Hombres de Canaán

Ya pronto no faltará un sufrido compañero que demande reconocer el “sacrificio” de Rómulo León en su larga carcelería de ocho meses, sin haber entregado a nadie de los nuestros. Y es que, a decir verdad, más allá de algunos excesos de lenguaje, el rata beneficiado por la Sala Penal merece un lugar en el santoral de Alfonso Ugarte, al lado de Agustín Mantilla y otros ilustres militantes de la estrella.

Por Diario La Primera | 04 jul 2009 |    
Hombres de Canaán
Con personajes en el poder se relacionaba el dominicano.
Encontró en el país poderosas amistades, desde el presidente García hasta Rómulo León.

Historia 1:
“Es demasiada teoría para hacer una pendejada”. Quien se expresa con tanta fineza es Danilo López, segundo de Canaán en Fortluck, su empresa de construcciones, y está hablando con Rómulo León, el representante de los dominicanos en el Perú, ex ministro del APRA y con acceso a los más alto niveles del poder. Discuten sobre los documentos que había que llenar para acceder a la licitación de hospitales. Y la pendejada a la que se refiere, son en realidad hasta tres pendejadas: (a) lograr una recalificación de la empresa en Consucode muy superior a la que consiguieron inicialmente, para poder contratar con el Estado por grandes sumas; (b) conseguir que los amigos de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) hicieran las veces de supervisores del proceso de selección de postores; (c) elevar el precio por metro cuadrado construido de hospital .

Los contactos
Para que funcionara toda la tramoya eran necesarios diversos contactos que eran proveídos en todos los casos por el ex ministro: (a) con la presidencia de la República, a través del secretario Nava, y la secretaria personal de Alan García, Mirtha Cunza, que siguen en sus puestos; (b) el primer ministro, Jorge del Castillo, que según los diálogos estaba armando una caja para su campaña del 2011; (c) el ministro Garrido-Lecca, al que Canaán dice haberle regalado un reloj de aviador, de esos que le gustan, mejor que el que venía luciendo hasta entonces; (d) el presidente de Consucode, Santiago Antúnez de Manolo, amigo de Rómulo León desde el colegio; (e) la dirección regional de la OEI, ejercida por Ignacio López Soria, tambi’en amigo del aprista, orientada hacia una discusión de negocios. Y efectivamente el proceso fue tan lejos que la gente de Palacio y los ministros se hicieron adictos de la suite de Canaán, donde se establecieron las principales coordinaciones; el Consucode otorgó la recalificación tramposa para que pudiera contratar con el Estado hasta por 700 millones de soles; Garrido-Lecca armó un paquete hospitalario para el dominicano; la OEI se involucró como contralor de obras.

Historia 2:
“Oye, hermano, más contentos no pueden estar porque les hemos hecho un faenón”. Así hablaba Bieto Químper, celebrando con Rómulo León, al otro lado de la línea, la concesión de cinco lotes petroleros, en el zócalo y en la selva, a favor de Discovery Petroleum de Noruega, para el que trabajaban el abogado y miembro del directorio de Perupetro, y el ex ministro y lobbysta, dentro del gobierno. El faenón consistió en influir a la empresa petrolera del Estado (Petroperú) para que se asociara con la Noruega, que carecía de la experiencia y las dimensiones para ser considerada en la subasta, y en llegar a los niveles de decisión de los organizadores del concurso para que se le facilitase ganar. Fue a los pocos días del faenón que los petroaudios empezaron a escucharse.

Historia 3:
“No sabemos la cantidad. Yo voy a poner todo sobre la mesa y ahí hacemos la distribución”. Rómulo León le explica al ex ministro Abel Salinas sobre los beneficios obtenidos por el lobby hecho ante Petroperú para favorecer a un consorcio peruano-chileno en el transporte de gas licuado.

Se podría seguir. Pero lo que está claro es que en estas historias había un grupo de personas, cuyo eje era Rómulo León, que se valían de vínculos con el gobierno y las instituciones del Estado para promover intereses privados y lograr ventajas en los procesos de contratación y que cobraban elevadas sumas de dinero por ello. Pero a pesar de que aquí no hay forma de enredarse, el juez Barreto y la Tercera Sala Penal, aparentan que no entienden nada y que no se puede llegar a ninguna conclusión.

Primero negaron valor de prueba a los audios y pretendieron que no existían para fines legales. Luego trabaron la revisión de la información electrónica de las computadoras requisadas a León y de la documentación en su poder. Más tarde descartaron formalmente la existencia de una asociación ilícita (banda) detrás de los posibles delitos, dejando a cada uno de los implicados como participante individual, y favoreciendo al líder de estas actividades que era Rómulo León. Finalmente fueron liberando uno a uno a los bandidos, consagrando la impunidad.

Raúl Wiener
Redacción


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