Joyitas en el gabinete

Alguna vez se dijo que el nombramiento de José María de la Jara como ministro del Interior, en 1980, luego de haber sido intensamente perseguido por el gobierno militar, era un acto poético.

Por Diario La Primera | 13 julio 2009 |  681 
Joyitas en el gabinete
(1) Aurelio Pastor siempre creció a la sombra de Jorge del Castillo, su mejor padrino político. (2) Empezó con Vargas Llosa, se arrimó a Fujimori y hoy ministro aprista.
Aquí tenemos un Pastor que funciona como búfalo y un Rey acomodaticio a los intereses de cualquier poder.
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Efectivamente “Delajarita” como le decían, no esperó la confirmación de la responsabilidad de la policía en la muerte de un estudiante y renunció a su cargo. Casi treinta años después, el presidente García ha querido hacer algo así como un poema bizarro, al nombrar al compañero Aurelio Pastor, sobre el cual penden denuncias de participación en un hecho criminal en el departamento de San Martín, de donde es oriundo, en el que se eliminó a dos dirigentes apristas de la zona, rivales de Pastor. A este diario llegaron hace algunos meses diversos documentos acumulados por militantes apristas de San Martín sobre la relación entre los asesinos de Cronwell Villacorta Torres y William Vela Paredes, en mayo del 2003.

El homicidio fue llevado a cabo por los sicarios Wellington Ríos Cumapa y Nelvin Bardales Sánchez, que confesaron haber sido reclutados por José Gonzales Fernández, alias “Cambori”, que señaló a su vez sus vínculos con Pastor. El proceso de investigación y judicialización del caso, por cierto, ha sido obstaculizado por el poder que se obtiene de la condición de congresista, que Pastor logró a partir del año 2001, gracias a su cercanía con Jorge del Castillo, y desde 2006, con el simple expediente de representar al partido de gobierno.

Durante la evaluación de candidatos para el Congreso del 2001, la esposa de Cronwell Villacorta, Lelith del Águila, fue parte de la comisión encargada de San Martín que vetó a Pastor, que sólo pasó la valla con la ayuda de Del Castillo. Tal parece que en esta animadversión mutua es que nace el plan para “tumbar” a Villacorta. En todo caso la historia del nuevo ministro está lejos de ser transparente. En 2000, cuando hizo su primera postulación al Congreso y no fue elegido, renunció al APRA y se pasó a trabajar como asesor del fujimorista Rolando Reátegui. Sólo la reapertura del ciclo electoral en los meses siguientes lo convenció de regresar, seguro de contar con el mejor padrino. Así se hizo de una curul contra sus propios compañeros de San Martín y fue escalando posiciones en el partido hasta llegar al Comité Ejecutivo Nacional de la mano de Jorge del Castillo.

En el último año, Aurelio Pastor ha sido vocero del APRA dentro del Congreso, actuando en pared con el presidente de este poder del Estado, el impresentable Javier Velásquez Quesquén. Todos lo hemos visto ahí, convertido en hombre de choque del gobierno y del partido dentro de la peor crisis. Es casi seguro que García lo ha estado mirando y en su busca de ministros dispuestos a usar la fuerza, las leyes y las armas, para aplastar los movimientos sociales, le ha parecido que se trata del individuo adecuado para un delicado cargo. Algunos dirán que Pastor es un tipo que no le teme a la muerte, de otras personas se entiende.

Rafael Rey
Apareció en la política detrás de Vargas Llosa, en el movimiento Libertad y el Fredemo. Y la tarde en que ya se sabía que el escritor no sería presidente, estaba al frente del grupo de señoras de copete que gritaban por un golpe, que no permitiera que un “chino” impresentable se pusiera al frente del país. En el Congreso del 91, formó parte de la acusación a García por enriquecimiento ilícito. Pero al año siguiente ya era furibundo fujimorista, defensor del golpe de Estado y parte de la “nueva mayoría” reaccionaria encabezada por Alberto Fujimori.

Rey sin corona
En la primera mitad de los 90 justificó todo lo que podía justificarse los crímenes por los que ahora su antiguo líder está condenado a 25 años de prisión. Y, como pocos, defendió ardorosamente la ley de amnistía a los criminales de guerra, que de seguir vigente salvaría a Fujimori de la justicia. Justificó la re-reelección y reconoció la “victoria” del dictador en la elección fraudulenta del año 2000. Pero el 2001 ya era aliado de la “demócrata” Lourdes Flores, que no se hizo bolas de cargar con el ex golpista, y partidario de la dictadura y el fraude, que poco tiempo después se convertiría en uno de los puntales de la crítica militarista del Informe de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación.

Renovador
En las dos vueltas del 2001 y en la primera del 2006 fue parte de Unidad Nacional, y adversario de Alan García. Pero en la segunda vuelta se pasó al campo del inminente ganador, y no lo hizo con las narices tapadas como sus compañeros, sino directamente como aspirante a ministro. Y lo logró. Él, que en su vida nunca había trabajado en su profesión (ingeniero industrial), ni en ninguna otra, es decir nunca había producido nada, se convirtió en ministro de la Producción.

Rey de las Parranditas
De su paso por Produce hay muchas historias. Por ejemplo, haber recomendado personalmente a la candidata mentirosa a la Contraloría, la inefable Soraya Suárez, que terminó estrepitosamente defenestrada por el Congreso. También por haber formado una claque de altos funcionarios del Opus Dei, varios de ellos residentes en la misma vivienda de la congregación. Haber sacado la ley de cuotas pesqueras, para favorecer a la Sociedad de Pesquería. Haber descuidado las normas sanitarias de alimentos marítimos, que ha llevado a la expulsión del Perú del mercado europeo, etc.

Embajador soplón
Dicen que en el cambio de gabinete de octubre de 2008, nuestro personaje movió todas sus influencias, incluido el purpurado de la Plaza Mayor, para quedarse en algún ministerio. Pero parece que este fue el único “no” de Simon, al que García hizo caso. Entonces le quedó el premio consuelo de tomar la embajada del Perú en Italia, para seguir viviendo del presupuesto público. Fiel a su estilo, sin embargo, inició una gestión llamada a ser breve, con una contribución a los servicios de inteligencia del Vaticano: la lista de los sacerdotes de la selva que apoyaron la huelga de los indígenas.

De regreso al trono
Pero lo de embajador no es lo suyo. Después de algunas semanas en Roma, ya lo tenemos de regreso en Lima, otra vez con un fajín, ahora del sector Defensa, sector sobre el que sabe tanto como sabía de producción cuando aceptó ese cargo. En fin el problema es estar. A este rey de las cabriolas, se supone ahora que le corresponderá manejar la carrera armamentista de Chile, parar al actual Sendero del VRAE, usar a la Fuerzas Armadas como soporte de la policía en los desórdenes sociales, enfrentar la corrupción militar y reducir el descontento uniformado. Nadie tiene una idea de qué podrá aportar este político inescrupuloso a estas responsabilidades.

Referencia
Propia



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