado por Fujimori como un instrumento electoral”, escribió el ex congresista Javier Diez Canseco.

Reyna va más allá aún. Cree que la actitud confrontacional de García con las fuerzas sociales y políticas busca crear una situación de caos y confusión tal de la que emerja, sin sombras ni resquemores, Keiko Fujimori, su candidata a la presidencia del 2011. Una preferencia que también lo iguala con el condenado Alberto Fujimori.

“El presidente, por una parte, no la hace blanco de ninguna crítica, ni tampoco la mayor parte de los medios, que se concentran en atacar al gobierno o al nacionalismo, y de esa manera, el fujimorismo cosecha algo de la lástima que inspira el ex dictador Fujimori en determinados sectores populares desinformados. Keiko no se desgasta”, dice Reyna.

Tejada coincide con Reyna y añade que García es realmente el jefe de campaña de Keiko Fujimori. “Él (García) sabe que la única posibilidad de regresar el 2016, es que haya canje de impunidades y que haya continuidad del modelo, es Keiko Fujimori, quien acepta a cambio que salga liberado su padre. García tiene que tener un gobierno amigo que le continúe, y que no es el Apra”, afirma Tejada.

“El espacio nacional popular que ocupó Ollanta en las elecciones de 2006 sigue vigente, porque hasta octubre de 2008 hubo un crecimiento económico ininterrumpido de 93 meses, pero eso no se tradujo, ya que este es un gobierno de los ricos, para los ricos y por los ricos”.

Al fondo hay sitio
En la derecha el escenario está complicado por el hacinamiento de candidatos. García le ha quitado cuadros (Rafael Rey, Martín Pérez, etc.) y la ha reemplazado con cierta eficacia ante los grupos de poder económico. Alejandro Toledo, representa otra iniciativa de derecha, y “tendría más posibilidades si se decide por una posición más de centro, pero las presiones lo llevan hacia Lourdes Flores, en un frente no aprista” dice Tejada.

Pelean el mismo espacio, Luis Castañeda, Pedro Pablo Kuczynski, y hasta el ex premier Yehude Simon. Reyna explica que no puede vincularse simplistamente “protesta social, movimientos sociales de protesta y propuesta política”. Quiere decir, que el auge del movimiento popular a raíz de la protesta amazónica, no necesariamente abona una candidatura de izquierda, contestataria. Bien puede ocurrir que una corriente autoritaria capitalice políticamente estas expresiones, replica. “No sería la primera vez que una situación de descontento político de la gente con los grandes partidos políticos tradicionales, sea capitalizada por un aventurero autoritario, como Fujimori que, en el 92, tuvo el respaldo de la gente”, puntualiza el analista.

Susana Grados Díaz
Jefa de Informaciones

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