Impidieron aterrizaje de Zelaya

El presidente Manuel Zelaya advirtió a los golpistas que desataron un baño de sangre para impedir su retorno al país, que no pueden seguir gobernando de esa manera. “El pueblo está en la calle y el mundo entero está contra ustedes. No pueden gobernar así”, les increpó.

| 06 julio 2009 12:07 AM | Política |523 Lecturas
Impidieron aterrizaje de Zelaya
(1) Un manifestante alcanzado por un proyectil es trasladado por sus compañeros que piden ayuda. (2) Golpistas que amenazaron con detener al presidente Zelaya si pisaba suelo hondureño no lo dejaron aterrizar. (3) Una multitud que exigía el retorno de Zelaya llegó hasta el aeropuerto. (4) Zelaya junto a los presidentes de Argentina y Ecuador.
Un muerto y diez heridos deja represión militar a multitud congregada en aeropuerto de Tegucigalpa.

Más datos

Chávez denuncia
La incorporación del gobierno del presidente Zelaya al ALBA condujo al golpe de Estado en ese país, afirmó el presidente venezolano Hugo Chávez, al señalar que esa plataforma regional es "la vía inexorable para hacerle frente a la crisis estructural del capitalismo y, por eso mismo, el instrumento unitario de mayor voluntad política a la hora de actuar en función de la impostergable unidad de nuestra América".

Descartado
El cardenal Óscar Rodríguez Maradiaga recibió la condena del Vaticano y, prácticamente, quedó descartado para reemplazar a Benedicto XVI, luego que se sumara a los golpistas. Son muchos los que en Roma están sorprendidos y amargados con la posición del cardenal, que tantas esperanzas suscitó entre los católicos latinoamericanos.
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Pese a que no pudo aterrizar en su tierra natal por la brutal represión, Zelaya aseguró que no cejará en su intento de recuperar el poder del que fue defenestrado hace una semana.

“Yo tengo que volver a mi país, tengo que volver a mi patria”, aseguró el presidente que está a la espera de la respuesta de los mandatarios de Argentina (Cristina Kitchner), Ecuador (Rafael Correa) y Paraguay (Fernando Lugo) que se encuentran en El Salvador.

“Se está unificando la derecha más extrema”, advirtió tras el intento fallido de volver a su país. Zelaya no pudo descender con el avión que lo traía de retorno, luego que camiones militares ocuparan la pista de aterrizaje. Momentos antes, los uniformados desataron una brutal balacera a simpatizantes del depuesto mandatario, que terminó con un muerto y 10 heridos.

En los alrededores del aeropuerto, miles de personas demandaban el retorno de Zelaya y su reinstalación en el cargo, pero cientos de soldados tomaron por asalto las instalaciones, en una muestra del temor que tienen los golpistas.

La represión se desató cuando los manifestantes rompieron la cerca que divide la calle del área de la pista. Un camarógrafo de Al Jazeera registró el momento en el que un soldado abrió fuego contra la multitud y un niño cayó abatido.

Tras condenar la brutal represión contra sus simpatizantes, Zelaya llamó al general Romero Vásquez a que detenga la represión y la masacre contra el pueblo que se manifestaba pacíficamente.

Asimismo, expresó que siente la necesidad, cada vez mayor, de llegar a Honduras para estar al lado de su pueblo y frenar la represión. El mandatario lamentó que las Fuerzas Armadas repriman a la población.

Los militares lanzaron bombas lacrimógenas y dispararon sus armas contra la multitud concentrada en los alrededores de la cerca de la pista donde Zelaya se aprestaba a aterrizar. El pelotón que lanzó los disparos se replegó después de lanzar el ataque. Dentro de los muertos figura un menor de edad y un joven, según las primeras informaciones.

Los testigos aseguraron que uno de los manifestantes fue baleado en la cabeza por los francotiradores. Las tropas dispararon también contra los periodistas que cubrían el acontecimiento y cortaron la transmisión a varios medios.

Desde el aire, Zelaya expresó su frustración por no poder descender y dijo que si tuviera un paracaídas, se lanzaba “ahora mismo”. Los pilotos de su aeronave le comunicaron que “no pueden aterrizar con obstáculos en la pista”.

En las calles de Tegucigalpa, miles de personas marcharon al terminal aéreo para dar la bienvenida al mandatario. “Se oye, se siente, Zelaya está presente”, “Queremos a Mel”, eran las consignas coreadas por la multitud, mientras francotiradores apostados en los edificios custodiaban la marcha y los helicópteros sobrevolaban el área.

La gente se sumaba a la caminata de todas partes de la ciudad, aunque en las zonas de ingreso los militares impedían el acceso de decenas de ómnibus con manifestantes llegados de otros departamentos.

El dirigente indígena José Mesa calificó el suceso de impresionante: “Jamás había ocurrido una manifestación como esta en el país, el pueblo se volcó a las calles”. Unos 30 buses fueron parados en las entradas a Tegucigalpa, confirmó.

Al gobierno de Micheletti sólo lo apoyan los empresarios y los ricos, “a quienes no le importan la gente humilde”, dijo Julián Manzanares, un perito mercantil que se unió a miles de manifestantes.

Muchos de los simpatizantes de Zelaya vestían camisetas rojas y tenían la cara tapada con pañuelos y palos en sus manos.

Que la lucha sea pacífica
Momentos antes de partir hacia Honduras, el presidente Manuel Zelaya hizo un llamado al pueblo a seguir luchando por la democracia, pero en forma pacífica, sin hacer uso de las armas, porque los respalda la fuerza de la razón.

“O somos libres o seremos esclavos en forma permanente, si no tenemos el valor de defendernos”, subrayó.

"Que (el pueblo) se mantenga vigente defendiendo sus derechos pacíficamente. Que nadie use una sola arma, el arma que tenemos es la más fuerte del mundo, es el arma de los derechos del pueblo por gobernarse así mismo y no permitir nunca ni la usurpación ni la fuerza para que nuestros países y nuestros pueblos siempre velen por la paz y por la fraternidad de nuestras naciones", afirmó en Washington.

Zelaya viajó acompañado de una comisión integrada por el presidente de la Asamblea General de Naciones Unidas, Miguel D'Escoto, la canciller hondureña Patricia Rodas y el ex embajador hondureño ante la OEA, Carlos Sosa.

Otra segunda comisión voló hasta El Salvador con la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, y sus homólogos de Paraguay, Fernando Lugo, y Ecuador, Rafael Correa. El viaje se produjo luego que la OEA suspendiera a Honduras por unanimidad.

Los golpistas se resisten
El golpista Roberto Micheletti aseguró que no permitió la entrada al país del derrocado Manuel Zelaya para evitar "conflictos internos" y aseguró que el gobernante podrá hacerlo, en otro momento, si es que desea entregarse a la justicia.

“Yo he llegado aquí por sucesión institucional", expresó al resaltar que “nadie nos va a venir a decir lo que los hondureños tenemos que hacer".

Micheletti pretendió encender la alarma al asegurar que hay movimientos de "algunas tropas" nicaragüenses hacia la frontera común y pedir a los mandatarios de Nicaragua, Daniel Ortega, y Venezuela, Hugo Chávez, que respeten la soberanía del país.

De inmediato, el presidente Ortega aclaró que "es totalmente falso" que el ejército de su país haya desplazado tropas hacia la frontera.

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